Un duro peaje por la seguridad familiar

H.J.
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Para evitar contagios y preservar a los suyos, decenas de trabajadores de la primera línea de lucha contra el virus llevan semanas durmiendo en otras viviendas o alojamientos especialmente habilitados para ellos

La auxiliar de enfermería Sandra Rubio, emocionada tras ser felicitada por sus compañeros en el hotel en el que reside. - Foto: Alberto Rodrigo

Los trabajadores en primera línea de resistencia frente a la COVID-19 no solo tienen que lidiar con la enfermedad durante su turno laboral. Sanitarios, empleados de supermercados o fuerzas y cuerpos de seguridad viven el riesgo con más intensidad mientras están desempeñando sus tareas profesionales, pero se lo llevan literalmente a casa cuando salen y regresan con los suyos. Y algunos están tratando de evitarlo, aunque sea a base de distanciamientos dolorosos aunque por fortuna temporales.

Tras el caos de los primeros días, llenos de incertidumbres e informaciones confusas, pronto todos supieron que además de protegerse a sí mismos debían cuidar de los más cercanos, y por eso quien más quien menos ha tomado todo tipo de precauciones. Muchos matrimonios han empezado a dormir en camas separadas y no precisamente por desavenencias ni porque dispongan de demasiados metros cuadrados en la vivienda. Otros comen a turnos en la cocina, ya no intercambian cubiertos, utilizan baños diferentes y lavan la ropa por separado. Todo por minimizar el peligro de contagio.

En los casos más extremos, de personas que conviven con pacientes de riesgo, o en los más afortunados que cuentan con viviendas y pueden distribuirse entre ellas, la situación es todavía más extraña. Madres y padres separados de sus hijos, maridos y mujeres charlando por videollamada aunque solo les separen un puñado de kilómetros… Están contentos mientras nadie de la familia enferme y los que trabajan puedan conservar su empleo, pero estas separaciones forzosas son otra de las caras que nos está dejando la pandemia y que hace dos meses jamás habríamos creído.

(Más información y varios testimonios, en la edición de hoy de Diario de Burgos)