Benemérita historia

R.P.B.
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Guardias civiles del puesto de Arija. Hacia 1940.

El libro conmemorativo del 175 aniversario de la fundación de la Guardia Civil abunda en la creación de los primeros cuarteles que se ubicaron en la provincia, entre ellos Arija

La presencia de la Guardia Civil en Burgos, institución que está cumpliendo ahora 175 años, está repleta de historias desde el propio germen, como tan profusamente se explica en la última publicación editada al respecto por la Diputación: en La Guardia Civil. 175 años en Burgos, obra coordinada por el sargento Carlos Chamorro, se da cuenta de los orígenes de aquella implantación: los primeros cuarteles en Burgos capital o los sucesivos despliegues en la provincia, y abunda en anécdotas y personajes. Así, quizás muy poca gente sepa que el primera cuartel que hubo en la ciudad se ubicó en el Cuartel de Milicias, que ocupaba una finca entre las calles Huerto del Rey y Avellanos, en lo que hoy es la Escuela de Hostelería. Años más tarde, frente al convento de San Clara se situaría otro cuartel (casa-cuartel), que en 1887 por medio centenar de guardias, la mitad de ellos con sus respectivas familias. 


"Los problemas con los alojamientos de los guardias civiles son enormes desde la fundación de la Benemérita, pues siempre han estado al criterio más o menos acertado de las autoridades locales, las que en la medida de la disposición de medios económicos o propiedades han dado una respuesta a las demandas del Cuerpo", detalla Chamorro. En este sentido, el libro incluye un escrito que el jefe del Tercio en 1917 (el entonces coronel Leopoldo Centeno, que se haría años más tarde muy famoso en Burgos) dirige al director general: ...los vejámenes y humillaciones que en esta capital ha sufrido el Cuerpo, son inexplicables, y hacer una narración de ellos sería hacer este escrito extraordinariamente extenso...


Narra Chamorro que una de las actividades que más quebraderos de cabeza dio a la Guardia Civil en el Tercio de Burgos, en los primeros momentos de la prestación del servicio, fue la lucha contra los latrofacciosos carlistas, y más concretamente a la banda liderada por Antonio Arnaiz, conocido como ‘El Estudiante de Villasur’. El primer despliegue completo de la Guardia Civil en la provincia de Burgos, explica el historiador Miguel Moreno en uno de los capítulos de la obra, se dio a conocer en 1854. La distribución de los puestos se correspondía con las vías de comunicación más importantes: Madrid-Irún; la carretera de Valladolid; la comunicación con Santander y Bilbao a través del Valle de Mena; el eje Soria-Valladolid; la carretera de León y, fuera de ruta, la cabecera de los partidos judiciales, principalmente Sedano, Villadiego, Castrojeriz, Rosa, Salas de los Infantes y Medina de Pomar.


El también historiador Josu Aramberri firma en el libro un capítulo muy interesante relacionado con la casa-cuartel de Arija. Explica que cuando la empresa francesa Saint-Gobain , bajo la denominación Cristalería Española, adquirió los terrenos para establecer una ‘ciudad-fábrica’ a partir de 1906, junto con las naves e instalaciones del complejo fabril "se van a construir todas las edificaciones que dan servicio a la nueva población industrial: estación de ferrocarril, viviendas para directivos, empleados y obreros, puesto de la Guardia Civil, Casa de Correos, Cooperativa Obrera, consultorio médico, capilla, escuelas, plaza y kiosko de música, y campos deportivos".


Hace Aramberri una descripción preciosa de lo que fue el surgimiento de aquel poblado. "Las postales anteriores a 1910 nos muestran un paisaje parecido al de los poblados americanos en la época de la fiebre del oro. Las vestimentas, construcciones, calles y avenidas, y la delimitación de las fincas con estacas y alambres, pueden confundirse con escenas similares del oeste americano. Como sucedió en California, la bonanza económica atrae a Arija a numerosos trabajadores, que no van a depender de una economía mixta para complementar sus salarios con una actividad agrícola o ganadera. También vienen numerosos empresarios, que van a instalar sus comercios y locales en terrenos aledaños a la fábrica. (...) Para la construcción de la fábrica llegaron casi 500 trabajadores, que vivían hacinados en las pocas viviendas existentes en Arija y en los pueblos limítrofes . ¿Por qué se solicita un puesto permanente de la Guardia Civil en Arija? En América los habitantes de los nuevos poblados nombraban a un sheriff para mantener el orden. Pero en España es misión del Instituto Armado velar por la seguridad de la población rural y mantener el orden público".


Este es el motivo por el cual, en 1906, el Ayuntamiento de Arija solicitó la instalación de una casa cuartel, que se pondría en marcha en el año 1908. El puesto, la casa-cuartel, se ampliaría durante la Segunda República, coincidiendo con una época de duras confrontaciones en Arija.


Dedica asimismo el libro un capítulo de honor al ya citado Leopoldo Centeno, uno de los personajes más singulares que ha tenido en Burgos la Benemérita. Más conocido por los burgaleses por sus delirantes teorías sobre la existencia de un tesoro en el Castillo (que se afanó en buscar durante lustros), Centeno, que llegó a ser jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Burgos, peleó denodadamente por que las infraestructuras del benemérito Cuerpo fueran siempre las mejores, fajándose con el Ayuntamiento, las autoriadades militares y con quien se pusiera por delante.