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Se atrevieron a soñar e hicieron historia

CARMELO PALACIOS / Atenas
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El Hereda San Pablo levanta el primer título continental de su historia al arrollar en la final al todopoderoso AEK (85-74). Los burgaleses se recuperan de un gran inicio del rival y encarrilan el choque en el segundo cuarto

Se atrevieron a soñar e hicieron historia

Pasarán los años y se recordará cómo un club modesto, una ciudad pequeña y una afición enorme conquistaron Europa. Contarán que lo hicieron contra todo pronóstico. En un escenario mítico y ante un equipo campeón. Dirán que fue el año de la pandemia. Que no había público, pero que todo Burgos estaba pendiente en sus casas. Se recordará que el Hereda San Pablo de Peñarroya, Benite, Barrera y compañía aplastó al todopoderoso AEK en el OAKA de Atenas (85-74).

Un debutante contra un campeón. David contra Goliat. No importó. Pese a empezar abajo en el marcador, los burgaleses tuvieron temple para dar la vuelta al encuentro y acabaron paseándose en Atenas. Su elevado acierto y el dominio del rebote fueron clave para merendarse a los griegos.

No era un partido más, era una final y así se lo tomaron los dos equipos desde el inicio. Moreira mostró su habilidad bajo la pintura y Renfroe respondió desde el exterior. A las estrellas les gusta brillar en los días señalados. Langford no tardó en entrar en escena y sacarle las dos faltas a Rabaseda, quien tenía la misión de frenarle (3-9). El San Pablo no encontraba la fórmula de penetrar en la defensa local y, cuando lo hacía, no era capaz de rematar bajo el aro. Entonces, Benite, muy vigilado, se liberó de las cadenas y comenzó a generar juego (10-11). Langford no estaba dispuesto a permitirlo en su propia casa y entre él y Rice se encargaron de romper el partido. Puro talento (14-24).

Los burgaleses, que no habían estado acertados en el tiro en el primer cuarto, corrían el riesgo de venirse abajo por el resultado, el rival y el escenario, pero ocurrió todo lo contrario. Los triples que no habían entrado en el primer cuarto empezaron a perforar la aro rival. Entre Cook, Salvó y McFadden conquistaron un parcial de 11-1 que encendió las alarmas en el banquillo griego (25-26). Su técnico paró el encuentro, pero Cook había entrado en efervescencia y otros dos misiles teledirigidos sirvieron para igualar la final (31-31). Olió la sangre el cuadro de Peñarroya y trató de aprovechar las dudas de su oponente para abrir brecha en el marcador. Horton se sumó a la causa y McFadden también. Además, el rebote era burgalés y Sakho y Rivero aprovecharon el desconcierto del AEK (49-36). El resultado al descanso y los 35 puntos en el segundo parcial invitaban a soñar con la gesta.

Tras el paso por los vestuarios, Benite y Renfroe acercaron la gloria con dos triples que dejaron a los helenos al borde del KO. Tocaba defender una renta de 18 puntos (56-41) y el San Pablo se empleó con energía atrás. La anotación bajó en ambos equipos porque las defensas se impusieron a los ataques. Se embarró un poco el partido, pero el tiempo pasaba y eso eran magníficas noticias para los castellanos. Además, la puntería exterior continuó funcionando. Ya se sabe lo que pasa cuando McFadden se calienta, que machaca por completo al rival.
Con el AEK sobre la lona, Salvó y McFadden continuaron produciendo mientras su adversario se desesperaba. Se llegó hasta los 21 puntos de ventaja (75-63). Ante el AEK. En el OAKA. Era como estar soñando despierto. Sin embargo, los griegos aún no habían dicho su última palabra. Tiraron de orgullo y, a base de triples, consiguieron colocarse a solo 11 puntos. Iban a ráfagas y, en esos instantes, les ayudaron también los nervios del San Pablo.

Todo quedó en un intento porque los burgaleses sellaron la victoria con un triple de Rabaseda y un canastón de Renfroe (85-74). Fueron mejores en líneas generales, tanto en el acierto como en el rebote, y se proclamaron con merecimiento campeones de la Champions. Un hito sin precedentes en el deporte burgalés. Este equipo ha pasado de ser historia a convertirse en leyenda.

(Hoy, en la edición impresa de Diario de Burgos, toda la información de nuestros enviados especiales a Atenas sobre el histórico triunfo burgalés)