Magia 'made in Burgos' en el Got Talent rumano

ALMUDENA SANZ
-

Iván Ojeda encandila al jurado del programa de entretenimiento con un número que multiplica el vino en unos cuencos y pasa a una semifinal que desconoce cómo y cuándo se grabará

Capturas de un momento de la participación del mago burgalés Iván Ojeda en 'Romanii au talent', que emitió la cadena rumana PRO TV el pasado 24 de abril.

Iván Ojeda es un mago trotamundos. La última parada de su gira lo llevó el pasado otoño hasta Bucarest a participar en el programa de búsqueda de talentos Romanii au talent, de PRO TV, la de mayor audiencia de aquel país, que emitió el viernes 24 de abril la intervención del ilusionista burgalés. Su número encandiló a los cuatro miembros del jurado. Cuatro síes. Pleno al 15. Consiguió un billete directo a la semifinal, pero la pandemia del coronavirus se ha cruzado en su camino y desconoce cómo y cuándo se desarrollará esa nueva fase del concurso. Hasta el momento, la experiencia no ha podido ser mejor. 

«Con la crisis del coronavirus, hay que esperar a ver cómo se gestionan las semifinales, que son en directo, ya que muchas veces dependen del voto del público en sus casas. Veremos qué ocurre, si solo van artistas rumanos, si se posponen... Es un programa al que asisten muchos participantes de todo el mundo. Había gente de Israel, Italia, Rusia... No sé cómo lo harán», comenta el artista, que pasa el confinamiento en Burgos y desde que le llamaron para avisarle de la fecha de la emisión no han vuelto a contactar con él. 

Lo vivido ya no se lo quitan y guarda muy buen recuerdo de los cuatro días que pasó en Bucarest en noviembre para la realización  del programa. Durante los primeros, se dedicó junto a sus compañeros a filmar recursos para la posterior edición (comiendo, charlando unos con otros...) y a ensayar el número para el último día grabarlo ante el público y el jurado. 

Actuación de Iván Ojeda en el programa de entretenimiento rumano. Actuación de Iván Ojeda en el programa de entretenimiento rumano.

Él acudió con uno en el que consigue que el vino mane de dos pequeños cuencos metálicos como si no tuvieran fondo. Habitualmente, los llena de agua, para ingerir sin problemas todo el líquido elemento que mana, pero en Rumanía le instaron a hacerlo con vino. Confiesa que para no acabar beodo, mezcló un cuarto de vino con tres de agua. 

Anécdotas, un montón. Desde ver su cara en un anuncio publicitario del Lidl -jamás pensó que la fotografía que le pidió una chica al final del programa tuviera ese destino- a encontrarse catalogado como el invitado perfecto en el canal de Youtube de uno de los presentadores por su milagro de multiplicación del vino pasando por las jugadas del idioma.  

Iván Ojeda, de rumano, ni papa. Le pusieron un pinganillo, pero sin traducción simultánea. Los comentarios del jurado le llegaban con retardo y se imaginaba la cara de pringado que debía poner cuando todos se reían y él se sumaba sin saber muy bien de qué. «Era muy incómodo. Menos mal que luego en el montaje se solucionó y parece todo mucho más fluido», señala y anota que sí pudo hablar algo español con Andra, quizás la miembro más conocida del jurado, cantante rumana que hizo un dúo con David Bisbal. 

El camino al programa se lo marcaron en Ibiza, donde estuvo trabajando el pasado verano. Los turistas rumanos se quedaron prendados de su espectáculo y lo animaron a inscribirse en el Got Talent. No se lo pensó mucho, escribió y en septiembre lo llamaron con la lista de fechas disponibles para la grabación. El país no le era ajeno puesto que ya hace dos navidades viajó para mostrar sus trucos en un festival de Sibiu, al norte del país, en Transilvania. 

Tampoco es la primera vez que el ilusionista burgalés lleva su magia a un concurso de búsqueda de talentos ni que despierta el interés de una televisión extranjera. Intervino y fue semifinalista en la primera edición de Got Talent España. De esta participación guarda un buen recuerdo, sobre todo de Edurne, integrante del jurado, con la que después compartió equipo en una edición especial dedicada a la magia, en la que alcanzó la final. 

A las puertas se quedó de estar en el Arabs Got Talent, de Líbano, y en el Tú sí que vales italiano. Para ir al primero, concebido como una suerte de Eurovisión, necesitaba acudir como representante de un país árabe y él ni tiene raíces ni consiguió ningún acompañante que las tuviera (una de las artimañas que utilizan). Mientras que de la organización del programa trasalpino le disgustaron las formas. Le llamaron de un día para otro y, molesto, les dijo tururú. 

En el horizonte, vislumbra Las Vegas. El año pasado estuvo a un tris de cruzar el Atlántico para hacer las Américas. No pudo ser, pero este destino permanece en su agenda de sueños pendientes.