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La San Marcial estará plenamente operativa en diciembre

I.E.
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El cuartel general burgalés se sobrepone a los rigores de la pandemia y adelanta plazos en la integración y preparación de las unidades de fuerzas ligeras a las que dirige desde principios de año

Tres helicópteros HT-29 participaron ayer en el ejercicio de la División San Marcial en Agoncillo (La Rioja). - Foto: Jesús J. Matí­as

Un año era el plazo que se había marcado el Ejército de Tierra para alcanzar la plena integración de las nuevas unidades -todas ellas de fuerza inmediata y reacción- que componen la División San Marcial, cuyo cuartel general se halla el acuartelamiento Diego Porcelos, en Burgos. La pandemia obligó a los mandos a replantearse los tiempos -no en vano muchos destacamentos se han dedicado más al rastreo del virus que a otras tareas- y a fijar un objetivo más modesto para la consecución de la plena operatividad de la División. Se estableció para mediados de 2023, pero todas las fuerzas que dependen de este mando se han sobrepuesto a las circunstancias y van a culminar la transformación «en el mes de diciembre», según destacó el general de la San Marcial, Juan Carlos González Díez.

En estos días -desde el pasado 27 de septiembre y hasta mañana- la División ejecuta el ejercicio principal «para afianzar su nueva estructura». Bajo la denominación ‘Martial Summit 21’, estas ‘maniobras’ a gran escala buscan «avanzar en la integración de todas las capacidades que aportan sus unidades subordinadas en operaciones de respuesta inmediata o entrada inicial». Hay que recordar que la gran transformación que impulsó el Ministerio de Defensa a mediados del pasado año en la Fuerza Terrestre concedió a la San Marcial el mando de unidades ligeras y le ‘arrebató’ las fuerzas pesadas -mecanizadas y acorazadas- que tradicionalmente dependían en ella. Así, la División con cuartel general en Burgos tiene la responsabilidad de generar, adiestrar y dirigir a la Brigada Almogávares VI de Paracaidistas; a las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (Famet), compuesta por helicópteros de combate y transporte; el Mando de Tropas de Montaña; el Mando de Operaciones Especiales, los ‘boinas verdes’, y el Regimiento de Operaciones de Información, responsable diseñar y difundir mensajes a la población civil del lugar donde acuden las Fuerzas Armadas en misión internacional.

El general de la División San Marcial y el general de la Famet, Francisco Javier Marcos Izquierdo,  presidieron este martes un acto en el puesto de mando del acuartelamiento Diego Porcelos en el que explicaron la importancia de un ejercicio  que se está desarrollando entre Burgos, La Rioja, Soria y Albacete.  No son unas maniobras cualquiera, se trata de plasmar sobre el terreno la plena «integración de táctica, técnica y procedimientos» de todas las unidades implicadas, que durante el presente año han participado en ‘operaciones’ «dos a dos» para avanzar de forma paulatina en la tarea de «cohesión» de los distintos destacamentos. El ‘Martial Summit 21’ es el ejercicio que verdaderamente pone a prueba la capacidad de adaptación de las unidades a la transformación que está experimentando la Fuerza Terrestre, porque en realidad «los cambios en la organización ya están digeridos», aseguraba Juan Carlos González Díez. Y es cierto, administrativamente la División San Marcial ya es otra, pero desde el punto de vista táctico y procedimental no será hasta final de año cuando se consiga la plena operatividad.

¿Cómo se sabe que el proceso de integración ha culminado? Pues el general González Díez explicó que ese momento se alcanza cuando las unidades son capaces de crear verdaderas sinergias, «cuando su fuerza deja ser la suma todas y se consigue un efecto multiplicador de sus acciones». Un factor esencial para lograr este propósito es el de la «cohesión» entre unidades, para lo cual resulta fundamental «la confianza» que se alcance entre los mandos y la propia tropa, destacó el general Marcos Izquierdo. «Se trata de unidades con mucha personalidad y mucha experiencia en misiones internacionales, de manera que resulta positivo que haya controversias, discrepancias y puntos de fricción en estos ejercicios para que la integración sea perfecta», señaló.

Esa compenetración resulta del todo esencial en unos destacamentos que son la punta de lanza de las Fuerzas Armadas, la avanzadilla en cualquier operación, que «entran con rapidez en un territorio y lo preparan para que después se asienten otras más pesadas».  Como advertía el general de la División, se trata de unidades de alta disponibilidad y muy flexibles, «porque deben dar una respuesta inmediata y con una previsión para actuar a muy corto plazo». Tienen que estar preparadas no solo para las demandas del Ejército español sino de organismos internacionales como la OTAN. Ahora mismo hay militares de la San Marcial en misión internacional en el Líbano, en Mali, en Irak -fuerzas especiales para combatir al ISIS- y en el mes de agosto participaron también en el dispositivo de Afganistán para sacar del país civiles del aeropuerto de Kabul después de que los talibanes tomaran el poder del país.

Por tanto, la División avanza de forma inexorable a su plena integración, lo que concederá mayor estabilidad al personal que trabaja en el cuartel general del cuartel Diego Porcelos, porque las unidades a su cargo están repartidas por toda la geografía, entre Navarra, Huesca, Comunidad Valenciana, Castilla La-Mancha, Madrid o Andalucía.