Amenaza para investigaciones de la UBU por jubilaciones

B.G.R.
-

El retiro de 100 docentes en 10 años pone en riesgo importantes trabajos en marcha. El pico podría llegar en 2024 con 30 salidas. La institución considera necesario un relevo ordenado para evitar que algunos departamentos se queden desiertos

Amenaza para investigaciones de la UBU por jubilaciones - Foto: Alberto Rodrigo

El último informe de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD), presidida por Ana Botín, alertaba del envejecimiento de las plantillas docentes universitarias. El profesorado de 60 o más años representaba el 16% en el curso 2017-2018, equivalente a 20.000 personas que se tendrán que jubilar en la próxima década (la edad máxima es 70). El análisis al respeto por instituciones académicas deja en una buena posición a la UBU, ya que el porcentaje de efectivos con esa edad y en el momento analizado es del 12,2%, el más bajo de la región, frente al 17,2% de León, el 18,2% de Valladolid y el 22,1% de Salamanca. Sin embargo, el campus local no es ajeno a esa falta de relevo generacional si no renueva progresivamente a su personal, dado que hay áreas de conocimiento que requieren una solución urgente ante posibles salidas «masivas», según reconoce el propio rector.
«Es un reto de futuro muy importante. Si no empezamos ya a trabajar en rejuvenecer los grupos de investigación y los docentes, nos podemos encontrarnos que de aquí a cuatro u ocho años haya áreas de conocimiento en las que las jubilaciones van a ser masivas y por tanto se pone en peligro la continuidad de las líneas de trabajo e incluso de la docencia», subraya Manuel Pérez Mateos.
De momento y según los datos facilitados por el Vicerrectorado de Personal Docente, el porcentaje de profesionales en esa franja de edad se había elevado ligeramente hasta el 13,4% a finales de 2018, si se tiene en cuenta el conjunto de categorías profesionales. Esa proporción se traduce en términos absolutos en que más de un centenar de efectivos (106 de un total de 791) dejarán su actividad docente de aquí a 2028. Y el grueso de las retiradas, según explica el responsable de este departamento, José María Cámara, se puede producir en 2024, al coincidir con las de generaciones anteriores que ya pueden empezar a jubilarse, con un cálculo aproximado que alcanzaría la treintena, frente a las diez o doce que se dan en los últimos ejercicios.
La explicación de que el campus tenga actualmente la plantilla más joven, ateniéndose a la franja de edad más avanzada, es sencilla. «La UBU se creó hace 25 años y en ese momento entró un volumen importante de plantilla que ahora está entre los 50 y los 55 años», explica Cámara, lo que hace prever que el problema se acreciente con el tiempo porque el personal existente «no está distribuido de igual forma por todas las edades». Al respecto, pone especial énfasis en los años de la crisis económica y una tasa mínima de reposición que impidió la llegada de jóvenes al campus porque prácticamente no pudieron convocarse plazas.
El porcentaje de profesores de 60 o más años varía dependiendo de las categorías. En el caso de los catedráticos (el máximo nivel) este representa el 22%, mientras que en el de los indefinidos (titulares y contratados doctores fijos) baja al 18% y en el de laborales representa solo el 3,5%. La edad media del personal fijo se sitúa en los 52.
«El hecho de que la plantilla sea más o menos mayor tiene ventajas e inconvenientes», subraya Cámara, si bien remarca que esa edad media anticipa lo que está por llegar. Por ello, pone el foco en lo que puede ocurrir dentro de un lustro y coincide con el rector en  que «de aquí a esa fecha debemos de preocuparnos porque de lo contrario cuando lleguemos, y si no se ha gestionado de manera correcta el relevo generacional, tendremos un agujero muy importante que ya no estaremos a tiempo de cubrirlo».
El vicerrector considera necesario que exista una reposición de profesores antes de que se jubilen, teniendo en cuenta que, según agrega, hay determinados perfiles para los que ya está costando encontrar candidatos. En este sentido, avanza que algunos concursos (pocos en la UBU) se han quedado desiertos e incluso asegura que llegan de forma expresa convocatorias de otras universidades más grandes para saber si cuentan con personal disponible. Por ahora, las áreas más afectadas son las de Ciencias de la Salud y las de Didácticas de la Facultad de Educación.
Para poder atajar ya esta situación, Cámara ve necesario un aumento de la financiación y eliminar esa tasa de reposición (actualmente situada en el 100%) para contratar «en cualquier modalidad» y que puedan «alimentarse todos los eslabones de la cadena docente para crear cantera».