Más 7.500 empleos de bares y comercios penden del virus

G. Arce
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Los estudios de mercado que empiezan a conocerse son demoledores: una cuarta parte del tejido hostelero y hasta el 20% del comercio local podrían desaparecer en próximos meses

Mari Paz Ugidos, en su tienda de moda, Diecinueve. - Foto: Patricia

El coronavirus puede ser letal para aquellos negocios que prosperan en el contacto directo y diario con los clientes. En una primera fase ha cerrado puertas, congelado al instante ingresos y plantillas, pero apenas ha reducido gastos y tributos; en una segunda, que está aún por llegar y se prolongará durante varios meses (también a lo largo de 2021), reabrirá puertas con las mismas plantillas y los mismos gastos, pero sin los mismos ingresos y clientes. Estos habrán modificado -se confía que temporalmente- sus hábitos de consumo y de movimiento, sus precauciones y sus miedos, ante una crisis sanitaria sin precedentes, sin fronteras y aún sin visos de solución.

Este escenario apocalíptico es el que intentan traducir en números los primeros estudios de mercado de la era del Covid-19, la mayoría de ellos con resultados demoledores. Hay coincidencia en que los sectores más castigados van a ser, por este orden, la hostelería y el comercio, al que salva el excelente comportamiento y capacidad de respuesta de la alimentación en los peores momentos de la pandemia.

Según los últimos datos de la Seguridad Social, hostelería y comercio ocupan a alrededor de 6.400 empresas en Burgos y provincia y daban empleo hasta el pasado mes de marzo a más de 30.000 trabajadores burgaleses, 20.000 de ellos en el ámbito comercial.

Todos estos negocios llevan 38 días con la persiana echada -con pérdidas de ventas por encima del 95%- y todo apunta que se pueden sumar otros 30 días más en el menos malo de los escenarios barajados. Como referencia, el aislamiento en la ciudad china origen de la pandemia, Wuhan, ha durado 78 días, lo que situaría el supuesto fin de alerta en España a finales del mes de mayo, si se consigue doblegar la tristemente famosa curva de contagios.

Superada la alarma -algo a lo que hoy nadie pone fecha- las únicas alternativas para los pequeños negocios a pie de calle pasan por reabrir de golpe a ver qué sucede; hacerlo de una manera paulatina; no volver a abrir o reabrir para cerrar. La elección de uno de estos cuatro escenarios, explican los expertos consultados, dependerá, por un lado, del tiempo que dure esta situación de anormalidad y del ritmo de recuperación de la actividad y, por otro, de la capacidad de resistencia y las expectativas de continuidad de cada empresa.

En hostelería, los estudios de mercado conocidos en los últimos días estiman que un 25% de los negocios va a optar por las dos últimas vías: cierre inmediato o retardado. Son los negocios más pequeños, los que trabajan con la caja del día, soportan un alquiler y carecen de la liquidez y del arrope crediticio de una entidad financiera. Y son muchos…

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