La tradición es un arte

DB / Burgos
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38 artistas burgaleses exhiben desde ayer en el Arco de Santa María su particular visión de los principales y entrañables personajes del folclore local: gigantillos, gigantones, tetines, danzantes, maceros, timbaleros...

La exposición colectiva rinde homenaje a las populares figuras castellanas. - Foto: Ángel Ayala

Los hay que han sido más clásicos o formales; los hay que  han optado por una visión más libérrima, sugerente o radical; todos, en cualquier caso, han puesto su talento a disposición de los entrañables personajes del folclore burgalés en una exposición de pintura y escultura con la que se les quiere agasajar después de que se hayan mudado a los bajos del Teatro Principal. El Arco de Santa María acoge desde ayer ‘¡Que vienen los gigantillos’!, muestra en la que 38 artistas dan vida a los gigantillos, gigantones, tetines y danzantes, maceros y timbaleros, así como otros elementos relacionados con las ceremonias festivas de la ciudad. Se trata de 39 obras, la mayoría pinturas y unas pocas esculturas, que enriquecen la imagen de estos populares personajes.
No en vano, las obras son radicalmente distintas. Algunas, como la de Juan Martín Oña, hecha con óxido de cobre, o la de Beatriz Marcos, llaman poderosamente la atención. También el aroma goyesco del cuadro firmado por Cristino o el travieso y atrevido revoltijo de color que ofrece Ignacio del Río. También espléndidas son las esculturas que firman Ana Núñez, TeodoroRuiz o la ceramista Raquel Condado. Inquietante la pintura de Guillermo Sedano. Preciosa la de Ausín Sainz. Y así hasta agotar la lista. La tradición es un arte.