Los centros de salud, también claves en la contención

GADEA G. UBIERNA
-

Se han reorganizado por completo para volcarse en la atención de esta urgencia. Médicos y enfermeros hacen decenas de llamadas a diario a enfermos de COVID-19, visitan domicilios y supervisan residencias de ancianos. Dos de ellos relatan su día a día

El médico Pablo Pérez y la enfermera Begoña Quilchano, los dos del centro de salud de San Agustín, ponen cara en este reportaje a sus compañeros de Primaria. - Foto: Patricia González

La enfermedad del coronavirus, denominada COVID-19, es nueva y también traicionera. El médico de familia Pablo Pérez explica que «el problema es que tiene una evolución muy variable y una persona que durante días tiene una febrícula sin importancia, de repente se pone fatal».

Evitar ese cambio de pronóstico a tiempo es el papel fundamental de la Atención Primaria, que en menos de un mes se ha reconvertido para relegar a un muy segundo plano su rol en la prevención y promoción de la salud y poder centrarse en la atención de la urgencia; en este caso, el control clínico de una pandemia a través del teléfono. «Ha sido la solución para llegar a la mayoría de la gente y solventar infinidad de problemas», añade Pérez, también en conversación telefónica y destacando que esa asistencia a distancia y la coordinación con el hospital han sido los dos factores que han permitido encauzar una situación que, admite, hace solo dos semanas parecía desbordante.

Pablo Pérez y la enfermera Begoña Quilchano ponen cara en este reportaje a todos los profesionales de los centros de salud, a los que la pandemia ha ayudado «a trabajar mejor en equipo y hacer piña». En este caso, trabajan en San Agustín, donde ayer había 328 pacientes registrados como enfermos en el programa informático Medora; es decir, un 1,49% del total de su cupo (datos oficiales de la Consejería de Sanidad). Su cifra de afectados es alta, pero en porcentaje sobre el total de tarjetas adscritas está en la media del resto de centros de salud de la capital y alfoz.

La rutina, en cualquier caso, es la misma para todos. Las citas programadas se han suspendido y, en caso de producirse, se contacta con el usuario con antelación para decidir si se puede resolver a distancia. Las visitas al centro de salud tratan de evitarse y, de hecho, Quilchano destaca que el personal de Enfermería visita cada día a varios pacientes «vulnerables» en su casa para «curas, extracciones, inyectables... Sobre todo, a personas con Sintrom y/o patologías graves».

La actividad, pues, está volcada en la patología respiratoria. Por activa y por pasiva se ha pedido a la ciudadanía que en caso de sentir síntomas compatibles con la infección por el coronavirus SARS-CoV-2 llamen primero por teléfono: o al 900 222 000 o a su centro de salud. Aún así, para los casos en los que se considera imprescindible la consulta presencial, hay un triaje en cada ambulatorio en el que se separa al paciente que refiere patología respiratoria y se le pasa a una consulta atendida, por turnos, por médicos de familia.

(Más información, en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)