Historia universal de la cerámica

R.P.B.
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La exposición está instalada en el Fórum Evolución - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

La muestra 'aTempora' cautiva en el Fórum con una de las colecciones de cerámica más impresionantes jamás antes reunida

Como la copa de la arcilla era/ la raza mineral, el hombre/ hecho de piedras y de atmósfera,/ limpio como los cántaros, sonoro, escribió Pablo Neruda.Que el gran vate chileno citara en su poema ‘Los hombres’ el material con el que se hace la cerámica habla de la importancia de una materia esencial, telúrica y ancestral sin la que no podría comprenderse lo que hemos sido, lo que somos. A buen seguro que el poeta hubiera podido escribir una oda fabulosa después de ver aTempora, la exposición organizada por la Fundación VIII Centenario de la Catedral de Burgos con la colaboración de la Fundación Impulsa Castilla-La Mancha que puede verse en el Fórum Evolución. No es una muestra más: constituye un viaje único por la historia del hombre a partir de los utensilios a los que ha dado forma con sus manos a través de los siglos.

La muestra, dividida en épocas, cuenta con piezas realmente espectaculares, todas procedentes de la hermana comunidad de Castilla La Mancha. Son 6.000 años de cerámica en esta tierra, un arte milenario con el que se han manifestado todas las civilizaciones que en el mundo han sido. Antes de aTempora no se había reunido jamás tantos ejemplos, ni de tanta calidad, de esta manifestación artística desde la antigüedad hasta nuestros días. Procedente del Neolítico pueden contemplarse en la muestra verdaderas obras de arte que han sobrevivido magníficamente a lo largo de los siglos. No en vano, una de las joyas es una pieza, la más antigua de cuantas se conserva, que fue hallada en Numancia de la Sagra, provincia de Toledo.

Tinajas, cuencos, tazas, cazuelas, ollas de la Edad del Bronce dan medida de la importancia de los ajuares. Perteneciente a esta primera época es un impresionante enterramiento infantil. Asimismo, impresionan las piezas de barro, las pesas que se modelaban para los telares. Esta cerámica todavía se realizaba a mano y presenta una gran diversidad tipológica: botellas, cuencos, copas, cucharas, cazuelas, jarras, ollas, platos, queseras, tazas y vasos, componían la vajilla doméstica, y junto a ella, otras piezas como clepsidras, morillos, urnas y recipientes de gran tamaño, como las tinajas, para guardar los excedentes de producción o con finalidad funeraria

En una segunda sala, ‘De Iberia a Spania’ puede contemplarse la evolución de la cerámica, donde ya se dan ejemplos más sifisticados en las que las piezas -cazuelas, ánforas, jarrones- ya aparecen pintados por la sabia y artística mano del hombre. «Si bien los íberos imitaron todas las cerámicas de importación, fenicias, griegas, púnicas y romanas, su cerámica tiene su sello personal: producción a torno, cocida a alta temperatura, en hornos generalmente de cocción oxidante y con decoración pintada con motivos geométricos, florales o humanos, pintura que se obtenía de pigmentos minerales, sobre todo el óxido de hierro que aportaba esa típica coloración castaño-rojiza, y el óxido de manganeso que proporcionaba el color negro», explica la ceramóloga y didactista Pilar Fernández Vinuesa.

La sala expositiva dedicada a la cerámica medieval es una de las más espectaculares, con piezas realmente llamativas por su tamaño y su belleza. Hay una tinaja almohade realmente impactante, así como varios capiteles y un brocal de aljibe vidriados que confirman el arte supremo del barro. «Estas espectaculares piezas fueron siempre el soporte de un enorme y espléndido repertorio decorativo, que aunó motivos islámicos y cristianos, desarrollados con diversas técnicas, como la estampillada, incisa, aditada, etc». Paneles de azulejos del siglo XV o llamativas pilas bautismales completan una sala imprescindible, donde una tinaja mudejar pseudo poligonal brilla con luz propia entre otras de similar belleza.

Al Renacimiento y al Barroco pertenecen algunos de los mejores ejemplos de la famosa cerámica de Talavera de la Reina. Piezas como un panel de Santiago peregrino así como platos, orzas, bandejas o botes revelan una de las fábricas más importantes de la cerámica en Europa. «Talavera, por la finura, calidad y belleza de sus producciones, llevadas a cabo por maestros alfareros y maestros dibujantes y pintores con sólida formación, se convierte en sinónimo de cerámica, hasta el punto de llegar a decirse que la cerámica de Talavera estimulaba el apetito, porque mejoraba el sabor de los alimentos con su pureza brillante», subraya Fernández Vinuesa.

Hay también, como no podía ser de otra manera, ejemplos contemporáneos, del pasado siglo XX. Las obras de Ruiz de Luna, Guijo y Cía. En este apartado brilla con luz propia una de las obras más llamativas, singulares e importantes de esta exposición única: un banco con escudo imperial realizado en el año 1915 en Talavera. No es la única: leones y otras piezas contribuyen a dar lustre a la última época dorada de la cerámica manchega y a elevarla como uno de los mejores símbolos de esta tierra.
«No se trata de una exposición con un exclusivo carácter científico, sino que con ella se pretende dar una visión lo más amplia posible de la cerámica producida en Castilla-La Mancha a lo largo del tiempo. Se quiere mostrar la rica y variada creación creámica que en la actualidad se desarrolla en este territorio, como elemento de riqueza y cultura, lo que ha llevado a la cerámica de Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo a ser propuestas ante la Unesco para formar parte del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad», señalan los impulsores de la muestra.