Mantener la mirada global desde una villa

S.F.L.
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La asociación madrileña Aipc Pandora, con 17 años de experiencia en voluntariado internacional, suspende los programas en el extranjero y organiza uno en Poza de la Sal

Los participantes en las jornadas de Poza realizarán labores de mejora en el entorno de las salinas, entre otros lugares. - Foto: DB

«Nadie es ajeno a la transformación universal y esta puede apreciarse desde cualquier punto de la tierra», exponen desde la asociación madrileña Aipc Pandora, que cuenta con 17 años de experiencia en el voluntariado internacional. Los jóvenes son el futuro pero, a menudo, se les acusa de apáticos. Sin embargo, han despertado y reclaman su papel en el presente.
Este verano se antoja complicado atravesar fronteras y continentes como consecuencia de la pandemia de coronavirus, lo que ha motivado que la organización se replantee los lugares desde dónde se puede intentar ‘cambiar el mundo’. «Poza de la Sal cumple a la perfección los requisitos para encontrar las respuestas de los problemas globales dentro del mundo rural, por lo que este año la experiencia se vivirá desde una villa que no alcanza los 500 habitantes», aclaran. La empresa trabaja en diferentes destinos mundiales con el fin de favorecer encuentros que provocan transformaciones en las personas. Al verse obligados a replantearse la totalidad de su estructura y objetivos, la agrupación optó por volcar la mirada en lo local y buscar programas educativos que tengan el mismo sentido con el que siempre han trabajado.
De tal manera que, contactando con antiguos compañeros cooperantes, Aipc Pandora se topó con la localidad burebana. Al reconsiderar «nuestras funciones y tener claro que nuestro mayor interés se va a centralizar en el medio ambiente, la ecología y el desarrollo sostenible en la España Vaciada, comprobamos que la villa salinera era un destino óptimo para que nuestro programa se realizase allí», manifiestan fuentes de la entidad madrileña.
Poza recibirá desde el 12 al 22 de julio y a partir del 2 hasta el 12 de agosto a sendos grupos de jóvenes, con edades comprendidas entre los 13 y 18 años de todo el panorama nacional, en un programa completo compuesto de formación online de cinco horas y un viaje experiencial de 11 días. Resulta una clara constatación de que el mundo en el que serán adultos los y las jóvenes de hoy permanecerá en un estado de alteración permanente. «Los itinerarios formativos y de aprendizaje deben adaptarse a las nuevas competencias requeridas y la educación sobre los grandes retos globales ha de ser un pilar. La sostenibilidad local es uno de los anclajes para construir todo lo demás y por lo tanto, ha de formar parte del aprendizaje», añaden desde la asociación.
De este modo, el programa persigue unos objetivos ligados a una nueva experiencia en el mundo rural para los usuarios y ofrece unas actividades temáticas basadas en el aprendizaje de las vivencias para inspirar, motivar y hacer reflexionar a los participantes sobre el medio ambiente, la biodiversidad, su conservación y el desarrollo sostenible en la zona. Igualmente, se vuelca en explicar que lo rural se puede llegar a entender como un espacio de libertad y el medio natural puede hacer las veces de escuela ambiental abierta y autodidacta.
La temática programada brindará una serie de actividades que permitirán también madurar el desarrollo de competencias como el liderazgo y reflexión en temáticas sociales relacionadas con los retos globales para erradicar la pobreza o proteger el planeta. Las labores de voluntariado se realizará en el entorno de las salinas de la villa y en del Parque Natural de los Montes Obarenes. Asimismo, los integrantes de la aventura visitarán otras localidades de la comarca burebana, como Oña y también de Las Merindades.
Las inscripciones para disfrutar de una experiencia diferente a las anteriormente organizadas ya están abiertas y, cumpliendo con las medidas de seguridad establecidas por el Gobierno, cada grupo lo formarán diez jóvenes, que se alojarán en la Casa Rural Silionca.