Dos empresas optan a actualizar el proyecto del Tecnológico

L.M.
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Una vez que se adjudique se deberá presentar la modificación en un plazo de seis meses. Tras ello se licitará la urbanización de la fase I, una obra que se prolongará durante dos años y costará 22 millones

Desde la Consejería de Hacienda calculan que los trabajos podrían estar terminados, como pronto, en 2023. - Foto: Valdivielso

Poco a poco el futuro del Parque Tecnológico parece que va cogiendo ritmo. A mediados del pasado febrero la Consejería de Economía y Hacienda sacó a concurso el proyecto de redacción para la adecuación de las obras de la fase I del complejo, que lleva varios años en punto muerto. El objetivo de la administración regional es adaptar a la potencia de suministro la futura dotación burgalesa y los emisarios de aguas, así como comprobar la incidencia de la infraestructura en el yacimiento arqueológico El Millar. El presupuesto asciende hasta los 180.000 euros (IVA incluido) y en la Junta ya manejan dos ofertas de compañías que pugnan por hacerse con este contrato; por un lado se encuentra Civil 4 S.L., mientras que por otro van en UTE (unión temporal de empresas) Uxama y MBG.

En los próximos días el Instituto para la Competitividad Empresarial (ICE), entidad dependiente de la Consejería y que está al frente del proyecto, se pronunciará por una de las dos ofertas, valorando distintos aspectos. Una vez que se concrete el nuevo proyecto y se adecuen las instalaciones ya dispuestas sobre el terreno, llegará el turno de sacar a licitación las obras de urbanización de la fase I, la más próxima al discurrir de la A-1. Si todo va según lo previsto podría hacerse público el concurso ya en 2021, por lo que los 24 meses que calculan desde la Consejería de Economía y Hacienda que tardarán los trabajos remiten, si nada cambia, a al menos 2023 para tener el complejo terminado, previo gasto de 22 millones de euros.

La noticia de la reactivación de los trámites administrativos para tratar de desbloquear la situación del Parque Tecnológico, varado desde hace años, fue recibida con esperanza entre el tejido empresarial y económico burgalés, que no obstante sigue reclamando una especialización para el mismo. «Estamos totalmente dispuestos a colaborar con la Junta de Castilla y León para definir, cuanto antes mejor, qué tipo de empresas tecnológicas e innovadoras podrían instalarse», indicaba en febrero Emiliana Molero, secretaria general de FAE, que ponía ejemplos de posibles subsectores a acoger en el Parque Tecnológico como las nuevas tecnologías, la bioquímica o la economía circular. 

En la misma línea se mostraba el gerente del ITCL, José María Vela, que si bien recordaba que el de Boecillo (Valladolid) es más bien «generalista», el situado en León apostó por compañías relacionadas con la agroindustria, la farmacia o las TICS. «Las tecnologías de movilidad o de logística son posibles matices», indicaba. Lo que ambos dirigentes sí confirmaron es que esperan que esta ocasión sea la definitiva y la dotación termine convirtiéndose en realidad, tras casi 10 años en el dique seco por distintos problemas administrativos y con las adjudicatarias. 

«Queremos creernos que esta vez sea la buena, aunque nos cuesta un poco a la vista de los antecedentes», recalcó Molero, mientras que Vela lamentó «no haber aprovechado la situación económica previa a 2008, ya que para cuando tengamos el Parque no sabremos dónde nos estaremos moviendo», afirmó. Calificó la oferta de suelo de hace una década como «muy buena» y advirtió que en pleno 2020 «va a costar muchísimo más esfuerzo darle ocupación porque hoy en día hay otras propuestas económicas muy atractivas».