"Espero que el resto de fuerzas apuesten por el fin del PP"

R.B.-A.S.R.
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Luis Tudanca, en un momento de la entrevista - Foto: Valdivielso

Entrevista con Luis Tudanca, candidato socialista a la Presidencia de la Junta

Acaricia la victoria en las urnas, siente más cerca que nunca el sillón presidencial de la Junta, pero mantiene lejos de la euforia a las palabras y a los gestos. Habla con mesura y apenas se permite un atisbo de vehemencia cuando toca meter mano a los casos de corrupción en la Comunidad y al rescate del Hospital Universitario (HUBU).

Por primera vez desde hace más de 30 años, el PSOE acaba de ganar unas elecciones en Castilla y León. ¿La victoria de Pedro Sánchez le da alas?

Con mucha prudencia, lo que nos da es una motivación adicional para ganar las elecciones municipales y autonómicas. 32 años son muchos sin una victoria electoral del Partido Socialista. Espero que sea un acicate para toda esa gente que veía que había una oportunidad histórica y que ya no solo lo intuye sino que ve que es posible un cambio de Gobierno muy necesario en Castilla y León.

¿Puede ser también un hándicap?

¿En qué sentido?
En el de que si el 26 de mayo no revalida esa victoria van a achacarle directamente el resultado...

No me preocupa. Lo que siempre me ha ocupado estos años es el necesario cambio de rumbo que necesitaba Castilla y León. Yo no estoy en política para discutir por escaños o por votos, sino sobre políticas.Hablamos de igualdad, política rural, lucha contra la despoblación, industrialización... Todo esto es tan, tan, tan necesario que esa es nuestra batalla. No se trata de ganar al adversario o tener más escaños, sino de poder hacer cosas diferentes y buenas.

Pero para hacer esas cosas hace falta ganar al adversario y tener más escaños que él...

Hace falta ganar las elecciones e, insisto, por primera vez esto es posible. Está más cerca que nunca. Hace falta gobernar, las cosas se cambian desde los gobiernos, aunque nosotros hemos demostrado que desde la oposición se puede hacer política leal y útil.
Aunque acaricien la victoria, la mayoría absoluta se presume complicada. Los pactos se antojan irremediables...

Sin duda. Sabemos que las mayorías absolutas se han terminado. Los ciudadanos votan y deciden que haya parlamentos más plurales y diversos, con mayorías que exigen el diálogo. Lo necesitábamos. Y sí, parece que en Castilla y León vamos a necesitarlos en la próxima legislatura.

Y probablemente necesiten el entendimiento con Ciudadanos...

No doy por hecho el resultado electoral, así que mucho menos los acuerdos postelectorales.Hay una obsesión por resolver lo que va a pasar al día siguiente antes de que los ciudadanos se pronuncien. Nos presentamos para ganar las elecciones y a partir del día siguiente hablaremos de qué hacemos más de con quién. Quiero entenderme para recuperar la sanidad pública, revertir los recortes en Educación, aumentar las becas, bajar las tasas, reducir los desequilibrios territoriales, hacer que vuelva mucha gente que se ha tenido que marchar, blindar las urgencias médicas rurales...

Con los resultados de las recientes elecciones generales sobre la mesa, ¿con quién cree que debe pactar Sánchez?

Es pronto aún. Con el Gobierno de España pasa lo mismo, tenemos que hablar de qué queremos hacer con este país. Nuestra ventaja es que en diez meses hemos demostrado con hechos que podemos hacer una política progresista con la que puede crecer la economía y, además, repartirla de forma justa. Quien se quiera sumar a ese carro será bienvenido. 

¿No es de los que gritan ‘con Rivera, no’?

Me cuesta valorar a quienes pueden cambiar de traje tres veces en la misma semana. ¿Qué Ciudadanos? ¿El liberal? ¿El de centro? ¿El radical? ¿El ultraconservador? Ciudadanos debe decidir qué quiere ser de mayor y a qué quiere jugar en esta legislatura. Si quiere hacer política útil o que se llenen las trincheras. A mí, la política de Ciudadanos a nivel nacional me deja espeluznado. Lo bueno del Partido Socialista, que acaba de cumplir 140 años de historia, es que todo el mundo sabe que somos un partido de fiar, con una línea social demócrata clara y no nos hemos movido nunca de nuestro sitio.

A nivel regional, ¿con quién estaría más a gusto, con el Ciudadanos de Igea o con el de Silvia Clemente?

Ya solo queda uno. Yo espero que tanto Ciudadanos, Podemos, Izquierda Unida y el resto de partidos apuesten por el fin del régimen de 30 años del Partido Popular.

Pero usted tiene un ‘feeling’ con Igea que propicia el acuerdo... 

En esta legislatura han pasado de preguntarme cuál era mi feeling personal con Herrera a cómo me entendería con Pablo Fernández o con Igea. Es un síntoma de que el PSOEde Castilla y León está colocado en la centralidad política y en el liderazgo en el tablero electoral. El señor Igea acaba de llegar y está todavía por desarrollar su proyecto político. 

Al parecer, en la partida va a entrar Vox. ¿Qué papel cree que va a jugar?

Si es por mí, ninguno. Yo, lo he dicho en muchas ocasiones, no voy a hablar de ellos ni a citarlos. No gastaré ni un segundo en darles publicidad ni propaganda. Ha sido el Partido Socialista, con el voto de los ciudadanos, el que ha frenado a la ultraderecha en este país. Parece que otros se dan cuenta ahora del riesgo de haberlos alimentado. Yo voy a hacer todo lo posible para que no tengan la más mínima influencia en el presente y en el futuro de esta tierra.

¿Se esperaba los resultados que ha obtenido a nivel nacional?

Siempre confié en que los españoles y las españolas no le dieran un papel decisivo, como así ha sucedido. Han dado una lección con su masiva participación, que espero que lo sea también el 26 de mayo, para que Castilla y León también esté a la vanguardia de los avances políticos y del parapeto a la ultraderecha.

En otros países, como Francia, la ultraderecha ha acabado con el partido tradicional de la derecha, pero también con los socialistas. ¿Teme que en España pueda ocurrir lo mismo?

Por lo que a nosotros toca, no parece. Nos han dado por muertos tantas veces en los últimos años y ahora duplicamos en escaños al segundo partido del país. Acabamos de cumplir 140 años, somos el partido más antiguo de España, el segundo de la socialdemocracia europea y seguimos más vivos y con más futuro que nunca. Veremos qué sucede en la derecha. Yo prefiero a una derecha civilizada, moderna, leal con la que podamos llegar a acuerdos.

¿Teme que votantes de derechas que hayan apostado por Vox en las Generales para castigar al PP vuelvan a apoyar a los populares tras este tirón de orejas?
A mí los votantes nunca me dan miedo. Lo que quiero es persuadir a una mayoría de castellano y leoneses de que voten al PSOE, una izquierda moderada, ambiciosa, decente y con un proyecto regenerador.

¿Hasta qué punto le beneficia que Juan Vicente Herrera no sea el candidato del PP?

Ha sido un presidente sólido y es una figura fuerte dentro del Partido Popular, aunque han sido sus políticas las que nos han llevado a perder 150.000 habitantes en los últimos ocho años, que el buen nombre de Castilla y León esté manchado por todas las tramas de corrupción que han afectado al PP y al enorme desequilibrio entre el medio rural y el urbano y entre provincias. Pero también creo que en el PP empezarán a echar de menos a Juan Vicente Herrera desde el día siguiente que se marche. La deriva del PP tiene que ver con echarse en brazos de la derecha extrema, en la que en Castilla y León nunca habían creído.

¿Le ha pasado factura, sobre todo en lo personal, ser el primer secretario regional socialista en hacer oposición más dura frente a los anteriores, más proclives a salir en la foto con los pactos alcanzados con el Gobierno?
Uno no está aquí para hacer una valoración de coste-beneficio, sino por convicción. Yo tuve claro desde el principio que había que plantear una alternativa muy diferente y sólida al PP y una de las claves era hacer frente a la corrupción, que ha sido lo que ha hecho más dura la oposición estos años. Pero es que hemos tenido Gürtel, Púnica, Enredadera, Lezo, polígono de Portillo, Perla Negra...

Frente a esto, también hemos llegado a acuerdos. Los hemos firmado en materia de reindustrialización para cambiar nuestro modelo económico y productivo, en financiación autonómica, para garantizar una reforma de la PAC justa... Hemos hecho una oposición responsable que ha conseguido bajar las tasas universitarias un 20% el próximo curso o que vaya a haber unidades de ictus en todas las áreas de salud.
Pero también reivindico el papel de todos los que han hecho llegar al PSOE hasta aquí. Es mérito de quien en tiempos complicados han dirigido bien el barco del PSOE.
Pero en los últimos años el PSOE en Castilla y León se ha caracterizado por la desunión con crisis en distintos territorios. ¿La posibilidad de ganar las elecciones ha propiciado esa unión?

La unidad del PSOE de Castilla y León es fruto de la convicción de que esta vez debemos tener un proyecto autonómico diferenciado en el que todo el mundo tuviera cabida y de entender la política como escucha, pisando mucho el territorio, haciendo miles de kilómetros para ver dónde estaba cada problema y cómo ponerle solución. Esto amalgama y cohesiona el proyecto socialista antes incluso de que esas expectativas se empezaran a palpar. Y, supongo, que también hace falta un poco de suerte y la fortaleza que da tocarlo con la punta de los dedos ayuda, sin exceso de confianza ni euforia y sin dar nada por hecho. 

Habla de proyecto autonómico, algo que su compañero, el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, parece no haber entendido ya que para frenar la despoblación plantea que se concentre gran parte de la inversión en su tierra.

Los alcaldes y alcaldesas deben defender su ciudad, pero en el PSOEde Castilla y León ya sabemos que el centralismo, promovido, acentuado y dirigido por el PP desde la Junta, nos ha llevado a la debacle. Necesitamos un proyecto integrador, descentralizado, vertebrador, que reduzca las desigualdades, que tiene que ver con la equidad, que es dar a cada uno lo que necesita, y aquí hay comarcas que urgen más.

(Entrevista completa en la edición de hoy)