Más geriátricos, peores indicadores para la desescalada

A.G.
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Las zonas básicas de salud de Santa Clara, Las Huelgas o José Luis Santamaría, que no cumplen aún las cifras de la Junta, tienen un mayor número de residencias de personas ancianas dentro de su población asignada que el resto de los centros

Dos enfermeras de Atención Primaria, en una de las residencias de la Junta. - Foto: Alberto Rodrigo

Dentro de los criterios epidemiológicos que se ha propuesto cumplir la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León para la desescalada, la superación de la Fase 0 y en definitiva, la incorporación a la denominada ‘nueva normalidad’ se encuentran, como ya es conocido, que haya tres o menos casos positivos por PCR por cada 10.000 tarjetas sanitarias en los 14 días previos a la fecha en la que decide el Ministerio de Sanidad, o un caso o menos una semana antes. Así,  los centros de salud López Saiz, Comuneros y Las Torres cumplen ambas indicaciones; García Lorca, Gamonal, Cristóbal Acosta y Los Cubos lo hacen únicamente en el de tres o menos contagios y Santa Clara, Las Huelgas, San Agustín y José Luis Santamaría tienen tasas superiores, lo que, probablemente, no  es casual. 
En estas cuatro últimas zonas básicas de salud son numerosos los geriátricos y residencias de ancianos, población extremadamente vulnerable a la covid-19. Por ejemplo, dentro de la población asignada a Santa Clara se encuentran la de Cortes y las de la Diputación; Los Cubos tiene, entre otras, a Barrantes y la residencia sacerdotal de la diócesis, además de varios conventos, cuya media de edad es también elevada; a Las Huelgas van los pacientes de la residencia del Perpetuo Socorro, además de varias privadas del entorno del Monasterio y el José Luis Santamaría tiene dentro de su población a los residentes de Santa Teresa de Jesús Jornet, entre otros. 
Desde el principio de la crisis sanitaria, el de los mayores ha sido el colectivo más afectado, precisamente por la edad, pero también porque es más frecuente en ellos la presencia de otras enfermedades y porque su sistema inmunológico es más débil. A esto se añade que en las residencias conviven muchas personas con estas características, lo que ha facilitado la transmisión de la enfermedad.

Por otro lado, lo que no se sabe aún es si se la sanidad burgalesa cumple los otros requisitos exigidos  para avanzar. Estos tienen que ver con la cantidad de profesionales de referencia para vigilancia epidemiológica en los centros de salud (al menos uno por cada 5.000 habitantes), protocolos para asegurar el manejo de las residencias de ancianos, equipos de protección individual suficientes -el talón de Aquiles de toda la pandemia- formación sobre las actuaciones de registros de casos y rastreo de contactos o capacidad suficiente en los hospitales de referencia, según el criterio del Ministerio de Sanidad.