"No me pongo barreras por la enfermedad, pero te las ponen"

Raúl Canales
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Dentro de la cancha tenía talento, fuera es un auténtico crack. Asier de la Iglesia es un ejemplo de superación contra la esclerosis múltiple y hoy a las 12 horas contará su historia en los salones del Ayuntamiento y a las 18 al CB Cronos

Asier de la Iglesia.

Cuando estaba en el mejor momento de su carrera se topó con la dura realidad de la esclerosis múltiple (EM). En realidad no fue la enfermedad la que le frenó, sino la ignorancia del resto, porque siguió jugando y sus números llamaron la atención de varios clubes. Pero cuando hizo pública su patología, el teléfono dejó de sonar. Lejos de hundirse, sacó a relucir su espíritu de superación y cuatro años después demostró que todos estaban equivocados ya que fue nombrado mejor jugador de la categoría EBA y debutó en ACB para dar visibilidad a la esclerosis. Ahora ya casi retirado por la edad (36 años), dedica casi todo su tiempo a dar conferencias con la misma pasión que ponía en la cancha. Hoy estará en Miranda.

¿No se cansa de que le preguntemos cómo está y de dar tantas explicaciones?  
No, porque es algo que he elegido hacer para que la gente conozca más sobre esta enfermedad y no se asuste tanto cuando le detectan algo que no sabe ni lo que es.

En su caso, ¿qué es lo primero que pensó cuando recibió el diagnóstico?

Mi primera pregunta al médico fue si podría seguir jugando al baloncesto, porque en ese momento era lo que más me preocupaba. De todas formas la mayor parte de preguntas que te surgen nadie te las puede responder porque es impredecible la evolución, así que trato de no pensar mucho en el futuro. Me levanto cada mañana, miro como estoy, y planifico lo que puedo hacer. Además por tener EM tengo más posibilidades de que me pase algo, pero hay muchas personas que están fenomenal y de un día para otro puede cambiarle la vida por otra enfermedad, así que todos tenemos que disfrutar cada momento.

¿Lo más duro fue ver como los clubes le cerraban las puertas?

El baloncesto conmigo ha sido cruel. Me pusieron un apellido que se llama EM y a partir de ahí todos tenían miedo a ficharme pensando en situaciones que a día de hoy ni siquiera se han producido aún.  Yo nunca me he puesto barreras, pero la gente sí me las ha puesto.

¿Se arrepiente de haber hecho pública su enfermedad?

No, porque yo no sé callarme. Podía haberlo hecho porque realmente el 80% de los síntomas no son visibles. La mayoría piensa que esclerosis múltiple es lo mismo que silla de ruedas, pero si no les dices que por ejemplo has perdido visión de un ojo o que no tienes sensibilidad en las manos, no se enteran.

¿Entiende que muchos pacientes guarden silencio en sus trabajos?

Sí, porque hay mucho desconocimiento. En mis charlas siempre aconsejo que se comunique el diagnóstico al círculo cercano pero a los demás, que cada uno valore a quién y cuando. Hay personas con esclerosis múltiple que siguen desarrollando a la perfección sus trabajos porque no tiene porqué limitarte. Las empresas deberían contratar valorando solo el curriculum y cómo está la persona a día de hoy, porque nadie sabe cómo va a estar alguien con EM dentro de unos años, pero tampoco lo puedes saber de otros empleados.

Hace unos meses compartió unos días con la selección de baloncesto, ¿qué tal fue la experiencia?

Espectacular, porque además mi historia les llega mucho a los profesionales porque quien ha jugado al baloncesto sabe lo complicado que es hacerlo sin ver bien y sin sentir las manos, y aún así promediar 20 puntos por partido. Les traté de transmitir la idea de aprovechar al máximo cada momento y entendí porqué ganan tantas medallas, porque el nivel de exigencia y motivación de Scariolo es máximo.


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