"El aislamiento es una oportunidad contra las adicciones"

N.M.J. (ICAL)
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ENTREVISTA. El psicólogo burgalés teme un repunte de las drogas legales y los efectos de internet y los videojuegos

“El aislamiento es una oportunidad contra las adicciones"

El psicólogo y profesor de la Universidad de Burgos (UBU), Fernando Pérez del Río, junto a dos expertos del País Vasco, Iñaki Markez y Patricia Insua, ha elaborado una ‘Guía de Apoyo frente a las adicciones durante la epidemia del coronavirus’. Esta guía pretende ser un documento de apoyo destinado tanto a los propios usuarios con alguna adicción, como a sus familiares o profesionales que les tratan. El manual, que comenzó a elaborarse a unos días del inicio del estado de alarma, ha tenido una gran acogida por parte del Plan Nacional sobre Drogas, que ha decidido incluirlo en su catálogo. Los usuarios pueden acceder a ella también a través de la página web de la UBU. En este documento, los tres expertos dan cuenta de cómo se intensifican los cuadros adictivos durante la situación excepcional en la que se encuentra el país, así como de los cambios que este confinamiento está produciendo en las personas con adicciones.

En la guía se menciona que los cuadros adictivos se intensifican durante el periodo de confinamiento, ¿a qué se debe?

Hay que diferenciar entre las drogas legales y las ilegales. Todo lo que tiene que ver con drogas legales posiblemente o se estanque o aumente. Pero también está por ver, por ejemplo, con el alcohol; se dice que se venden muchas cervezas pero es engañoso, porque eso son los supermercados, los bares están cerrados. En cuanto a lo legal,  va a haber problemas entre el abuso de las nuevas tecnologías, como abuso -no lo vamos a considerar una adicción-. El consumo de videojuegos está siendo una ayuda para los niños y adolescentes, pero también sabemos que tiene consecuencias. Respecto a las drogas ilegales, posiblemente haya una disminución. Estoy encontrando a muchos pacientes para los que el confinamiento está siendo una oportunidad. Los adictos siempre buscan sus triquiñuelas, pero en general esto se ha frenado. Muchos te dicen que llevan días sin consumir y deciden continuar. Un adolescente, que no suele ser consciente del daño de los porros, cuando deja de consumir ve que se encuentra bien, más despejado, atento, motivado. Son nuevas situaciones. Los centros también nos estamos adaptando online. A mí personalmente no me gusta, lo hago porque no hay más remedio y lo seguiré haciendo, pero creo que la consulta con presencia física es más efectiva.

¿Qué riesgos genera el confinamiento en estas personas? ¿Qué cuadros pueden agudizarse?

Creo que lo peor es pasar el síndrome de abstinencia, y que estés viviendo con alguien. Los síndromes de abstinencia dependen de cada droga. Hay muchos que son muy espectaculares, como la heroína. Por ejemplo el que deja de fumar porros los primeros días suele estar más irritable, pero si superan estos días pueden estar mucho mejor, mucho más tranquilos. Se recomienda que hablen mucho, se muevan, tengan ritmos continuos durante el día, hagan deporte, hablen con la familia, llamen por teléfono, hablen con su terapeuta… en definitiva, que usen los recursos y aprovechen esta situación también.

El confinamiento ya es duro en términos generales, pero se agudiza en el caso personas con adicciones, ¿qué hacer en el caso de que se agudicen las tensiones?

Si la cosa empeora, hablaríamos de violencia, denuncias en casa, pero ya serían otros escenarios. Creo que la gente muy crónica está en sitios residenciales, más controlada. En las comunidades terapéuticas, cuando se producen situaciones de violencia, los usuarios responden muy bien, porque saben que está en juego el propio sistema. Posiblemente, estén respondiendo muy bien ante este escenario. Si son violentos en un centro residencial, saben que se les expulsa y van a la calle. En resolución de conflictos tienes que tratar el conflicto al momento, pero en una situación como esta, se puede posponer. Tengo muchos pacientes con ansiedad, que esto les está viniendo fenomenal. Depende del tipo de sociedad que tengamos, las patologías pueden ser de uno u otro tipo. Después de crear los supermercados en los años 80, empieza la adicción a las compras; después de que se legalice la pornografía, empieza la adicción al sexo; es decir, hay una relación entre la sociedad y la enfermedad. Mucha gente lleva muy mal la competición, el ritmo muy acelerado de vida, y ahora que se ha parado le sienta muy bien. Están tranquilos, han dejado de tener ansiedad y no hay presión.

Comentabas además que tienes pacientes con cuadros de ansiedad, ¿qué debe hacer en estos casos la familia o la gente que esté más cercano a ellos?

Ellos saben, tienen sus trucos, depende del momento en el que estén, pero les ayuda sobre todo hablar, convivir con otras personas, organizarse, estar en el presente. La ansiedad tiene mucho que ver con miedo al futuro, pero también con lo subjetivo. Por eso la terapia es uno por uno. Lo que está pasando ahora tampoco es nuevo, hay colectivos que ya estaban encerrados -grupos religiosos, comunidades terapéuticas- y todos tienen en común que son lugares altamente estructurados. Eso nos han enseñado, cuando estás en esas situaciones lo que te ayuda es estructurarte. Y aunque la terapia online no es lo ideal, está funcionando. 

Si el estado de alarma perdura mucho más tiempo, ¿qué efectos podría provocar en las personas con adicciones?

Puede mejorar o puede empeorar. Si las ilegales se siguen sin consumir o sin proveerse bajará el consumo , y probablemente en una situación de inseguridad es fácil que vuelva a subir las legales. Además en las legales llevábamos unas décadas un pelín a la baja, y puede haber un repunte. Puede haber gente a la que le siente muy bien, y creo que hay esa diferencia, más que de personas, del tipo de drogas. También sabemos que la demanda y la oferta es importante. Ahora no hay oferta de drogas ilegales, entonces esa va a ser la clave. Si tú estás en un sitio donde constantemente hay oferta, es más fácil que caigas, pero si estás en un sitio donde no hay, va a bajar. En situación de alarma tampoco hay mucha libertad, entonces lo que va a bajar es la oferta, pero la oferta de legales sigue existiendo. Pueden ser cambios muy interesantes. 

Respecto al consumo social: gran parte de los jóvenes vinculan ocio y alcohol (en ocasiones también drogas), ¿el encierro puede ocasionarles algún tipo de problema? ¿cómo gestionarse?

Hay pacientes o personas que tienen muy vinculado el consumo social, hay bebedores sociales que solo consumen en compañía de otros. En esto habrá una disminución muy clara. Por eso es engañoso el consumo de alcohol, dicen que está subiendo mucho la venta, pero los menores no beben, no hay botellón, no hay bares, no hay consumo social. En cuanto a los tipos, empeorará el consumo aislado , privado, eso es más fácil. Y los que sean consumidores sociales nada, será un abandono. Veremos una cosa por otra. 

¿Y aquellas personas que sí que consumen solas?

Posiblemente haya más riesgo en el consumidor solitario. Hay mucha gente que se queda sola en casa , y consume frecuentemente alcohol o medicamentos psiquiátricos. Estas son las drogas legales que aumentarán. La gente está teniendo muchos problemas para dormir, porque no hay horarios, no hay límites, está nerviosa, entonces se acuesta tarde, hay mucho desorden, y esto también aumenta el consumo de tranquilizantes, hipnóticos... Pero esto entra dentro de lo legal, aunque sea una droga. La gente no lo suele tener en cuenta, pero es de lo que más se consume, y estas décadas ha sido espectacular el aumento.

En el caso de que estas situaciones se den, ¿cómo se podrían gestionar?

Creo que debería pedir ayuda, que entienda lo que le está pasando, porque aunque hay muchos consejos, también tiene que ver lo subjetivo. Cuando alguien bebe o consume drogas es porque quiere evitar algo en la vida, dejar de pensar o de sentir algo. Cuando alguien abusa es porque no quiere sentir algo o no pensarlo, pero eso ya es subjetivo, por eso la terapia es uno a uno. 

¿Se está llevando a cabo desde los centros asistenciales algún protocolo especial para apoyar a las personas drogodependientes?

Se está tratando a los urgentes de forma presencial, y también de forma online. Se les llamar y se les hacer un seguimiento online. Hay muchos pacientes que se están quedando en paro, que les han echado, y las situaciones de precariedad no solo con problemas adictivos, sino también de hambre, de pobreza, entonces ahí habrá que trabajar mejor en red, con asociaciones como Cáritas. Incluso algunos centros de drogodependencia están ayuda a dar comida. Estas son las diferencias que se están haciendo.

¿Está resultando difícil llevar un seguimiento de las personas que se encuentran en fase de rehabilitación?

No, porque todo el mundo tiene un teléfono, está en sus casas…Realmente la persona crónica, de drogodependencia es difícil encontrarla y de seguirla. Sobre todo a los viejos rockeros de la heroína, es complicado porque van de una ciudad a otra, se mueven, pero en esta situación están quietos. Todo el mundo está quieto. La recuperación de drogodependencia tiene mucho que ver con la cronicidad, cuanto más tiempo llevan consumiendo, más difícil es que salgan. Un joven es más fácil que se recupere, cuando ya va consumiendo más y más años es más complicado. 

¿El confinamiento puede suponer un riesgo para aquellos que han superado alguna adicción?

Es un poco difícil de explicar, porque si están viviendo una situación de angustia, sabemos que esas situaciones, tanto la alegría excesiva como la angustia, el miedo o que vuelvan otras preocupaciones puede ser un motivo de volver a recaer. Ahí también influye el tiempo que has pasado consumiendo, porque sí que es cierto que puedes tener más herramientas. Cuanto más tiempo llevas sin consumir, más herramientas tienes para no consumir. Ahí dependerá de cada uno, pero es cierto es que una situación como esta puede ser un motivo para recaer. Este es uno de los peligros del confinamiento, puede reactivar esos miedos por los cuales uno consumía.

¿Existe el riesgo de que personas sin ninguna adicción desarrollen una durante este periodo debido a la situación extrema en la que nos encontramos?

Claro, pero yo creo que sobre todo con drogas legales: alcohol, tabaco, y el uso masivo de internet. En drogas es muy importante el contexto, porque no se suele tener en cuenta, pero a lo largo de la historia sí que ha habido periodos. Por ejemplo, en la Guerra de Vietnam, hubo muchos pacientes heroinómanos de soldados militares estadounidenses, que cuando salieron de la guerra no volvieron a consumir la mayoría. Era un consumo ubicado en esa situación de estrés y en ese periodo concreto. Está por ver cuando salgamos de esta situación de alarma y volvamos a la normalidad, si la gente vuelve o se queda enganchada.

Entonces, hablando de las drogas ilegales, ¿cree posible que disminuya el consumo debido a que hay menos oferta de estas sustancias en el mercado dada la prohibición de salir a la calle?

Es mi opinión, pero casi segurísimo. Y va a haber una disminución importante. Primero porque no hay demanda, yo tengo un montón de pacientes así, que van a aprovechar el tirón. Otra cosa es que sean alcohólicos o de otras cosas más legales. Pero en los ilegales, yo les tengo fenomenal, nunca habían estado tan bien, porque es como estar en una comunidad terapéutica encerrado, pero en la sociedad. Otra cosa es que se desesperen, pero creo que va a haber una diferencia muy grande entre lo legal y lo ilegal.