Burgos ya vende en todo el planeta

G. Arce
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Misión a Japón organizada la semana pasada por la Cámara de Burgos. - Foto: DB

La provincia alcanza los 166 países clientes. Francia, con 567 millones, es el principal comprador pero en la lista también están Fiyi, que adquiere vino; Brunei, armas; Yibuti, leche; Surinam, caldos...

14.838 kilómetros. Esa es la distancia que han recorrido 16 empresas burgalesas durante la última semana para vender sus productos en el mercado japonés. Se trata de pymes especializadas en alimentación (bodegas, cerveceros artesanales, industrias cárnicas, de embutidos y queseras) que buscan abrir fronteras en un país que se sitúa entre los 10 principales clientes de la economía burgalesa. El pasado año, el gigante del Lejano Oriente nos compró por valor de 110,7 millones de euros y solo en alimentación adquirieron más de 11,5 millones, principalmente en productos porcinos de Campofrío.
Tokio, y más en concreto, la feria Wine & Gourmet Japan se ha situado en el punto de mira de la estrategia de internacionalización de la Cámara de Comercio y la Diputación, a través de Burgos Alimenta. Los nipones demandan comida exótica y de calidad y Burgos está dispuesto a facilitar el intercambio.
La actividad desplegada estos días en Tokio -y con anterioridad en Lisboa, Chile y Argentina- visualiza el esfuerzo desarrollado por la empresa y las instituciones burgalesas en los últimos años, principalmente desde la última crisis, para estar presentes en el mundo.
Y ya lo está. En 2018 mantuvo relaciones comerciales directas con 166 países, el 85% de las 194 nacionales en las que se estructura el mapamundi político. Burgos es la provincia con más presencia internacional de Castilla y León, con un mercado muy parejo de clientes al que tiene Valladolid, y la expansión es evidente en el último lustro.
El pasado ejercicio, según la base de datos de Comercio Exterior de las Cámaras, Burgos exportó por valor de 3.205,4 millones de euros. El 63% de estas ventas (2.039 millones) las aglutinan nuestros diez primeros clientes, con Francia a la cabeza (567,8 millones), seguido de Reino Unido (346,2), Portugal (238,5), Alemania (220,1), Italia (145), Brasil (112.4), Suiza (111,2), Japón (110,7), Bélgica (96,9) y Polonia (90,8). Más de 50 millones gastaron los chinos (90,8), los estadounidenses (84,1), los sauditas (79,6) y los turcos (51,9).
Aunque con algunas variaciones, las exportaciones a los grandes clientes se centran en los 10 capítulos estrella de la economía local:fármacos (667,7 millones), neumáticos (333,6), cosméticos (240,3), maquinaria (211), componentes del automóvil (187,6), manufacturas de hierro y acero (171,2), armas (168,4) y carnes y despojos comestibles (133,9), sin olvidar el capítulo reservado para ciertos usos específicos, que asciende a 203,1 millones de euros.  
exóticos. Pero en el mapamundi de las ventas al exterior llaman la atención los 35 países que en 2018 se gastaron partidas de menos de 100.000 euros.
Los últimos de la lista son Sierra Leona, Kirguistán, Polinesia Francesa, Fiyi, Belice y Níger, cuyo gasto es inferior a los 1.000 euros, según constan en la base de datos de Comercio Exterior. Y, ¿qué han comprado? Maquinaria, aparatos varios, componentes del automóvil y vino. Una partida de botellas se ha consumido en pleno Pacífico, en la República de Fiyi: 333 islas con playas paradisiacas, arrecifes de coral y selvas tropicales que apenas suman el millón de habitantes y muchos turistas que, a buen seguro, han catado un capricho de la Ribera del Duero.
Otro archipiélago, el de Las Comoras, ubicado al sureste y cerca de Madagascar, ha gastado algo más: 37.000 euros. La lista de la compra es sencilla: leche o productos lácteos, vino, libros o productos editoriales...
El sultanato de Brunei, en Pacífico, supera los 346.000 euros, en este caso solo destinados a la compra de armas y municiones.
La República de Yibuti, en el Cuerno de África, también está en la cartera de clientes. En 2018 desembolsó más de medio millón de euros en productos lácteos, vino, plástico y sus manufacturas y productos editoriales, entre otros.
Surinam, en América del Sur, compra principalmente preparados alimenticios (posiblemente las pastillas de caldo de la burgalesa Calnort) y lácteos. Su factura asciende a 197.000 euros.
Perdido en el mapa está Aruba, un país conformado por una isla perteneciente al Reino de los Países Bajos.Está muy cerca de las costas venezolanas. El pasado año  se gastaron 24.000 euros en preparaciones alimenticias diversas elaboradas en Burgos.
Lo mismo que la República Cooperativa de Guyana, en la costa norte de América del Sur. Son 13.300 euros en alimentos y productos químicos.
antípodas. El país ubicado en nuestras antípodas, Nueva Zelanda, se sitúa por contra en la parte alta de la lista de clientes con un desembolso de 4,2 millones, que se reparten entre armamento, cosméticos, maquinaria y fármacos.
Pero no hay que ir tan lejos para tener clientes. Andorra es uno de ellos, con 2,1 millones, destinados a la adquisición, principalmente, de leche y productos lácteos, vino, alimentos y manufacturas de madera. También está muy cerca Gibraltar. La colonia británica casi roza los 200.000 euros en alimentos (preparaciones de hortalizas, de frutos y otros), vino y leche y productos lácteos.