Truchas made in Oña para 20 países

S.F.L.
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El agua es la responsable de la excelente calidad de las huevas de trucha de la piscifactoría del monasterio. Ovapiscis exporta este producto a más de una veintena de naciones

Truchas made in Oña para 20 países

La pureza del agua del manantial de Oña provoca que las huevas de trucha arcoíris sea de máxima calidad. Por ello, la empresa Ovapiscis alquiló las instalaciones, ubicadas en los jardines benedictinos en la antigua piscifactoría el monasterio de San Salvador y abrió su última planta. La de la villa tiene una peculiaridad con respecto a las otras tres, situadas en Galicia, Huesca y Burgos. En ella no se produce hueva para la venta final, sino que se origina el embrión de las futuras truchas y también parte de los futuros peces reproductores que van a su instalación de Huesca. Para explicar el funcionamiento de la granja y sus objetivos, ayer se celebró una jornada de puertas abiertas.
Según el técnico que hizo la visita, lo más importante de esta instalación es la «calidad del agua», algo básico en la reproducción de las truchas, que buscan aguas limpias y puras. La granja oniense dispone de las mejores condiciones para permitir que se generen buenos peces.
Desde Oña se distribuye a las demás instalaciones que Ovapiscis tiene en el país. Las truchas madre crecen durante dos años hasta que  se reproducen. A continuación se fecunda la hueva y se envía al centro de Covanera y al de Lugo, nacerán los alevines. Habrá que esperar otros dos años para que esos peces vuelvan a procrear y produzcan la hueva de trucha definitiva, que ya es lo que Ovapiscis vende como producto final.
El proceso que se lleva a cabo en Oña comienza cuando se incuban los embriones durante unos 30 días. Hasta pasadas dos semanas, las crías no comenzarán a comer pienso. Estos peces se alimentarán durante tres o cuatro meses hasta que alcanzan un peso de 110 gramos. Es entonces el momento de trasladarlos a una segunda nave, donde permanecerán dos años en unos estanques más grandes. A partir de ese momento, la trucha podrá poner huevos.
En la segunda estancia, los técnicos seleccionan uno a uno y manualmente a los mejores ejemplares. Eso significa que la trucha tendrá que gozar de una morfología favorable. Este proceso da comienzo dependiendo de las necesidades de reproducción que tenga la empresa. Cuando ya tiene edad adulta y pesan unos dos kilos, se transportan a los estanques más grandes, ubicados en la parte baja de las instalaciones.
Los que permanecen tapados con toldos acogen a los animales de menor tamaño para protegerlos de su depredadora la garza. Una trucha de dos kilos dará en torno a 8.000 huevas y en la granja oniense hay arcoíris hasta de cuatro. «Con más edad, hueva más grande y de mejor calidad», declara el técnico.
productora a nivel mundial. Ovapiscis se dedica a la producción de trucha embrionada. La empresa, que  se creó en 1994, nació en el seno de un grupo de productores de trucha.
Tenían como objetivo disponer durante todo el año de huevos de calidad y genéticamente orientados a dar el mejor rendimiento en los individuos de engorde en las instalaciones industriales.