La Fábrica de Moneda produce un 50% más y creará 20 empleos

J.D.M.
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El director de la planta burgalesa, Antonio Olmos, espera «coger ritmo» en el último trimestre de año y alcanzar en 2020 la «velocidad de crucero» prevista para suministrar 2.900 toneladas de papel al mercado

La Fábrica de Moneda produce un 50% más y creará 20 empleos - Foto: Luis López Araico

La planta burgalesa de la Fábrica Nacional de la Moneda y Timbre (FNMT) ya produce diariamente «entre un 40 y un 50% más» que antes de la puesta en marcha de la nueva máquina de papel, inaugurada oficialmente el pasado mes de enero tras un desembolso total de 27 millones de euros. En el último trimestre del año «tenemos que coger el ritmo» y en 2020 alcanzar la «velocidad de crucero» prevista, unas 3.200 toneladas de papel moneda para hacer rentable la inversión y viable la instalación, indica Antonio Olmos, director de la fábrica de la avenida Costa Rica, que igualmente reclama en torno a una veintena de empleados más para asumir la mayor carga de trabajo.
La nueva maquinaria, reconoce Olmos, es «compleja», por lo que actualmente se siguen realizando «pequeños ajustes técnicos» con el fabricante (Voith Paper) para «mejorar cosas». «Los rendimientos no son todavía los esperados porque estamos optimizando los procesos», explica el director de la planta burgalesa, que incide en que 2019 es «un año de transición» y 2020 prevé que sea «de estabilización». «La producción esperada en la máquina son 3.200 toneladas y eso se convierte en unas 2.900 al mercado», indica.
Para asumir esa mayor carga de trabajo, Antonio Olmos reclama una plantilla más extensa. Actualmente hay una oferta de empleo público en marcha con 10 plazas de auxiliar de taller, pero, según él, no son suficientes. «Ahora mismo somos 160, no llegamos, pero tendríamos que estar en 180. Nos falta todavía personal», advierte el director de la planta burgalesa, que reconoce el esfuerzo extra de los trabajadores para adquirir más formación. «La cosa va bien. Con las dificultades habituales de un nuevo proceso completo, pero va bien y estamos en periodo de adaptación y formación de todo el personal en nuevas tecnologías».
Antes de la puesta en funcionamiento de la nueva máquina se elaboraban en la planta burgalesa unas 1.900 toneladas de papel. Las instalaciones se estaban quedando obsoletas y la viabilidad de la fábrica estaba en entredicho. Antonio Olmos defendió entonces la necesidad de «actualizar» la factoría y el presidente de la Fábrica Nacional de la Moneda y Timbre, Jaime Sánchez Revenga, apoyó la inversión ante el Ministerio de Hacienda, de quien depende la entidad pública.
En la última década se han inyectado en la factoría burgalesa 60 millones de euros, 27 de ellos destinados a levantar el almacén acorazado y a la compra e instalación del nuevo equipamiento en el recinto ubicado entre Fuentecillas y la barriada San Juan Bautista.
La fábrica burgalesa siempre ha suministrado papel para imprimir billetes tanto al Eurosistema como a numerosos bancos centrales e imprentas de moneda de todo el mundo (una treintena de países), «pero ahora podemos ir con mucha más tranquilidad a ciertos mercados» por la mayor capacidad para fabricar en determinados formatos, destaca Antonio Olmos.
Actualmente, además de la producción para España -«no tenemos adjudicación directa, competimos en el mercado y ganamos la licitación», recalca Olmos-, la planta local proporciona papel para los pesos de Filipinas (tanto a su banco central como a la imprenta americana que le imprime los billetes en Malta), también está «cerrando los últimos pedidos» de euro para Bélgica y Grecia, suministra a Nigeria y «quizás lo hagamos a Noruega», además de participar en licitaciones en Colombia, entre otros muchos países, desvela el director de las instalaciones de la avenida Costa Rica.
Días antes de la inauguración oficial, Olmos ya advirtió de que tenían que ser «mucho más activos, más atractivos y abrir mercados nuevos», igualmente «ser más agresivos donde ya estábamos» y «vendernos mejor».