Cuando la poesía era el género periodístico más mordaz

R. PÉREZ BARREDO
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María Jesús Jabato publica un estudio minucioso sobre la prensa satírica en Burgos, género en el que brilló con luz propia Jacinto Ontañón al frente del histórico periódico El Papa-Moscas

Cuando la poesía era el género periodístico más mordaz - Foto: Alberto Rodrigo

Puede que ahora, en la era de las redes sociales, de la inmediatez y la sobreinformación, suene muy lejano y casi exótico. Pero es así: en el siglo XIX y aun a comienzos del XX la crítica periodística más mordaz se hacía en verso. La poesía satírica estampada en los papeles fue un género, nada menos. A la altura de la notica, el reportaje o la entrevista. Y la prensa burgalesa contó con muy buenos ejemplos; algunos, incomparables, como el del periódico El Papa-Moscas, con su alma mater a la cabeza: el genial Jacinto Ontañón. Sobre todo ello ha investigado la escritora y académica María Jesús Jabato con un magnífico resultado, que ya puede encontrarse en las librerías: la obra lleva por título Poesía satírica y festiva en la prensa burgalesa.

En este "género periodístico caracterizado por caricaturizar de forma generalmente mordaz a personajes o instituciones con intención crítica", explica la autora, "hubo grandes escritores que lo cultivaron: González Villa-Amil escribió cuatro mil epigramas que se publicaron en toda la prensa española; José Estrañi hizo lo propio en la prensa cántabra con sus pacotillas; nuestro representante máximo en el sector es Jacinto Ontañón, que aporta al sector las parraleras". Los periodistas de este tipo de prensa, calificada de menor, utilizaban el verso como forma de expresión, que era desenfadado, irónico o incluso agresivo "con permiso, claro, de la censura".

En Burgos, subraya Jabato, el periódico satírico por excelencia fue El Papa-Moscas de Jacinto Ontañón, "que ejerció activamente la crítica: Yo tengo la miel y el palo/ y estoy siempre en mi terreno/ porque aplaudo lo que es bueno/ y critico lo que es malo. A través de las poesías satíricas publicadas en las páginas de El Papa-Moscas se hace un recorrido por la historia del Burgos de finales del s. XIX y principios del s. XX, época en la que se cultivó", explica la investigadora, cuyo estudio aborda distintos aspectos de la vida burgalesa "entre los que destaca, por la especial intensidad con la que se aplica Ontañón, el ámbito municipal: las inasistencias de concejales y diputados provinciales a las sesiones, su absurda vanidad, el uso del cargo para alcanzar metas personales, las designaciones de amigos y parientes para ocupar puestos, la ineficacia de su gestión…".

La portada del libro es obra de María José Castaño.La portada del libro es obra de María José Castaño.

Ofrece ejemplos la autora, como este "malvado epitafio" que apareció estampado en el rotativo satírico: Detenerse aquí un momento/ que entre polvo y cieno vil,/ reposa un ilustro edil/de no sé qué Ayuntamiento./ Está su cuerpo en verdad/ rígido, yerto, inactivo,/ pero, ¿y tuvo, estando vivo,/ mucha más actividad? Brillante... O esta resignada cuarteta de Ontañón: Veintisiete proyectos/ tiene el alcalde,/ me conformo si cumple/ la octava parte.

"Probablemente toda o casi toda la poesía satírica de El Papa-Moscas se refiere a Burgos y a sus cosas, pero hay algunas que están más vinculadas a la ciudad que otras: la aspereza del clima, los concretos problemas de los vecinos, las infraestructuras inacabadas". Más ejemplos sobre este punto: El tiempo variable está/ y, a la verdad, me consuela/ ¡Si lo menos hace ya/ diez minutos que no hiela! Y estos otros versos: Le nació un chico a Gorraza/ que es barbián que quiero yo,/ el día que se empezó/ el pavimento en la Plaza./ Se le dio al chico el bautismo,/ después aprendió el palote,/ le ha salido ya el bigote.../ y el pavimento, lo mismo./ Gorraza se casará,/ obtendrá prole sin cuento,/ y el dichoso pavimento/ del mismo modo estará./ Las obras en nuestras manos,/ ya que tan activos somos,/ ¿son obras quizás de romos/ o son obras de romanos?

Tras un capítulo genérico dedicado a las cosas que pasan en Burgos, María Jesús Jabato aborda en su libro otros más concretos "que permiten analizar la sociedad laboral -Criadas y otros oficios-, los establecimientos de recreo, la bebida y el tabaco -Café, copa y puro-, la visión -humorísticamente machista- del matrimonio y de la mujer en bodas y bautizos, el agobio del contribuyente en un municipio siempre escaso de fondos y el inútil remedio del juego para enriquecerse a costa del azar, los sucesos callejeros, los epitafios, tan utilizados en la prensa festiva (Requiescat in pace), los epigramas sobre lo divino y lo humano, la prensa satírica aplicada a los anuncios comerciales o la jira del Parral, que dio lugar a sección propia en El Papa-Moscas (parraleras) y las fiestas de la ciudad (Fin de fiesta)".

En opinión de la escritora, dentro del periodismo en general y de la prensa satírica en particular, Ontañón "fue una figura importante. Sinesio Delgado, director de Madrid Cómico, dijo de él: Dirige ‘El Papa-Moscas’ y prueba su talento/ la fama que ha alcanzado por toda la nación,/ es fino e ingenioso, y agradable, y atento.../ Y para mí quisiera la gracia de Ontañón. Es una lástima que Burgos no haya reconocido nunca como se merece su obra periodística. Con falta de erudición, estrechez de miras y escasa sensibilidad seguimos ignorándole, tal vez pensando que la prensa satírica es una prensa de menor categoría, pero tuvo su momento, su público y su importancia".