Ola de reservas hoteleras para Sonorama 2021

A. DEL CAMPO - I.M.L.
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Bares y restaurantes verán mermados sus meses de mayores ingresos y los alojamientos rurales confían en el puente de agosto

La calle Isilla es el mejor reflejo del amplísimo número de visitantes que recibe Aranda de Duero cada Sonorama Ribera. - Foto: Valdivielso

La cancelación de Sonorama Ribera 2020, o el aplazamiento a 2021, es un golpe que ni por esperado ni por responsable se convierte en menos duro para los sectores que se retroalimentan del festival. Estos son principalmente los alojamientos turísticos, los restaurantes y los bares. La presidenta de la Asociación de Hosteleros de Aranda y la Ribera (Asohar), Nuria Leal, declara que la noticia, aunque necesaria por la pandemia, "es muy triste". "Esto es una cadena, si no hay gente, no abro, si no abro, no compro a los proveedores, no voy a contratar...", explica.

Aunque nadie alcanza a calcular qué repercusión tendrá en cada sector la no celebración del Sonorama, los hoteles de la comarca ribereña notaron ayer sus primeras consecuencias. Apenas unos minutos después de que se confirmara el aplazamiento, varios alojamientos ya habían recibido las primeras cancelaciones de reservas, pero lo que llamó la atención de verdad es que en ese breve espacio de tiempo, las consultas, ya fueran telefónicas u online, para reservar noche los días del Sonorama 2021 superaban las anulaciones para este 2020.

La dueña del Hostal Rosales, Julia Cornejo, contaba como en la misma mañana de ayer ya había "llamado gente para ver si podían reservar habitación para los días del Sonorama 2021". Sin embargo, esta hostelera no ha cerrado ninguna petición ya que desde hace años guarda las 30 plazas de su establecimiento para los clientes que cada año repiten en su hotel. Ella confirma que algunos ya le han llamado para cancelar, pero que a su vez le han dicho que les reservara la habitación para el festival de 2021. Algo similar le ha ocurrido a Nuria Leal, que en su Hotel Rural Las Baronas, en la mañana de ayer ya había recibido tres anulaciones para los días del Sonorama 2020 mientras las peticiones de reservas para la edición del próximo año se le amontonaban. La incredulidad era palpable en los propios hosteleros, que en medio de un verano difícil sacaban una sonrisa por el tirón del festival.

Un panorama muy similar es el que la noticia del aplazamiento a 2021 de Sonorama Ribera provocaba en el ámbito de los alojamientos rurales en la comarca ribereña, donde la gran mayoría de las plazas, por no decir todas, estaban ya reservadas para este agosto. "A lo largo de la mañana, dos me han cancelado ya, uno me ha pedido la devolución del dinero y otro cambiar las fechas para 2021, y hemos tenido al menos cuatro llamadas de grupos para ver si teníamos libre para el próximo año", pone como ejemplo de lo vivido en otros establecimientos Ana Belén Velasco, secretaria de Acriduero, la asociación de casas rurales de la comarca ribereña.

Ella, además de diversas casas en localidades de la zona, gestiona algunos apartamentos turísticos en la propia Aranda y esa alternativa de alojamiento también registra las consecuencias del aplazamiento del festival a 2021. "Sobre todo lo que me han llamado es por los apartamentos turísticos en Aranda, porque la gente prefiere estar en el centro, y han llamado cuatro grupos por lo menos, pero la gente no se quiere desprender de ellos", reconoce Velasco, por lo que a 14 meses para la próxima edición de Sonorama en su gran formato ya es casi misión imposible encontrar alojamiento en la zona, lo que es una muestra más del carácter incondicional del público sonorámico que no quiere dejar pasar una edición sin venir al evento.

A pesar del revés que supone este aplazamiento, el calendario ofrece un alivio a los negocios hoteleros rurales. "Este año lo tendremos más fácil para llenar porque coincide con el puente de agosto, será menos destrozo que si hubiese sido otro fin de semana, creo yo", se aventura a pronosticar la secretaria de Acriduero.

Más allá de las particularidades del Sonorama, Nuria Leal advierte que no es solo su cancelación, "es la cancelación de la Semana Santa, de la Fiesta de la Vendimia...". "Estamos hablando de los meses más fuertes para el sector, que sirven para compensar las épocas de menor demanda. Este año nos podemos dar con un canto en los dientes si somos capaces de cubrir gastos", sentencia la presidenta de Asohar.