La joya de Cidad, una herencia

A.C.
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La torre, a vista de dron. - Foto: Sergio Pérez

La falta de acuerdo en el reparto de un legado en el que se incluye la torre de los Porres dificulta su recuperación

La torre de Cidad de Porres ya estaba en pie a comienzos del siglo XIV, según diferentes autores, aunque Martín de Porres escribía en el siglo XVII que «en la era de 1141 se quedó a vivir en Castilla (un Porras) y pobló un valle que llamo de su apellido. En él edificó una casa fuerte en un lugar que llamo Cidad, que quiere decir señorío, la qual casa permanece hasta hoy y tiene una muy alta torre con caba a la redonda con cuatro cuartos alrededor de la casa con otras cuatro torres la cual es la casa y cabeza de Porres». A día de hoy, los herederos de la dinastía de los Porras, que no Porres como se conoce a la torre, siguen siendo sus propietarios. Pero como sucede con las herencias difíciles de gestionar por sus muchos gastos y escaso beneficio, la falta de acuerdo entre los herederos lleva varios años bloqueando el reparto de los bienes. Sin propietario definido, el futuro de la torre se antoja complicado.

En Cidad de Porres siempre han conocido a uno de sus titulares, Melchor de Porras-Isla-Fernández y Sanz, quien falleció en 2015. Su hijo Fernando de Porras-Isla-Fernández y Rodríguez de los Ríos recibió todos los títulos nobiliarios de su padre, según publicaba el Boletín Oficial del Estado en agosto de 2016. Así, el heredero pasaba a ostentar los títulos de Marqués del Arco, Marqués de Chiloeches -vinculado con el espectacular palacio de Espinosa de los Monteros-, Marqués de la Corona y Conde de Isla-Fernández.

La torre de Cidad entró el pasado mes de marzo en la lista roja de Hispania Nostra, pero lo cierto es que lleva décadas sufriendo un deterioro progresivo. «Un día se cae una piedra, otro día otra», cuentan los vecinos que conviven con el declive de esta joya con la resignación de no poder hacer nada por evitarlo. Recuerdan que durante el mandato de Orden Vigara en la Diputación, los propietarios trataron de alcanzar un acuerdo por el que cedían a la institución provincial el usufructo de la torre durante cien años a cambio de su rehabilitación. Pero los números se dispararon y la operación se fue al traste.

Cada vez surgen más problemas en la torre, pero también hay quienes esperan que se recupere el que consideran «uno de los mayores atractivos turísticos de la Merindad de Valdeporres». Los propietarios «ya no van para nada» a Cidad mientras la hiedra devora los paños de la torre y tanto su techumbre como la estructura de sus antes cinco plantas, ha desaparecido.

En Valdeporres no temen que los desprendimientos que puedan producirse en la torre afecten a algún vecino, porque se encuentra dentro de una amplia finca cerrada por fuertes muros que la hacen inaccesible para propios y visitantes. Hay quienes recuerdan la torre en buen estado hace muchas décadas e incluso como sus padres se trasladaban al palacio de Chiloeches en Espinosa cada septiembre a pagar la renta de las fincas de los Porras que tenían arrendadas. Hoy en día, la familia conserva fincas de pasto, en su mayoría, en Espinosa, Medina, Villarcayo o Valdeporres. En su libro Arquitectura fortificada en la provincia de Burgos (1987), el historiador Inocencio Cadiñanos, decía:«Aunque amenaza ruina, parte de ella es salvable».

 

FICHA

Torre de los Porres

Siglo: XIV
Estilo: Torre medieval
Estado actual: La torre ha perdido su techumbre y toda la estructura interior que separaba su entresuelo y cuatro plantas. Asimismo, en una de sus esquinas ha perdido numerosos sillares y varios en otras. La hiedra cubre parte de sus muros por dentro y por fuera.

La torre de Cidad de Valdeporres muestra cierto porte, pero carece de techumbre y de cualquier estructura interior. Sergio Pérez
La torre de Cidad de Valdeporres muestra cierto porte, pero carece de techumbre y de cualquier estructura interior. - Foto: Sergio Pérez