Servicios mínimos ante el desplome del consumo de carburante

F. TRESPADERNE
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«No tiene sentido tener abiertas más de un centenar en la provincia y a unos 600 trabajadores expuestos contando moscas», asegura Rafael Pizarro

Rafael Pizarro es vicepresidente y portavoz de la Asociación de Vendedores de Carburantes al por menor de Castilla y León. - Foto: Alberto Rodrigo

Desde la declaración del Estado de Alarma, con la entrada en vigor de las medidas de confinamiento y la paralización de buena parte de los sectores productivos, el consumo de carburantes ha descendido entre un 80 y un 90 por ciento, segura Rafael Pizarro, vicepresidente y portavoz de la Asociación de Vendedores de carburante al por menor de Castilla y León, quien ante este descenso reclama que se establezcan unos servicios mínimos, manteniendo las estaciones de servicio que sean realmente necesarias en la actual situación.

«Con la caída de consumo que estamos teniendo no tiene sentido que en la provincia estén abiertas más de un centenar de estaciones de servicio y unos 600 trabajadores expuestos, contando moscas», afirma Pizarro, quien insiste en que, pese a que «no hay trabajo», tienen todas las estaciones de servicio de la provincia abiertas, «excepto alguna con problemas de trabajadores que están en cuarentena».
«Hemos solicitado que se establezcan unos servicios mínimos no porque no queramos ser solidarios si no porque no hay consumo para tener todas la estaciones abiertas y hay que racionalizar el número de estaciones de servicio abiertas, en sitios estratégicos -como las zonas rurales- y un tiempo determinado», asegura Pizarro, quien lamenta que este sector «sea el único abierto sin apenas trabajar, pero tenemos que pagar lo mismo un día de marzo sin facturar que un día de agosto. Asumimos todos los gastos pero ningún ingreso». 

Ante esta compleja situación por la que está atravesando el sector, y con la incertidumbre sobre cuanto durará y cómo será la salida del del Estado de Alarma, el representante de los vendedores de carburante teme que llegue el cierre de estaciones que no podrán soportar el coste de estar abiertas sin generar ingresos suficientes. «Es duro venir a nuestros centros de trabajo para no trabajar... y difícil de entender, la gente está muy disgustada con esta situación incomprensible, pero tenemos que cumplir con nuestra obligación y tener las estaciones abiertas todos los días y dando todo los servicios, algunos gratis».

Medidas antes de la alarma. Por lo que respecta al funcionamiento de las estaciones de servicio, Pizarro señala que el 25% de las instalaciones de las mismas están abiertas «para optimizar recursos y salvaguardar la salud de los trabajadores», que llevan medidas de protección como gafas de seguridad, guantes y mascarillas.

«El sector, mucho antes de que se declarara el Estado de Alarma, ya tomó precauciones y comenzamos a desinfectar las instalaciones (con agua, jabón y lejía) porque lo primero es la salud, no la demagogia», afirma Pizarro, quien en nombre de todo el sector agradece el «el esfuerzo de nuestros sanitarios que están luchando contra el virus a pecho descubierto y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y a todos los eslabones de la cadena para frenar la pandemia».