Fomento reconoce priorizar tramos de la A-11 fuera de Burgos

P.C.P.
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Se centra en el trazado de la autovía en Valladolid y Soria, tal y como asume en las respuestas parlamentarias a Vox y Cs, donde recalca el impulso a las obras en las provincias vecinas frente a la ausencia de avances en esta y en Zamora

Accidente en Fresnillo de las Dueñas, en el cruce de la A-11 con la N-122, el pasado octubre. - Foto: DB

Era un secreto a voces que el Ministerio de Fomento tenía olvidados los tramos de la Autovía del Duero más cercanos a la provincia de Burgos. No se trata de que las obras avancen muy lentamente, como el tramo de la A-73 entre el Valle de Valdelucio y Palencia, o que se hayan adjudicado pero no haya ni rastro de máquinas, como el inicio de la A-12 en Ibeas. No. En el caso de la A-11 ni siquiera se está en condiciones de sacar a concurso la realización de los trabajos, porque aún queda un trabajo administrativo pendiente de realizar y para que el que tampoco parece que haya ninguna urgencia.

Porque ya no es un plan oculto. Sino que figura por escrito en las Cortes Generales. El Gobierno no tiene rubor en reconocer que mientras el expediente de esos kilómetros de carretera en la Ribera del Duero permanece en algún cajón, «se están priorizando otros tramos de la A-11, en Soria y Valladolid».Así figura, textualmente, en la respuesta que el Ejecutivo central ha facilitado al diputado de Vox en el Congreso Pablo Sáez, que preguntó a finales de año por el estado del proyecto entre Castrillo de la Vega y Quintanilla de Arriba, localidades a las que separan 42 kilómetros, según el nuevo trazado.

En una segunda interpelación, ahonda el Gobierno en subrayar que «en 2019 se ha dado un impulso a la Autovía A-11 del Duero en Valladolid», con el inicio de las obras en el tramo de 20 kilómetros entre Olivares yTudela de Duero y la licitación de otros 15 kilómetros hasta Quintanilla de Arriba. «Asimismo, prosigue, se están priorizando otros tramos de la A-11 en Soria», donde el año pasado entraron dos en servicio. De nuevo ni una palabra sobre la Ribera del Duero burgalesa ni sobre Zamora, que es la segunda gran damnificada de esta apuesta

preferente por Valladolid y Soria, ya que allí ni siquiera se ha concluido la redacción de los proyectos que llevarán la vía hasta la frontera con Portugal.

Recuerda Vox que esta infraestructura fue declarada de interés estratégico por la Junta de Castilla y León en 1993 y que pese a ser «una de las autovías con mayor consenso sobre su necesidad y utilidad, con la que todos los gobiernos se han comprometido», acumula más de 20 años de retraso.

Reconoce el Gobierno que previamente a la contratación de las obras en territorio burgalés «es necesario licitar un contrato de servicios para actualizar el proyecto de trazado y construcción» del tramo en cuestión y adaptarlo, según añade en otra respuesta a la también diputada María Muñoz, de Ciudadanos, «a la realidad física y normativa actuales», puesto que se ha quedado muy desfasado.

También está pendiente la «redacción de un proyecto de terminación de las obras» entre las variantes de Langa de Duero y de Aranda, que se iniciaron en 2009. El contrato inicial se resolvió en 2016 y tampoco parece una prioridad su reactivación, ya que se da a entender que aún no se ha encargado el trabajo técnico previo.
En ninguna de las contestaciones facilita el Gobierno plazos, ni siquiera esboza su intención de llevarlo a cabo en un horizonte próximo. Es más, en la interpelación más reciente, la de Cs, fechada a finales de marzo, ya remarca que «la prioridad absoluta actual del Gobierno es la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, para lo que se declaró el estado de alarma el pasado día 14 de marzo», por lo que todo apunta a que la A-11 quedará en un segundo plano, si bien algunos expertos apuntan a la necesidad de potenciar la obra pública como factor clave en la reconstrucción del país tras esta enorme crisis.