Más de la mitad de los brotes surgen en el ámbito familiar

G.G.U.
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La Junta ha detectado 234 focos de contagio de coronavirus desde mediados de julio y en 156 el vínculo epidemiológico fue entre parientes. En residencias se han notificado 21, que es menos de uno de cada diez

Los pueblos de la provincia han acogido este verano a más familias que nunca, como muestra esta foto de una tarde cualquiera de paseo en Villarcayo. En toda su zona sanitaria, la incidencia acumulada de nuevos contagios llegó a ser preocupante. - Foto: Alberto Rodrigo

Más de la mitad de los brotes que la delegación territorial de la Junta está declarando ahora en Burgos todavía tienen un origen estrictamente familiar; es decir, que el coronavirus se transmite de un pariente a otro bien por la mera convivencia en el mismo domicilio o, en otros casos, a causa de encuentros más o menos concurridos de los que suelen caracterizar el verano en España. En cifras exactas, la autoridad sanitaria ha detectado desde mediados de julio 234 focos de contagio del SARS-CoV-2 en la provincia y, de ellos, 156 eran de ámbito familiar (el 66%). A estos hay que añadir otros 34 en los que había varios grupos de parientes implicados (ámbito mixto, en la jerga oficial), con lo que el porcentaje se incrementa al 81% del total.
Ahora que el verano está a punto de terminar y hay menos ocasiones para las quedadas amplias -en el pueblo, el merendero, el jardín...- el peso de los brotes con contagio intrafamiliar ha caído un poco porcentualmente, pero sigue copando el 50% de la estadística, siempre según información oficial facilitada a este periódico.
Son unas cifras todavía muy alejadas de las que están protagonizando los usuarios de las residencias de ancianos, cuyos contagios en cadena ni siquiera motivan una de cada diez declaraciones. Desde el 20 de julio, de hecho, se han notificado 21 focos de ámbito sociosanitario, lo cual supone el 8,9% del total. Y si nos limitamos solo a las cifras de septiembre, apenas suman el 2%.
Estos datos evidencian que esta segunda fase u oleada pandémica, como se le quiera llamar, todavía difiere mucho de la vivida en marzo; entonces, los centros sociosanitarios estaban viviendo una situación tan dramática que prácticamente todo lo que ocurría fuera de los muros de las residencias quedaba fuera de la ‘foto’ oficial. Esto es, no había tiempo ni recursos para hacer rastreos fuera de los geriátricos y comunicarlos en detalle y tampoco ocasión para el encuentro social.

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