Los espectaculares policromados del claustro alto recuperan su esplendor

Angélica González / Burgos
-

Un convenio entre la Fundación Caja de Burgos, Obra Social La Caixa y el Arzobispado ha permitido frenar el avanzado estado de deterioro que presentaba esta zona de la Seo, uno de los mejores ejemplos del gótico del XIII

Tras la inauguración oficial, el claustro alto se abrió al público. - Foto: Valdivielso

El claustro alto de la Catedral, una zona «simbólica» del templo, como la llamó el presidente del Cabildo, Juan Álvarez Quevedo, está ya a disposición del público que quiera disfrutar de un espacio «de reflexión y contemplación» que ha estado casi dos años en obras. Todo este tiempo ha servido para que las esculturas, elementos de ornamentación, portadas, sepulcros, muros y bóvedas recuperen sus espectaculares policromías originales y que la limpieza de las vidrieras hagan la estancia mucho más luminosa. Ayer lo pudieron comprobar los invitados que acudieron a la inauguración de la restauración, que es de las últimas que le quedan a la Seo. En esta ocasión  lo ha hecho posible un convenio  firmado en 2013 por la Fundación Caja de Burgos, la Obra Social La Caixa y el Arzobispado.
Ese acuerdo establecía  una inversión de 1,15 millones de euros para la rehabilitación de las galerías sur y este del claustro alto, cuyos muros y bóvedas había acumulado con el tiempo humedades y el estado de deterioro de los elementos estatuarios y decorativos era muy avanzado. El arquitecto del Catedral, José Manuel Álvarez, explicó que los problemas más importantes habían sido causados por la acumulación de suciedad y las filtraciones de agua que habían provocado grandes manchas de humedad y una acusada pérdida de color en los elementos escultóricos y los sepulcros: «Los trabajos de restauración han consistido en  limpiar la piedra, coser piezas fracturadas y reintegrar tanto los volúmenes perdidos como las policromías».
Tanto Álvarez Quevedo como  el director territorial de La Caixa en Castilla y León y Asturias, José Manuel Bilbao, y el presidente de la Fundación Caja de Burgos, José María Leal, coincidieron en señalar en que el claustro alto, «uno de los más hermosos ejemplos del gótico español del siglo XIII» es un espacio para el disfrute de toda la sociedad: «Es una de las joyas de una basílica que es Patrimonio de la Humanidad y que, gracias al compromiso de los burgaleses por su recuperación integral se ha convertido en una de las mejor conservadas y difundidas de Europa». El presidente del Cabildo, Álvarez de Quevedo fue más allá de lo puramente estético, recordando que este claustro se trata de un espacio dentro de la Catedral «que nos recuerda que la vida es pasar y contemplar».
No es la primera vez que estas entidades se implican de forma generosa en la ingente obra que está suponiendo devolverle a la Catedral el esplendor que había perdido hacía décadas, que comenzó tras la brutal caída de San Lorenzo, ocurrida en 1994. La Fundación Caja de Burgos lleva  casi 30 años colaborando con actuaciones como la recuperación de las galerías oeste (finalizada en 2011) y norte (2012) del claustro alto.  La Caixa, por su parte, ha posibilitado la restauración de las galerías sur y este.