4.000 firmas piden la retirada de una estación de telefonía

Adrián del Campo
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Olga tiene que permanecer en su domicilio aislada de cualquier radiación. - Foto: DB

Una vecina que sufre hipersensibilidad y reside a pocos metros de la instalación asegura que, de empezar a funcionar, afectaría gravemente a su salud por lo que ha iniciado la protesta

Más de 4.000 firmas. Son las que ha recogido en menos de una semana Olga. Bueno, en realidad toda la gente que está a su alrededor porque ella tiene muy difícil o casi imposible salir de casa por la Sensibilidad Química Múltiple e Hipersensibilidad Electromagnética (EHS) que sufre. Esa patología es la que le ha llevado iniciar una campaña, en papel y a través de la plataforma Change.org, de recogida de firmas para evitar que la estación de telefonía que están instalando muy cerca de su casa comience a funcionar. «Mi estado de salud y calidad de vida empeorarían mucho y estamos muy preocupados. Si encienden la torre me apagan a mí», sentencia esta arandina de poco más de 40 años.

Olga está «muy agradecida» por los miles de apoyos que ha recibido a través de las firmas a su petición. «Esto demuestra que es un tema que le preocupa a todo el mundo y no solo a los afectados», destaca. Pero todos esos respaldos no servirán de nada si la estación telefónica empieza a funcionar, por eso pide al Ayuntamiento que «paralice las obras y puesta en funcionamiento, y prohíba de manera expresa cualquier tipo de emisión de radiación por motivos de salud». Desde que la torre comenzara a construirse hace varios meses junto a la harinera arandina, ella se ha puesto en contacto con la administración municipal «en repetidas ocasiones» pero «aún no ha habido ninguna respuesta oficial por parte de las autoridades». Además añade que la instalación, según los datos que manejan, «carece de licencia municipal».

Olga no quiere entrar en polémicas y, mencionando la petición publicada en Change.org, apunta que «lo importante es que la estación base pone en grave riesgo la salud de una vecina de Aranda, con riesgo incluso para su vida, y se vulneraría su derecho a la vivienda». Porque de empezar a funcionar la instalación telefónica esto significaría que ella  prácticamente tendría que abandonar su casa, dice. Nunca ha tenido una estación de estas características tan cerca de su vivienda y sus emisiones le provocarían «dolor de cabeza intenso, inestabilidad motora, debilidad extrema, apneas, espasmos pulmonares, dificultad respiratoria, pérdida de capacidad del habla y mareos». «El principal consejo de los médicos es evitar las ondas electromagnéticas de este tipo de instalaciones», apostilla la arandina.

Fue hace cinco años cuando a Olga le diagnosticaron Sensibilidad Química Múltiple e Hipersensibilidad Electromagnética en grado severo, aunque llevaba padeciendo sus síntomas «desde hace varios más». Desde entonces tiene que permanecer aislada en su domicilio. «Las actividades de mi día a día están muy limitadas. Básicamente no puedo usar ningún aparato electrónico, y los que por obligación tengo que usar están adaptados para poder hacerlo. He tenido que adaptar totalmente mi casa para esta patología siguiendo recomendaciones médicas. Cualquier tipo de radiación de la estación de telefonía supone una grave amenaza para mi derecho a la vivienda», explica.

El montaje tecnológico se encuentra en la rotonda de ‘Bienvenidos a Aranda’, junto a la harinera arandina en el polígono 11 parcela 3 y pertenece a la empresa Telxius, que se encarga de las infraestructuras de telecomunicaciones que utilizan los diferentes operadores. En la compañía declaran que ellos cumplen «rigurosamente toda la normativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en materia de radiofrecuencias». Además de las leyes tanto españolas como europeas. También insisten en que «la antena será un elemento más» de los muchos con los que conviven los ciudadanos. Otro aspecto que destacan es que la instalación «no está funcionado y serán las autoridades competentes», con los permisos todavía por conceder, «las que decidirán si les permiten seguir adelante». Porque la torre está en frase de pruebas.

Por su parte, Olga, respaldada por 4.000 firmas, sigue preocupada por una estación que le afectaría especialmente al sufrir la EHS. «Una enfermedad de la que cada vez hay más afectados y más jóvenes. Es muy preocupante que ya haya niños diagnosticados», advierte esta vecina de Aranda.