El comercio ve «prohibitiva» la 'zona vip' del centro

B.G.R.
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El alquiler de los locales en la denominada 'milla de oro' de la ciudad oscila entre los 40 y 60 euros el metro cuadrado, mientras que en las vías secundarias se queda en los 15-20

El comercio ve «prohibitiva» la ‘zona vip’ del centro - Foto: Jesús J. Matías

La disparidad de precios es una de las características del mercado del alquiler de locales comerciales. Son muchas las variables, ya sea escaparate, estado en el que se encuentra o si confluye con dos calles, pero las dos principales que destacan por encima del resto son la superficie y la ubicación, con dos grandes zonas comerciales, el centro y Gamonal. Sin embargo, dentro de ellas existen diferencias de precio muy significativas, motivadas en la mayoría de los casos por el aterrizaje de las grandes cadenas, cuya capacidad económica nada tiene que ver con la de un pequeño empresario, ya que se pueden permitir instalarse en la ‘zona vip’ o en las ‘milla de oro’ de la ciudad.
Esta son las calles Moneda, Santander, primer tramo de Laín Calvo en su entrada por San Juan o también el inicio de la calle Vitoria, según la información proporcionada por distintas inmobiliarias y que también comparte la asociación de comerciantes Centro Burgos. En estas zonas el precio medio del metro cuadrado puede oscilar entre los 40 y los 60 euros si está por debajo de los 100 metros, algo que el presidente de esta agrupación, Raúl Martínez, considera «prohibitivo» para el comercio tradicional. «Si nos damos cuenta, solo firmas como Serrano o Boss, que llevan instaladas desde hace mucho tiempo, están ubicadas en la calle Santander, mientras que el resto son franquicias», subraya, al tiempo que precisa que ese coste tan elevado hace que las tiendas tradicionales opten por vías cercanas.
 Y es a partir de ahí, en esas calles que rodean el cogollo comercial, donde las tarifas empiezan a bajar y la media llega a situarse en torno a los 15 o 20 euros por metro cuadrado. Almirante Bonifaz, Cardenal Segura, San Juan o La Puebla pueden ser algunos ejemplos, teniendo en cuenta además que se reduce también el tamaño de los locales. «Una tienda pequeña se puede conformar con 40 o 50 metros», asegura Martínez, destacando siempre que todo depende del tipo de producto a comercializar.
Óscar Ortega Delgado, presidente de la asociación de Agentes y Empresas de Gestión Inmobiliaria (AEGI), habla de dos tipos de segmentos en el mercado del alquiler dependiendo del tamaño, ya que la compra es «residual». Por un lado, los de entre 100 y 300 metros y, por otro, los que están por debajo de esa primera cifra. En el primero y dentro de las calles más consolidadas existe demanda por parte de grandes enseñas, pero resulta imposible de atender porque la «oferta existente está cubierta».
En este aspecto coincide también Félix Sancho, de San Pablo, y Alberto Franco, de Atrio. «Hay firmas nacionales que no pueden entrar porque no hay lonjas que reúnan los requisitos que exigen», explica este último, en referencia a disponer de más de 200 metros. Esa falta de disponibilidad puede deberse a que, según explica, en los dos últimos años sí que ha habido movimiento de comercios que han cambiado de ubicación o actividades ‘estrella’ como tiendas de zapatillas o perfumerías que se han instalado en primer línea comercial. «No hay locales grandes, pero en cuanto te separas hay oferta y no demanda», precisa el segundo, si bien matiza que hoy en día se tarda más en alquilar un local muy bien situado porque antes «no daba tiempo de poner un letrero» porque el propietario lo había hecho ya antes de que cerrara la puerta.
Cuando se sale de esa zona, aunque sea a otra cercana, los precios empiezan a caer y el movimiento se frena. Los locales abren y bajan la persiana, mientras que los que se mantienen o ya son veteranos intentan negociar con los propietarios que sus rentas no varíen. «Hay dueños que se han adaptado a las circunstancias y prefieren cobrar todos los meses que disparar el coste y que se quede vacío», dice el presidente de Centro Burgos.
Lo mismo que ocurre en las calles cercanas a esa almendra comercial, se da cuando se deja a un lado el casco histórico. Ortega Delgado asegura que sigue habiendo movimiento comercial en la plaza España o en los primeros tramos de la Avenida del Cid o de San Pablo, donde los alquileres pueden rondar los 15 euros, según agrega Franco. Y si ya uno se distancia aún más y por tanto se reduce el movimiento, puede haber locales por cinco euros el metro cuadrado, condicionados por el estado en  que se encuentra la lonja, o incluso algunos que, según Ortega, «no llegan a comercializarse».
Es lo que está ocurriendo con el último tramo de la calle Vitoria, ya en la zona de Gamonal, donde abundan los locales vacíos y resulta difícil encontrar un negocio que se adapte a ellos por su gran tamaño y que asuma el coste de los alquileres anteriores. Otro caso distintos es el de las calles consolidadas de este barrio y que comprenden Francisco Grandmontagne, Alejandro Yagüe (Arzobispo de Castro), Arzobispo Pérez Platero, así como determinados tramos de Vitoria y Santiago. Los precios oscilan entre los 10 y los 20 euros. «En estas zonas hay oferta, mientras que fuera lo que existe es sobreoferta de locales», expresa Ortega.
El gerente de los comerciantes de Gamonal, Borja García, reconoce que la actividad está parada y que los últimos negocios que se han abierto son de salas de juegos. Muestra, además, su preocupación por la acumulación de cierres que se han producido últimamente en el tramo de Grandmontagne más cercano a la calle Santiago.
Tanto inmobiliarias como comerciantes comparten que el coste de los alquileres se ha mantenido, salvo en el Espolón que, según Franco, han subido ligeramente por las nuevas aperturas del sector de restauración. Por su parte, el presidente de los agentes inmobiliarios asegura que en los últimos diez años se han producido «dientes de sierra» y que la tónica no ha sido «descendente», mientras que Sancho vaticina que habrá un descenso de los precios por el auge de la venta a través de internet, que también se ha trasladado al sector bancario con el cierre de sucursales ubicadas en calles estratégicas.