Fuenteodra alerta sobre el derrumbe inminente de su iglesia

F. TRESPADERNE
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Los vecinos y la Asociación Valdehumada Viva denuncian que lleva abandonada hace más de 12 años y han entregado 600 firmas al Arzobispado exigiendo una intervención urgente

Fuenteodra alerta sobre el derrumbe inminente de su iglesia - Foto: Jesús J. Matías

«Si no se interviene con urgencia la iglesia gótica de Fuenteodra se derrumbará en un par de años y por eso hemos comenzado una campaña para dar a conocer la situación crítica en la que se encuentra y reclamar una actuación urgente, si es posible dentro del conocido como ‘convenio de las goteras’ que financian el Arzobispado y la Diputación, junto a los vecinos», asegura Jesús María García, uno de los vocales de la Asociación Valdehumada Viva, en la que se integran representantes de las nueve localidades del Valle de Valdehumada y que se ha constituido para luchar contra la despoblación y defender el patrimonio de esta zona integrada en el Geoparque de Las Loras.
La iglesia de San Lorenzo, cerrada al culto por el riesgo de desplome y que lleva abandonada desde hace más de doce años, «presenta importante daños estructurales y requiere una intervención urgente porque su deterioro es constante y no se ha hecho nada en el tejado desde hace décadas», manifiesta García, quien recuerda que los vecinos se están movilizando para proteger este importante patrimonio. Dentro de esas movilizaciones,  representantes de la junta vecinal de Fuenteodra, vecinos y miembros de Valdehumada Viva se han reunido con representantes del Arzobispado, propietario del templo, a los que han trasladado su preocupación por el estado del templo.
«Tenemos la impresión de que el Arzobispado no quiere invertir en este templo, a pesar de que mostramos la intención de contribuir económicamente a su rehabilitación, pero nos queda la esperanza de que el proyecto de restauración pueda ser incluido dentro de los seleccionado para financiarse con cargo al convenio de las goteras  de este año», apunta García.
En relación al coste de las obras, el vocal de Valdehumada Viva señala que se estima en unos 300.000 euros el coste de las obras para intentar consolidar el templo y evitar su derrumbe, «que en caso de producirse puede ocasionar daños en las viviendas que se encuentran próximas a la iglesia y eso también preocupa a los vecinos».
una cesión como solución. En la reunión con los representantes del Arzobispado, a los que se presentaron más de 600 firmas «para que no se dejen caer la iglesia», matiza García, una de las opciones que se puso sobre la mesa fue la de una cesión del inmueble a la localidad o al municipio para su uso como centro de visitantes o museo ligado al Geoparque de Las Loras, «aunque el coste de la restauración es demasiado elevado para un municipio con pocos recursos económicos», manifiesta García, quien insiste en que esa cesión «es una posibilidad más» y que la junta vecinal está dispuesta a aportar una parte del coste de la intervención.
Aunque el deterioro del inmueble ha sido progresivo en los últimos años, hasta ahora no había existido «una concienciación y alarma grande entre los vecinos y conocedores de la situación de la iglesia, la más importante del Valle de Valdehumada por patrimonio y emplazamiento en un enclave destacado del Geoparque, como lo demuestra la recogida de firmas, cerca de mil, entregadas en el  Arzobispado para que intervenga», asegura García, a la vez que no duda en afirmar que «es la iglesia de todo el Valle y por eso la defendemos todos los pueblos, los nueve».
Además de su riqueza arquitectónica, en su interior este templo guarda también un importante patrimonio, aunque parte, un retablo e imágenes, se trasladaron en su día al Museo del Retablo de Burgos con el fin de proceder a su restauración y conservación, «una medida que consideramos acertada para proteger este patrimonio que corría peligro y que no estaban en las mejores condiciones de conservación», declara García.
A pesar del traslado de esas piezas, en el interior, «al que no nos dejan acceder por el riesgo de derrumbe, todavía se conservan importantes elementos artísticos que consideramos que merece la pena conservar y que sufrirán importantes daños si finalmente el templo de desploma», apunta García, quien confían en que las reivindicaciones vecinales sean atendidas y se pueda buscar una solución urgente para mantener en pie este patrimonio arquitectónico, con la implicación de todas las administraciones, «por forma parte de las señas de identidad de estos pueblos y es parte de nuestro futuro».