Los asaltos a viviendas llevan la firma de delicuencia local

I.M.L.
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La limitación de la movilidad de los últimos meses evita los robos perpetrados por bandas itinerantes y efectivos policiales auguran un descenso de la criminalidad en Aranda de hasta el 50% respecto a años previos

Los vecinos de la calle Hontanar todavía comentan entre ellos los detalles del último robo registrado en la zona. - Foto: DB

La reducción de la criminalidad en el primer trimestre del año en la capital ribereña alcanzará cotas llamativas entre abril y junio, segundo tramo anual del control estadístico de la delincuencia. Miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y del ámbito local estiman que los delitos pueden alcanzar un descenso de la mitad de lo que suele ser habitual en esta zona, debido al limitaciones de movilidad por el Estado de Alarma y a la mayor vigilancia que se está realizando a pie de calle, de día y de noche, que tiene unos importantes efectos disuasorios.

Más allá de las denuncias por violar el confinamiento, el trabajo de las fuerzas policiales se ha reducido en el ámbito criminal y han llegado a detectar que uno de los delitos más comunes en la zona, como es el de los robos en domicilios, solo lo están perpetrando delincuentes locales, debido a que la reducción de la movilidad impide que las bandas itinerantes ejecuten su método de robo. De hecho, en Aranda se tienen controlados varios individuos reincidentes en este tipo de infracciones y algunos de ellos han sido detenidos desde que se decretase el Estado de Alarma como presuntos autores de algunos allanamientos en viviendas deshabitadas o inmuebles como merenderos o casas alejadas de zonas residenciales.

ÚLTIMO ALLANIMIENTO. A finales de la semana pasada se registraba la última denuncia por robo en un domicilio, en este caso en la calle Hontanar de la capital ribereña, una zona de viviendas unifamiliares, donde el ladrón, que en este caso actuó en solitario, pudo entrar en una de ellas al no pernoctar allí sus residentes habituales.

Según narran los vecinos del inmueble, el caco aprovechó la quietud de la noche para colarse por el jardín contiguo a la casa "subiendo por la palomilla de la farola" y una vez dentro tuvo tiempo para todo. "Se hizo la cena y todo", comenta indignado un vecino contándoselo a otra que no se había enterado el suceso. "Debió de estar toda la noche ahí y se fue por la mañana, pero dejó algo en la puerta carretera para poder volver después", relata el vecino, que destaca que "no se llevó nada, lo dejó todo revuelto pero nada más".

Residentes en la zona aseguran que al día siguiente hubo policías dando vueltas por el entorno, ante la sospecha de que pudiera intentar regresar a la vivienda. Mientras los efectivos policiales hacían su trabajo, los propietarios de varias casas de la calle, entre ellas la afectada por el último allanamiento, contrataron alarmas y servicios de seguridad para evitar ser los siguientes en la lista de los cacos.

Este modus operandi no corresponde al de las bandas más o menos organizadas, que entran en las viviendas buscando efectos fáciles de ‘colocar’ en el mercado negro, como aparatos tecnológicos. El hecho de que no se detectase la falta de objetos de valor en la vivienda y que el presunto ladrón aprovechase su incursión para cenar y "arrasar con botellas de licor", como apostillaba otro vecino, encaja con otros hechos similares detectados hace tiempo en la ciudad y que tienen un autor identificado.