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El VIII Centenario, una hermosa casualidad

CARMELO PALACIOS / Rusia
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El mismo año en el que el obispo Don Mauricio colocó la primera piedra de la Catedral de Burgos, el príncipe Yuri II deVladimir fundaba la ciudad rusa de Nizhny Novgorod, donde juega el San Pablo la Final Eight

El VIII Centenario, una hermosa casualidad - Foto: Valdivielso

La Catedral de Burgos está separada por casi 4.000 kilómetros de distancia de Niznhy Novgorod. Nada tiene que ver la imponente estructura gótica de la seo castellana con las numerosas iglesias con cúpulas de cebolla que rodean el centro de la ciudad rusa. Sin embargo, una hermosa casualidad une a estos dos rincones del mundo: ambos cumplen 800 años en 2021 y lo están celebrando.   

La Final Eight de la Basketball Champions League, en la que participará el San Pablo Burgos, es uno de los muchos eventos que está acogiendo Nizhny Novgorod en este año tan especial. Situada a 420 kilómetros al este de Moscú, quiere festejar su fundación en 1221 por parte del Príncipe Yuri II de Vladimir después de varias guerras con pueblos que provenían del este.

La ciudad rusa, con más de 1.300.000 habitantes, respira estos días un ambiente de relativa calma al ser fiesta nacional en el país. No obstante, es inevitable ver llenas de coches las amplias avenidas de estilo soviético que desembocan en el centro histórico. Una vez ahí, los bloques de hormigón típicos del comunismo dejan paso a un casco urbano liderado por el Kremlin, que sirvió como defensa de la ciudad durante cientos de años y que corona desde un alto la confluencia de los ríos Volga y Oka. Esas aguas, en las que hoy pescan sus ciudadanos  y que albergan playas a sus orillas para los pocos días que se asoma el verano, han sido y son el motor de una de las urbes más pobladas de Rusia.

Al abrigo de la inmensidad Volga, Nizhny Novgorod se convirtió en un importante núcleo comercial, ya que el río conecta el mar Báltico con el Bósforo. Desde las altas tierras del norte hasta la cultura mediterránea del sur. De hecho, en el siglo XIX, se solía decir que San Petersburgo era la cabeza de Rusia, Moscú el corazón y Nizhny Novgorod el monedero.

La ciudad acogió con fuerza la revolución industrial y, de hecho, se convirtió en un enclave fundamental durante la II Guerra Mundial a la hora de suministrar material al ejército ruso. Hoy, presenta un aspecto un tanto caótico a la vez que decadente fuera de lo que es el casco histórico, aunque también se pueden ver pinceladas de modernidad, como el exuberante estadio de fútbol, construido para el Mundial de fútbol 2018. Está considerada por la UNESCO como una de las 100 ciudades que representan el valor histórico y cultural del mundo.

Sin miedo a la covid. Los habitantes de Nizhny Novgorod no llevan mascarilla en su gran mayoría ni en exteriores ni en interiores, algo que sorprende después de ver las medidas existentes en España. Pese a que los datos no respaldan a Rusia, el país parece vivir completamente ajeno al virus.