Ladridos de más de 10 decibelios a 12.601 euros

C.M.
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La Policía Local sanciona a dos propietarios de perros con arreglo a una infracción muy grave de la Ordenanza de Ruido

En algunos casos los propietarios dejan a los animales encerrados en casa o en los patios mientras van al trabajo y sus alaridos causan molestias a los vecinos, que acaban presentando una denuncia.

Sonido inarticulado, por lo general desagradable. Es la definición de ruido que ofrece el diccionario de la Real Academia de la Lengua. La elevada música de un bar, una fiesta en un domicilio, un grupo de personas hablando en la calle o en una terraza, la reforma en el interior de una casa, una puerta en mal estado, el paso del camión de la basura, el estallido de una traca o los ladridos de un perro son algunas de las quejas que se reciben en centro de emergencias 112 o el 092 de la Policía Local por este motivo.
Estas conductas que causan molestias pueden terminar en sanción que van de los 600 a los 300.000 euros, dependiendo de su gravedad, tal y como recoge la Ordenanza Municipal de Ruido que ha entrado en vigor tras someterse a algunos cambios derivados para adaptarse a la Ley del Ruido de Castilla y León y a la subsanación de algunos errores que contenía el texto anterior. Precisamente, las denuncias por ruidos aumentaron el año pasado en la ciudad un 23%, según los datos de la Policía Local, hasta alcanzar las 187.
Todo aquella molestia que supere los 10 decibelios se considera una infracción muy grave aunque no se haya producido un daño grave para el medio ambiente o no se haya puesto en peligro grave la seguridad de las personas, así como el incumplimiento de las condiciones en la autorización ambiental y la de inicio de actividad, en la licencias ambiental y en la licencia de apertura o la manipulación de los limitadores-controladores o el sistema. Las sanciones pueden ir desde los 12.001 euros a los 300.000.
Frente a que pueda parecer que este tipo de sanciones solo se ponen a establecimientos de ocio por el elevado volumen de la música o por molestias derivadas de grandes obras nada más lejos de la realidad. Dos de las cuatro sanciones muy graves que los agentes locales han puesto fueron a dueños de perros cuyos ladridos molestaban a sus vecinos. La infracción se calificó como muy grave y se les impuso una multa de 12.001 euros. Sus propietarios dejaron solos en casa a los canes y sus alaridos supusieron un infierno para el resto de vecinos. 
Las infracciones graves son todas aquellas que superan los valores hasta 10 decibelios, lo vehículos a motor que excedan en más de 4 decibelios el valor límite establecido en su proceso de homologación, la sustitución, manipulación o incremento de equipos que componen las instalaciones musicales de un local sin comunicarlo al Ayuntamiento, carecer de contrato de mantenimiento o no transmitir los datos almacenados al limitador, así como la comisión de dos o más infracciones leves. Las multas van de los 601 a los 12.000 euros.
Finalmente, las infracciones leves incluyen el incumplimiento del límite horario del establecimiento, cualquier actividad que pueda causar molestias por ruido con las ventanas o puertas abiertas, la realización de cualquier actividad u obra que cause contaminación acústica fuera del horario permitida o explosionar artefactos pirotécnicos de categoría 2 o superior. Podrán ser sancionadas con multas de hasta 600 euros. 
A efectos de la ordenanza se considera horario diurno el comprendido entre las 8 y las 22 horas  y el nocturno entre las 22 y las 8 horas, excepto para la evaluación del ruido ambiente (anexo II de la Ley de Ruido de Castilla y León).