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Los árboles no dejan ver la presa de Castrovido

P.C.P.
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El contrato para desbrozar la vegetación que puebla el vaso, «uno de los requisitos necesarios antes de poder realizar la puesta en carga», retrasará esta operación

Al fondo, la presa llamada de Castrovido, aunque está en Terrazas. - Foto: F2 Estudio Rebeca Ruiz

Hacer la goma. Un símil ciclista que sirve para explicar la última etapa de la construcción de la presa de Castrovido. Cuando parece que por fin todo va sobre ruedas y la meta está cerca, ocurre algo por lo que vuelve a quedarse rezagada. Y así durante meses, tal vez años, en un último esprint que parece interminable.

La obra civil del embalse que regulará la crecidas en la cuenca del Arlanza terminó oficialmente en diciembre de 2020, casi 17 años después del inicio. Pero su entrada en funcionamiento se mantiene como una incógnita. Primero, había que terminar la instalación eléctrica que suplirá a la central contemplada en el proyecto inicial y que el Ministerio no ha explicado por qué ha desaparecido de los planos. Y se acabó.

Después, había que elegir a una empresa para que supervise la  fase de llenado en pruebas y puesta en carga del embalse. En ese proceso lleva el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico desde septiembre del año pasado. Existe una propuesta de la mesa de contratación desde mediados de enero para adjudicar esta labor a la UTE formada por Alauda Ingeniería S.A. y Auscultación y Taller de Ingeniería (ATI), pero no se ha formalizado, al menos no oficialmente.

En lugar de ese anuncio, en la plataforma de contratación se ha publicado otro de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) que parece alejar al menos hasta verano la posibilidad de iniciar la fase de llenado en pruebas de la presa, cuya duración se podría prolongar hasta 2 años, ya que depende también de las lluvias.

Algún técnico se percató en noviembre de que habían pasado unos 9 años desde la última limpieza de vegetación y que en todo este tiempo está más cerca de parecer una jungla que un desierto, por lo que se precisa una profunda labor de desbroce y corta de árboles, arbustos y plantas. «Uno de los requisitos necesarios que hay que cumplir antes de poder realizar la puesta en carga del embalse es que el vaso del mismo se encuentre libre de vegetación con el objeto de conseguir un funcionamiento hidráulico adecuado», subraya el pliego. De ahí que sea necesario eliminar todo el ‘verde’ hasta la cota 1.042, en la ledanía de Castrillo de la Reina, Hacinas, Monasterio de la Sierra y Salas de los Infantes. El contrato acaba de salir a licitación por 119.074,48 euros y con un plazo de ejecución de 3 meses, que como todo en esta presa, estará condicionado al clima.