Oña suprime una zona de párking en el centro

S.F.L.
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El Consistorio quiere que la calle del Agua sea solo de paso, marcará horarios de carga y descarga y limitará el tonelaje de los camiones

Oña suprime una zona de párking en el centro

Las obras de mejora de accesibilidad al casco histórico de Oña por la calle del Agua avanzan con rapidez pero el proyecto ha sufrido dos modificaciones con respecto a la idea inicial. Por un lado, se ha suprimido un tramo de diez metros de longitud destinado a aparcamiento y una acera, que en principio iba a tener cuatro metros de anchura, que se ha reducido a dos. Además, el Ayuntamiento denunciará a los propietarios de los vehículos que aparquen infringiendo las normas.
La zona pensada para párking se pretendía situar al lado del supermercado Autoservicio Pilar pero una vez iniciados los trabajos, tanto el alcalde del municipio, Arturo Pérez, y el arquitecto municipal comprobaron que al disponer de ese espacio y al haber aumentado la amplitud de los bordillos se generaría un embudo cada vez que un coche o camión de reparto aparcase.
Por ello, el Ayuntamiento optó por continuar con el trazado de la acera y eliminar dicha área. El grupo político pretende mantener el centro del pueblo libre de automóviles en la medida de los posible y se plantea castigar a aquellos que se tomen las normas a su manera. «No se va a poder estacionar en el tramo rehabilitado de la calle del Agua y como veamos vehículos parados por encima de las aceras llamaremos a la Guardia Civil para que interponga las correspondientes sanciones», expone el político.
Igualmente, el tamaño de la acera que bordea una parte del restaurante Blanco y Negro se llegó a construir pero rápidamente los miembros del equipo de gobierno comprobaron que con tal anchura resultaría «imposible aparcar durante un tiempo mínimo o por emergencia» y además  iba a permanecer «inutilizada muchos días del año para colocar la terraza de dicho establecimiento», manifiesta el regidor.
Algunos tramos de la vía presentaban un deterioro importante y un firme irregular y hundido debido a una mala compactación de las zanjas de saneamiento que discurrían por el centro de la calzada. El paso de vehículos de gran tonelaje y de un elevado número de turismos corresponde a la principal causa de desgaste. La capa superficial de las aceras y bordillos se ha renovado por completo y se ha ampliado el área peatonal de las dos márgenes.
Para evitar que la calzada se dañe una vez se reabra al tráfico, el Consistorio pretende limitar el paso de camiones de gran tonelaje marcando un peso máximo permitido y establecer horarios de carga y descarga en los comercios. «Queremos que no continúe siendo una calle para aparcar sino de paso», aclara Pérez. «Todas las personas que acuden a Oña, ya sean vecinos o turistas, son muy bien recibidas pero tendrán que cumplir las normas igual que en los lugares de donde vienen. Disponemos de plazas suficientes en las inmediaciones del casco histórico y la mejor manera de conocer la localidad es a pie», añade.
Los trabajos comenzaron el 27 de abril con retraso y se alargarán hasta finales de junio. Una vez que la constructora finalice la rehabilitación de la vía comenzará con la eliminación de barreras arquitectónicas de la entrada al centro de la tercera edad la instalación de tres bolardos -dos fijos y uno automático- que se encargarán de regulará el tráfico y el aparcamiento en la plaza del Conde Sancho García.

UN OBSTÁCULO PARA EL PASO EN LA CALLEJA DE ORTIZ.

La empresa constructora encargada de realizar la reforma integral de la calle de Agua no ha cumplido, según José María García, presidente de la comunidad de vecinos de dos bloques de edificios situados en ducha vía, con lo que indica el proyecto y han dejado una barrera arquitectónica en la acera de la calleja de Ortiz. «La anchura de la misma debería medir 1,03 metros pero solo tiene 83 centímetros», manifiesta. «Una silla de ruedas normal mide 60 por lo que una persona con movilidad reducida o el carrito de un bebé no podrán pasar por este tramo», recalca.