Mateos: "La investigación en Castilla y León es puntera"

Ical
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Entrevista con la médico e investigadora zamorana María Victoria Mateos, reconocida internacionalmente por sus estudios sobre el mieloma, que recibirá el premio Ical al compromiso humano por Zamora

María Victoria Mateos, médico e investigadora de Zamora. - Foto: Rubén Cacho (Ical)

El año 2019 ha situado a María Victoria Mateos (Zamora, 1969) en la cúspide de la investigación mundial sobre el mieloma. Reconocida con el prestigioso premio Brian Durie, y en un momento en el que «la investigación clínica y el desarrollo de los fármacos está avanzando a una velocidad muy alta», Mateos, no obstante, continúa cada día estudiando la enfermedad desde su posición en el Hospital de Salamanca, afirmando que nunca tuvo «la sensación de ser menospreciada por ser mujer» y recordando que «el paciente es el dueño y protagonista de la enfermedad».
¿Qué lección saca un investigador, un científico, de una vida dedicada a la lucha contra la enfermedad y contra el dolor?
En mi caso concreto, y en el caso de la enfermedad a la que me dedico, la lección es positiva. Cuando yo empecé a investigar el mieloma, fue lo que se dice estar en el lugar y en el momento adecuado: Salamanca, centro puntero en investigación de una enfermedad que se podía catalogar como catastrófica, porque la supervivencia de los pacientes no llegaba a los dos años y se conocía poco de la biología de la enfermedad; y año 2000, cuando empieza a investigarse mucho más en la biología de la enfermedad y aparecen muchos fármacos nuevos. Con lo cual, tuve la oportunidad de vivir en primera persona cómo esos nuevos fármacos, aplicados a los pacientes, han supuesto un cambio radical en el pronóstico de la enfermedad y en la supervivencia, porque un paciente al que se le diagnostique mieloma en 2019 puede vivir más de diez años. Queda mucho camino por recorrer, no podemos decir que sea una enfermedad curable, pero lo que hemos ganado en conocimiento y en supervivencia ha sido algo muy positivo.
¿Cuáles son las líneas de investigación y de tratamiento para mejorar los índices de supervivencia en mieloma?
Uno de los campos más importantes a investigar en el mieloma, para intentar prolongar de una manera radical la supervivencia del paciente, es hacer una detección precoz y tratarlo lo antes posible. Este es un campo de investigación en el que somos pioneros desde 2007, cuando pusimos en marcha un proyecto de investigación científica para detectar precozmente el mieloma y tratarlo antes de que se desarrolle la enfermedad, con el objetivo de que los pacientes no desarrollen nunca la enfermedad. Pero no todos los pacientes con mieloma se diagnostican de manera precoz, algunos llegan ya con la enfermedad diagnosticada. Por eso tenemos que investigar líneas o caminos para mejorar su supervivencia, como generar combinaciones de fármacos e incorporar la inmunoterapia, un concepto nuevo, aplicable al cáncer en general, que ha llegado también al mieloma y que va a ser revolucionario porque conseguirá prolongar la supervivencia de estos pacientes.
¿Cómo se afronta la comunicación de la enfermedad y el acompañamiento de la familia desde la medicina?
El paciente, al final, es el protagonista de la enfermedad. Cuando los médicos le tenemos delante debemos ser conscientes que la enfermedad es del paciente y tiene todo el derecho a conocer toda la información. Porque, además, el paciente que conoce bien su enfermedad es mejor tratado, se implica más con el tratamiento y el resultado final siempre es mejor. Así que nunca podemos olvidar que el paciente es el protagonista y el dueño de la enfermedad.
En un mundo como el actual, en el que la sociedad quiere resultados de manera inmediata, ¿cómo se gestiona esa dificultad de afrontar un proceso esperanzador, pero a veces lento, como es la investigación sobre el cáncer?
Cuando eres investigador y te implicas al 100 por 100 en la investigación, entras en esa dinámica y eres tú también el primero que quieres conocer los datos y tener los resultados lo antes posible. Pero hay que tener paciencia. No obstante, cada vez generamos resultados preliminares de una manera más temprana, y ahora somos capaces de generar resultados que, aunque sepamos que no son definitivos, son predictores de lo que vamos a ver a largo plazo, con lo que la investigación clínica y el desarrollo de los fármacos está avanzando a una velocidad muy alta. También hay que tener cuidado porque en ese proceso de aceleración se puede cometer algún error, por lo que hay que ser cauto con los resultados, no comunicarlos antes de que sean maduros, pero las nuevas combinaciones están llegando a los pacientes mucho antes de lo que llegaban antes.
El dinero no es lo más importante, pero sin dinero no se puede hacer nada. ¿En qué punto está España en cuanto a la aportación de fondos de las administraciones para investigación contra el cáncer?
Los fondos públicos que recibimos son escasos. Obviamente, obtener fondos públicos para investigar es un proceso siempre competitivo, pero ahora está siendo más competitivo porque, desde que entramos en la crisis, el dinero se ha reducido. Así que para llevar a cabo todos los proyectos de investigación clínica y ensayos para ofrecer a los pacientes, necesitamos financiación privada por parte de compañías farmacéuticas, que nos ceden los fármacos y dinero para llevar a cabo toda la logística de los ensayos clínicos. No obstante, el Gobierno ha aprobado recientemente una convocatoria para acceder a ensayos clínicos en los que la industria farmacéutica no tenga interés o no vaya a poner dinero. Es algo totalmente novedoso, en lo que estamos en vías de aplicación, y ojalá sea un punto de partida para que aumente el dinero público para hacer ensayos clínicos. Pero, hoy por hoy, necesitamos ambos tipos de fondos.
¿Cuáles son los principales cuellos de botella que existen en investigación en Castilla y León?
El principal problema para generar investigación es precisamente la financiación. Me dedico a investigación clínica, donde recibimos fondos públicos reducidos pero tenemos la posibilidad de recibir muchos fondos privados de las compañías farmacéuticas porque trabajamos con nuevos fármacos. Eso no ocurre en el tratamiento de otras enfermedades, con lo que los campos de investigación que tengan que vivir exclusivamente de los fondos públicos tienen un cuello de botella importante. Además, en España se necesita una Ley de Mecenazgo, como ocurre en otros países, para que la gente tuviera ventajas fiscales por donar su patrimonio y dinero para la investigación.
En el lado positivo, ¿hasta qué punto ayuda tener centros mixtos como el Ibsal, que mezcla investigación básica y clínica?
Para mí, es la situación ideal, a la que hay que añadir un pilar importante que en Salamanca tenemos: la docencia. La clínica, la investigación y la docencia son tres pilares que tienen que ir juntos. El Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca tiene gente que se dedica a la investigación traslacional, y todo ello de una manera cercana a la clínica, de tal manera que es fácil establecer una relación directa de los investigadores con los clínicos para llevar lo antes posible los resultados de la investigación básica y traslacional a la clínica. Y todo ello poder enseñarlo de una manera directa a los estudiantes que recibimos cada año en el hospital. Creo que clínica sin investigación se queda cojo y al revés también.
Su apuesta personal ha sido quedarse en Zamora y Salamanca aunque cuenta con una notable presencia internacional para estar en el centro que quisiera. ¿Por qué?
Sí que he sido tentada para trabajar en otros hospitales de España y Estados Unidos, y en buenos puestos en compañías farmacéuticas. Pero me quedo porque nací en Zamora, vivo en Zamora, mi familia está en Zamora, y siempre al final es un arraigo al cual volver y donde te sientes a gusto. Además, trabajar en Salamanca, desde el punto de vista hematológico y del mieloma, es trabajar en un centro con reconocimiento internacional. Salamanca tiene un marchamo muy relevante en investigación clínica, hematológica y del mieloma, así que, de momento, seguiré en Salamanca y vinculada a Zamora y Castilla y León, porque me siento muy a gusto.
Sin embargo, en muchas ocasiones, da la sensación de que se valora más desde fuera el trabajo que se desarrolla en esta Comunidad. ¿Cree que la sociedad valora positivamente, y en su merecida medida, la calidad de la investigación que se hace en Castilla y León?
Yo creo que sí. Es cierto que el español en general, y el castellano en particular, tienen un poco de sentido del ridículo y la sensación de vergüenza porque creen que lo que hacen está mal. Ese sentido de inferioridad que tenemos no es correcto. La investigación en Castilla y León, a muchos niveles, no solo en mieloma y cáncer en general sino en muchas especialidades, es puntera y creo que el investigador de Castilla y León tiene que sentirse orgulloso y, en la medida de lo posible, salir y representar lo que somos, esta tierra, para poner a Castilla y León en el mapa.
Usted ha contribuido a la labor divulgativa de la investigación sobre el cáncer. ¿Los medios estamos a la altura, respondiendo bien a esa capacidad de divulgación?
Los medios están dando la talla porque, al igual que ocurre en todas las profesiones, el periodismo y los medios de comunicación cada vez están más especializados. Y, actualmente, es raro que un periodista que se dedique a las noticias deportivas te pregunte por el cáncer. Suelen ser periodistas que están enfocados a este campo o a un área más amplia pero relacionada. He tenido muchas experiencias con periodistas y he participado en reuniones para darles a conocer en qué consiste la enfermedad, y eso contribuye a que las noticias las generen mejor y con más exactitud. A veces, además, si no sale bien, también la culpa la puede tener el investigador. Nosotros no podemos dar mensajes sensacionalistas que digan que, por haber observado un resultado en un ratón, el paciente se va a curar, con lo que tenemos que tener cuidado por las dos partes. Mi experiencia, en cualquier caso, es buena y creo que se comunica bien.
¿Las falsas noticias no le están ganando la partida a la transmisión seria del conocimiento?
Afortunadamente no, porque creo que los medios de divulgación están cada vez más especializados y una noticia sensacionalista por parte de alguien le puede dar una brillantez momentánea, pero si no es real no tardará en caerse por su propio peso.
Como mujer, ¿le ha tocado padecer alguna situación que le haya perjudicado por ese hecho? ¿Existen, en definitiva, los techos de cristal para mujeres en la ciencia española?
Con respecto a mi posición como mujer, tengo que decir que me muevo en España, Europa y el mundo y no he tenido nunca la sensación de ser menospreciada por ser mujer. Durante muchos años he asistido a reuniones europeas sobre el mieloma donde era la única mujer y el trato que he recibido siempre ha sido bueno. Creo que hay un movimiento excesivo para decir que la mujer tiene que estar representada, cuando yo creo que la persona que vale tiene que estar ahí, independientemente de que sea mujer u hombre. Y nunca he visto que a mí me hayan quitado de un sitio para que mi posición la ocupara un hombre.