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Fiel a Sánchez y defensor del federalismo

Agencias
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Considerado un 'fontanero' del partido, Iceta trasladará su receta de «diálogo y pacto» del Parlament al Ministerio de Política Territorial

El primer secretario del PSC se hizo a un lado para dejar a Illa como candidato. - Foto: JuanJo Martí­n

Aunque llevaba más de 30 años militando (y parte de ellos mandando) en el PSC, muchos catalanes conocieron a Miquel Iceta en 2014, cuando asumió el liderazgo del partido en sus horas más bajas, profundamente dividido tras los primeros embates del procés. Esta carpeta, la del procés, será una de las que le esperan ahora en el Ministerio de Política Territorial y Función Pública, donde tratará de dar prioridad al diálogo desde una perspectiva federalista.

Considerado durante años como un fontanero de partido, cogió el timón del PSC cuando nadie lo quería y lo suelta -no del todo, porque seguirá siendo el primer secretario- cuando las cosas empiezan a ir bien, con los socialistas en el Gobierno de España y las encuestas al alza para dar paso a «un candidato mejor», Salvador Illa. 

Precisamente, es ese movimiento el que explica la llegada de Iceta al Consejo de Ministros, hasta donde trasladará su receta de «diálogo, negociación y pacto» para buscar un nuevo encaje territorial para España, en el que Cataluña será fundamental.

Siempre fiel a Pedro Sánchez, al que ayudó a defender su liderazgo en el PSOE frente a rivales como Susana Díaz, Iceta ha sido la cara del PSC durante los años del procés, en los que ha buscado un difícil, a veces imposible, equilibrio entre la oposición a las iniciativas del Govern -las leyes de desconexión, el referéndum del 1-O y la declaración unilateral de independencia- y la mano tendida a la «reconciliación». Él fue el primero en hablar públicamente de eventuales indultos para los líderes independentistas; lo hizo cuando aún no estaban ni procesados.

Aunque durante muchos años no fue una de las grandes figuras públicas del PSC, Iceta (Barcelona, 1960) se hizo con sus riendas en 2014, cuando se sintió empujado por la crisis que vivía una formación fragmentada por el debate alrededor del «derecho a decidir» de Cataluña. Rodeado por un núcleo de confianza en el que destacaban Illa y Eva Granados, consiguió recomponer el partido.

Uno de los momentos que ayudó a su popularidad -también fuera de Cataluña- llegó cuando en el arranque de la campaña de las autonómicas de 2015, ya convertido en candidato, se lanzó a bailar el Don’t stop me now, de Queen, sin ningún complejo, acompañado por un tímido Pedro Sánchez.

«En mi lápida pondrá: era gay y bailó», bromea el propio Iceta.