«Nos quedamos en Palermo porque en España empeoraba todo»

S.F.L.
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Las briviescanas Alba María Marina y Elena Ruiz cursan su año escolar en Italia, donde han pasado el confinamiento lejos de sus familias pero con seguridad

Elena Ruiz (i.) y Alba María Marina retoman poco a poco su actividad normal y alargarán su estancia en Sicilia dos semanas más para conocer por completo la isla. - Foto: DB

Italia es uno de los países que más alumnos de Erasmus recibe cada año y cerca de 8.000 españoles optaron por estudiar o hacer prácticas laborales en diferentes ciudades de la nación transalpina. Cuando los contagios de coronavirus comenzaron a descontrolarse y el Gobierno decretó el estado de alarma, muchos jóvenes se vieron atrapados y pasaron verdaderos calvarios para regresar a sus lugares de residencia. Otros sin embargo, decidieron esperar a que la situación se fuera normalizando.

Elena Ruiz y Alba María Marina son dos briviescanas que estudian Derecho en la Universidad de Burgos y que durante el pasado curso se plantearon vivir una de las experiencias de su vida al solicitar una beca Erasmus a Italia.  Ambas la obtuvieron y desde que pusieron pie en la isla de Sicilia quedaron prendadas de su belleza, del ambiente y de la historia que albergaba.

Todo marchaba sobre ruedas, la adaptación a las costumbres de Palermo -ciudad en la que residen-  fue rápida al igual que a la docencia italiana y a la calidez de los palermitanos. Pero como ha ido ocurriendo en el resto del mundo, el virus llegó y decidió quedarse. Italia fue el primer país fuera de China en activar medidas tan drásticas como las del gigante asiático para afrontar la emergencia sanitaria. Así, el 9 de marzo el Gobierno de Giuseppe Conte decretó el confinamiento en toda la república y el 21 tomó medidas más drásticas y ordenó el cierre de todas las actividades productivas y fábricas, con la excepción de aquellas que suministran servicios básicos.

En un principio, las burebanas se sorprendieron y como a cualquier ciudadano, la nueva situación les resultó algo complicada pero totalmente llevadera. «Siempre hemos cumplido con lo que el Gobierno ha recomendado», manifiestan. Las primeras semanas se las hizo más cuesta arriba porque no estaban acostumbradas a pasar mas de dos días en casa aunque,  «cuando comprendes que tu salud y la de los demás depende del comportamiento de uno mismo, rápido nos concienciamos», exponen las estudiantes.

Asimismo, destacan que la conducta ejemplar de los ciudadanos y la implicación percibida para que todo fuera a mejor ha facilitado mucho su estancia a más de 2.000 kilómetros de sus casas. «Contábamos también con la información que nos aportaba nuestra compañera de piso italiana. Ella fue la que nos explicó  cada una de las medidas a seguir», afirman.

Sus familiares las querían a su lado y llegaron a tener miedo de que pudiesen correr algún riesgo en un país donde el sistema sanitario es diferente al español. Si bien, Elena y Alba María no se alarmaron en ningún momento al comprobar que el estado de Sicilia no se podía comparar al del  norte de Italia o ciudades españolas. Principalmente por este motivo optaron por quedarse en la isla. «Con el paso del tiempo verificamos que la situación en Palermo progresaba velozmente y en España empeoraba por momentos». La mayor exposición frente al virus se centraba en el largo viaje que tendrían que hacer para regresar a la capital burebana teniendo en cuenta que la gran mayoría de vuelos se cancelaron, los que operaban realizaban varias escalas y los transportes entre municipios o aeropuertos eran mínimos y muy demandados.

De todo se aprende y en esta ocasión no iba a ser menos. La COVID-19 les ha enseñado a apreciar el poder respirar aire limpio, los rayos de sol frente al rostro, valorar la amistad y el amor a la familia. «Hechos tan simples pero que tienen un gran valor para todos», destacan.

Pese a que su aventura italiana se ha topado con algún obstáculo por el camino ellas no pierden la ilusión. Al poder realizar ya más actividades e incluso reunirse entre un grupo de amigos -entre otros aspectos- las estudiantes de Derecho se plantean alargar la estancia otras dos semanas más después de los exámenes finales para conocer lo que el virus les ha impedido hasta el momento.