Una historia en la tramoya del baloncesto

DB
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Una historia en la tramoya del baloncesto

Leandro Pérez presenta hoy 'Kolia', su tercera novela (20 horas, Sala Polisón). En esta ocasión, abandona el género negro para sumergirse en la vida de un joven llamado a la élite del básquet mundial desde el deporte burgalés. Ahí va un extracto

Anoche mi padre me avisó a su estilo. Cuando me dio las buenas noches, soltó:

—Duerme bien. Mañana uno contra uno.

—¡Por fin! ¡Prepárate para una paliza!

—Ya veremos...En fin.

Esta mañana hemos ido al polideportivo como otros días, dando un paseo, y hasta que no hemos entrado no ha soltado la bomba:

—Vas a jugar uno contra uno..., pero no contra mí.

—¿Cómo? Entonces, ¿contra quién?

—Ya está dentro. Mira.

Sí, alguien hay. Otros días cuando recorríamos los pasillos hasta el vestuario no se oía el bote de ningún balón, como ahora. Uf, voy hacia la cancha nervioso. ¿Quién me está esperando? ¿Quizá tío Darko ha venido a vernos? Me extraña... Como no aguanto, dejo atrás a mi padre y corro hacia la pista. Y cuando entro casi me caigo de espaldas.

Está Javi Ribera. Capitán del San Pablo. Jugador ACB, cómo no, esta nueva temporada con el equipo de Burgos. Veintimuchos años. Un ala-pívot de 2,05, muy completo, que además hace unas semanas ha salido en los periódicos porque Sergio Spagnolo lo ha convocado para la Selección Española de Baloncesto. Uf, es uno de mis ídolos en Burgos.

Me quedo a cuadros, clavado junto al túnel de vestuarios. Pero él me sonríe, viene hacia mí y me saluda.

—Kolia, ¿qué tal andas?

Somos casi iguales. Bueno, es un poco más alto que yo. Aunque soy algo más ancho de espaldas, no tengo nada que hacer contra él, eso está claro.

Mi padre sale del túnel de vestuarios partiéndose de risa. Choca los cinco con Javi y dice:

—Gracias otra vez.

—A ti, Goran, por pensar en mí. Vamos a pasar un buen rato.

Uf, no sé qué decir. Por suerte, mi padre y Javi lo tienen ya todo hablado, así que yo me dejo llevar y sigo sus órdenes como un buen soldado. No me queda otra, claro.

Y sí que nos divertimos, la verdad. Javi y yo vamos al mismo aro y nos ponemos a hacer entradas, muchas con mates, y a lanzar triples. Y me relajo. Hasta que mi padre dice:

—¿Empezamos partido?

Llega el momento de la verdad, el uno contra uno. Pero Javi no pierde la sonrisa. Comprendo que va a jugar para probarme, no para machacarme, como pretendía hacer yo con mi padre. Para él esto es un pasatiempo, normal. ¡Pero no para mí! Yo me juego mucho. Quiero que mi padre me busque un equipo. ¡Y se lo tengo que demostrar!

En fin. Juego contra Javi con todo, con mucha fuerza, y le sorprendo... solo las dos o tres primeras jugadas. Cuando ve cómo lucho, cambia de cara. Y de intensidad. A partir de entonces me hace sudar la gota gorda. Pero ya digo que estoy fuerte, muy fuerte. Al final me gana 21-15, pero yo acabo satisfecho, ni en mis mejores sueños podía imaginar ese resultado.

 

*Kolia (Editorial Planeta está en las librerías desde primeros de mauor (16,90 euros)