"El cáncer nos da miedo, pero ya no es igual a muerte"

G.G.U.
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Eduardo González, antiguo empleado de Caja de Burgos y luego de CaixaBank, entró en 2016 en la junta directiva de la AECC como tesorero, siguiendo los pasos de su padre. Hace menos de un mes tomó el relevo de Enrique Plaza como presidente

"El cáncer nos da miedo, pero ya no es igual a muerte" - Foto: Luis López Araico

Eduardo González ha estrenado su trayectoria como presidente de la junta provincial de la AECC por todo lo alto: con la entrega del ‘Tito de Oro’ en la misa de Las Candelas y con la celebración del Día Mundial del Cáncer, el pasado 4 de febrero. "Ha sido todo un poco lío", admite, con tranquilidad, en el despacho desde el que Enrique Plaza dirigió durante más de quince años este bastión para el paciente oncológico. Él no ha sido uno de ellos, pero conoce bien la enfermedad porque le dedica buena parte de su tiempo desde 2016. Y antes que él su padre, implicado durante más de 53 años. "Cuando cumplió 84 años me pidió que entrara y aquí estoy, con muchas ganas", apunta.

¿Qué sería de los enfermos de cáncer sin la AECC?
Pues estarían muy dejados. Nosotros queremos que tanto enfermos como familias sientan apoyo desde el principio, porque es muy duro.
La campaña actual de la AECC es ‘Llámalo cáncer’. ¿Por qué cuesta tanto llamarlo por su nombre, si es tan frecuente?
Porque nos da miedo, sobre todo al principio. Hay gente que lo toma mejor, pero cuando te dicen que te quedan equis meses de vida, te afecta. Pero hay que decir que el 53% de la gente se cura, que ahora cáncer ya no es igual a muerte. 
¿Qué más se puede hacer para normalizar lo oncológico y evitar el estigma?
Las campañas se dirigen desde Madrid, nosotros nos centramos en los enfermos, en la prevención y en ahorrar lo posible para investigación, que es lo que nos va a ayudar a llevarlo mejor, porque, acabar con ello... No sé si yo lo veré. Así que este año, además de llamar cáncer al cáncer, queremos hacerle saber a la gente que el tratamiento cuesta mucho dinero y que si hacemos prevención es tres veces menos caro que uno avanzado. Y hay que tener en cuenta que un 45% de los costes los soportan las familias, porque no son específicos del tratamiento; el cáncer son muchas cosas. Así que nosotros nos centramos en apoyo, prevención, educación en salud e investigación.
Con independencia de las campañas que dirige Madrid, ¿qué gran iniciativa de divulgación tiene prevista la AECC en Burgos? ¿Habrá segunda edición de la marcha?
La habrá, el 24 de mayo. El año pasado llegamos a los 7.600 participantes. Nos parece precioso que la gente se conciencie y participe, pero también tenemos las charlas por los colegios: el año pasado participaron más de 11.000 chavales. Empezamos yendo nosotros, pero ahora nos llaman. Y también las charlas antitabaco; en Burgos damos el 45% de todas las que se hacen en Castilla y León y tenemos lista de espera para el programa de deshabituación. En 2019 hubo más de 470 participantes, así que tenemos sesiones todo el año. Y queremos seguir en las empresas, donde lo hacemos gratis. En otras ciudades no se hace, pero nosotros queremos seguir estando ahí, a pesar del esfuerzo que supone.
¿Cuántos empleados tiene la entidad?
Once en toda la provincia. Dos en Miranda, otros dos en Aranda y siete aquí. De estos, uno es el gerente y otro el administrativo, así que nos quedan cinco para toda la actividad.
¿Con esos perfiles se cubren todas las necesidades o habría que incorporar a alguien más?
Necesidad siempre hay, pero esto tiene que ser sostenible. La asociación tiene una finalidad y es la que debemos perseguir. Si no, nos cargamos el proyecto. En Burgos tenemos dos trabajadoras sociales y tres psicólogos, no podemos permitirnos más. Pero luego tenemos otros apoyos externos, los colaboradores y voluntarios, que son fundamentales.
Burgos dedicó el año pasado 100.000 euros a un proyecto de investigación. ¿Qué posibilidades hay de seguir incrementando esa cantidad?
En 2019 cerramos un compromiso con un proyecto a cuatro años. ¿Nos gustaría dar más? Por supuesto, pero, de momento, tenemos el canon fijo de investigación, que es un 18% del presupuesto. Se envía a la fundación que coordina todo lo relativo a investigación en la AECC en España y hay un comité técnico que decide cómo se distribuye ese dinero. Nosotros aportamos cada trimestre unos 30.000 euros. 
En prevención, ¿cómo le gustaría que la AECC Burgos contribuyera a la mejora de las cifras de participantes en los cribados? En el del cáncer colorrectal, por ejemplo, que solo participa el 30% de la población diana...
Ahí tenemos que insistir, porque el test de sangre en heces es indoloro. Pero creo que, a veces, nos dan vergüenza ciertas cosas relacionadas con nuestra salud. Y es lo que decía, la detección precoz tiene una repercusión enorme en los costes y la gente tiene que saberlo.
Bueno, y también en el tipo de tratamiento y en el pronóstico.
Sí, sí, claro; pero es que todo eso que no se gasta, eso que se ahorra con cada detección precoz, se podría invertir en otros tratamientos.
La ampliación del local es el eterno objetivo de esta junta provincial, ¿qué planes tienen para solucionarlo?
Pues ahora no estamos como para tirar cohetes en ese tema, porque en Aranda tenemos un local en muy malas condiciones y vamos a cambiar. Y el año pasado lo hicimos en Miranda, así que... Pero seguimos trabajando, a la espera del local de al lado, que es del Ayuntamiento, y hablando con la comunidad de vecinos para ver si, de momento, nos pueden ceder el patio. Trabajamos en las dos opciones, porque ganaríamos mucho espacio y al patio podríamos crear entrada por el portal.
¿Otros objetivos?
Enterarme de todo y ser menos presidencialista, quiero implicar más a la junta directiva.
¿Cómo van las cuentas?
Tenemos 7.000 socios y nuestro objetivo para este año es captar 600. El 65% de los ingresos son de socios; el resto: un 10% son subvenciones, herencias, donaciones, la marcha anual, la venta de lotería en Navidad y el sorteo anual. 
¿Está saneada la entidad, se mantiene con los socios?
Sí, sí, pero si queremos crecer, ha de ser en todo. A mí no me da miedo crecer, lo que quiero es no hacerlo demasiado rápido.
¿La gente joven se implica con la asociación?
Más de lo que pensamos. El año pasado hicimos una actividad en la UBU y tuvo mucho apoyo, inesperado para mí. Es muy buena señal, porque queremos voluntarios para el día a día, pero también para las actividades extraordinarias, como la marcha anual.