La Junta ultima el cambio sobre el ruido en los bares

Angélica González
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El PP ha asegurado a los hosteleros que el próximo día 3 se incrementará el límite permitido de 40 a 75 decibelios

Los bares afectados son, mayoritariamente, de las calles San Juan, La Puebla (en la imagen) y las Llanas. - Foto: Luis López Araico

Aunque, de momento, la situación sigue igual porque todavía no se ha producido el cambio de normativa que permitiría a los bares de noche subir la música y desprenderse de una normativa caduca que, según lamentan, les impide trabajar con normalidad y ofrecer un ocio nocturno de calidad, los hosteleros denunciados hace unas semanas por causar un ruido mayor de 40 decibelios están más aliviados. Han recibido una noticia que consideran que les ha supuesto un cierto descanso frente a la presión que tienen desde que el Ayuntamiento comenzó a precintar equipos de música debido a una reclamación presentada por un miembro de su propio gremio.

Según este colectivo, el concejal del Partido Popular Javier Lacalle les ha comunicado que el próximo jueves, 3 de octubre, el Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León va a aprobar la modificación normativa que incrementará de 40 a 75 los decibelios permitidos para la emisión sonora en interior. Previamente, esta misma semana, el asunto se verá en la Comisión de Secretarios. Al parecer, Lacalle ha hecho gestiones para que se aceleraran los plazos con el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez Quiñones, y el de Presidencia, el burgalés Ángel Ibáñez, que ya conocía el revuelo que se ha montado en la ciudad tras la denuncia y la preocupación de los hosteleros afectados por su propia supervivencia, la de sus locales y la de, al menos, 200 puestos de trabajo que estaban en el aire.

Como ya contó este periódico, una denuncia ante el Ayuntamiento de un hostelero contra sus propios compañeros provocó que a la institución no le quedara más remedio que aplicar la norma tal y como está ahora -no se puede pasar de 40 decibelios, una potencia que se alcanza con una conversación normal y el ruido de un electrodoméstico- y a pesar de que siempre se había hecho la vista gorda, precisamente por ser prácticamente incumplible si se quería dar un aire festivo a los locales, se ha empezado a aplicar. El propio alcalde, Daniel de la Rosa, reconocía a este periódico que hacer otra cosa hubiera sido prevaricar, a la vez que instaba al Gobierno regional a aprobar la actualización reglamentaria, algo que, al parecer y si no se tuerce nada, se cumplirá a principios del mes que viene.

(Artículo completo en la edición de hoy)