Las guarderías municipales se quedan sin gestor en octubre

Á.M.
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El contrato de gestión de las tres guarderías municipales acaba el 31 de octubre y todavía se desconoce cómo se va a prestar. El PP aceptó la renuncia de las empresas adjudicatarias pero «no movió un dedo» para buscar alternativas

Imagen de archivo de la escuela infantil Los Gigantillos - Foto: Patricia

Todos los servicios sociales son esenciales, así afecten a diez o a mil personas, pero hay algunos que tienen un alcance más notable que otros. En ese capítulo cotizan alto las escuelas infantiles municipales, una red de tres centros en la que actualmente se presta servicio a 308 niños y niñas de cero a tres años alrededor de cuyos horarios pivota la vida de otras tantas familias. A eso hay que sumar toda la plantilla de los centros.

Parece un argumento muy sólido como para prestar la atención que merece al contrato de gestión de esas escuelas, pero no lo debió ver tan claro el anterior equipo de gobierno. Los ‘populares’ se afanan en criticar las «contradicciones» de los socialistas toda vez que han llegado al poder, pero desde el actual ejecutivo local no dejan de poner sobre la mesa ejemplos de una gestión ‘descuidada’. Así ha sucedido con las escuelas infantiles.

El servicio fue adjudicado en el anterior mandato a una UTE formada por una empresa local (Selectia) y un gigante del sector (Clece). Ese contrato expira el próximo 31 de octubre, pero el Ayuntamiento se reservó el derecho a forzar la prórroga en el caso de que lo considerara necesario. La UTE escribió hace casi un año (el 16 de octubre de 2018, para más señas) advirtiendo a la Gerencia de Servicios Sociales que no quiere seguir prestando el servicio. Según algunas fuentes conocedoras del caso, lo consideran deficitario a pesar de que fueron las empresas las que hicieron su propia oferta.

El escrito no cambiaba nada. El Ayuntamiento seguía teniendo la sartén por el mango... Hasta que el pasado mes de abril el Consejo de la Gerencia de Servicios Sociales, presidido por el PP, aceptó expresamente la renuncia de la empresa. Cabría colegir que, paralelamente, se había iniciado los trámites para volver a sacar a concurso la gestión de las escuelas, pero no fue así. Desde el PSOE aseguran que «no fuimos informados en ningún momento» de que «no se había movido un papel» para contratar a una nueva empresa sin que el servicio se viera interrumpido.

Cuando el nuevo equipo de gobierno supo lo que había sucedido, ya «no existía tiempo material, entre cuatro y seis meses en el mejor de los casos», para redactar, licitar y resolver un nuevo contrato. La UTE, por su parte, volvió a comunicar por escrito el pasado jueves que no piensa continuar prestando el servicio a partir del 31 de octubre. Al haber aceptado su renuncia en abril, ahora Servicios Sociales lo tiene complicado para torcer la voluntad de la UTE y evitar que las escuelas puedan quedarse sin actividad.

(Artículo comlpeto en la edición de hoy)