Dominar el juego vs. controlarlo

Diego Izco
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El Real Madrid se lleva el derbi (y mantiene su liderato) porque Zidane ha descubierto que, sin Cristiano, defender es la única vía posible. Justo por debajo, a tres puntos, el Barcelona acumula más dudas que pases

Dominar el juego vs. controlarlo - Foto: JUAN MEDINA

Si algo nos está dejando claro esta época post es que no es lo mismo dominar el partido que controlarlo. El post es para definir al Real Madrid sin Cristiano, sí, pero también al Barça sin Xavi e Iniesta.   
Zidane ha dado un paso atrás para avanzar. Su idea es ya muy evidente:defender para atacar, ganar desde un marcador corto, terminar a cero. Puede jugar a otras cosas (o intentarlo, como en la primera mitad del derbi, de la que salió mal parado), pero no ante equipos duros. Puede quedarse la pelota. Puede poner en juego a los muchos peloteros buenos que posee... Pero la idea de este año es controlar el partido, o sea, que no se vaya a esas locuras que Cristiano Ronaldo (nueve jornadas consecutivas marcando en Italia) solía decidir. 
Queda tocado Simeone, incapaz de adivinarle el cambio de mano al francés, que se olvidó de intentar dominar para, sencillamente, controlar el juego. 
duelos abiertos. Por el contrario, el Barça se está especializando en dejar que algunos partidos que dominaba con aparente sencillez de repente se le descontrolen. Lució músculo con Messi de asistente y Ansu Fati de ejecutor, pudo marcar tres o cuatro más... Pero, de repente, el Levante le creó hasta cinco grandes ocasiones en la segunda mitad, marcó en el 92 y colgó un balón en el 94... y casi toda la grada sospechaba que ese centro terminaría en gol: es el problema de haber perdido el don de gobernar los duelos. Lo que ahora borda el Madrid, por ejemplo.  

Volvió Alcácer

Es un tipo en permanente riesgo de fuera de juego, pero esos tres o cuatro centímetros (y el VAR) son su mejor aliado. Y la tranquilidad ante el gol, claro. Paco Alcácer ha regresado a LaLiga de la mano del Villarreal y en su primer duelo de amarillo marcó un gol y provocó un penalti, ambas circunstancias nacidas de la misma manera: un paseo aparentemente inofensivo hacia una zona vacía entre dos defensores y una carrera letal hacia adelante en cuanto el Cazorla de turno intuye el desmarque.