El paño de muralla de San Miguel acaba desplomándose por completo

I.M.L. / Roa de Duero
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Desde marzo de 2013, cuando se produjo el primer derrumbe, la zona estaba vallada para evitar que posibles caídas de piedras pudieran causar daños personales o materiales

Las técnicos de Patrimonio de la Junta y los responsables municipales visitaron el lugar del derrumbe. - Foto: DB

«Era de esperar», «mucho ha tardado» o «se veía venir» eran algunos de los comentarios que hacían ayer los raudenses que pasaban por casualidad o se acercaban ex profeso a los aledaños de los restos de la muralla de la puerta de San Miguel. Y es que el espectáculo de ruina que había dejado el último derrumbe era desolador. En la madrugada de ayer, más tarde de las 3:00 horas pero sin que aún se haya podido precisar el momento exacto, los restos que aún quedaban en pie de este vestigio arquitectónico del siglo XIII se venían abajo, afortunadamente sin causar ningún daño personal, tan sólo materiales en un vehículo que se encontraba aparcado en las inmediaciones.
Horas más tarde, técnicos de la sección de Patrimonio de la Delegación Territorial de la Junta, en concreto una arquitecta y una arqueóloga, acudieron a la villa raudense y visitaron con el alcalde, David Colinas, y otros miembros de la corporación, el lugar del derrumbe. El estado en el que ha quedado el paño de muralla, la opinión técnica es que poco a nada se podrá hacer por recuperarlo. «En el momento en el que se vaya a desescombrar eso, según se ha podido apreciar, es fácil que lo que queda se venga abajo. En esos trabajos, tendrá que venir un arqueólogo para comprobar si hay algún resto en el relleno que había entre las dos partes de la muralla, que en principio parece que no», comentó el primer edil raudense.
Los motivos del desplome de esta parte de la muralla son los mismos que concurrieron en marzo del año pasado: las continuas lluvias que han propiciado que el suelo sobre el que se apoya no haya soportado el peso de la construcción y el viento que ha terminado con las piedras desparramadas por el suelo, a pesar de que el paño ya se encontraba reforzado por importantes vigas de hierro, que también han cedido por el peso de la estructura. «Esta es la crónica de una muerte anunciada, porque lo sabíamos todos que esto podía pasar, pero afortunadamente no hay que lamentar ningún tipo de desgracia personal, menos un coche que estaba ahí mal aparcado, porque eso en su día se había delimitado pero la gente suele quitar las vallas que ponemos para delimitar la zona», reconocía Colinas.

Litigio con el estado

Este paño de muralla que ha acabado por los suelos dormía el sueño de los justos, atrapado en medio de un litigio por la titularidad del mismo. Su hermano gemelo, el vestigio amurallado que se encuentra al otro lado de lo que era la puerta de San Miguel, se consolidó a la vez que se construía el centro cívico colindante, pero éste no siguió la misma suerte. «Ese tramo de muralla en su día se iba a haber actuado sobre él, pero como en aquellos tiempos la actuación que había que hacer en ella era más importante de lo que en un principio se presupuestó fue cuando se empezó a valorar la propiedad de las murallas y vimos que era del Estado, entonces se dejó sin actuar y a expensas de que fuese el propietario quien lo hiciese», recordó el alcalde raudense.
Durante todo este tiempo, el Ayuntamiento de la villa ha intentado que se consolidase esta porción de muralla, sin conseguirlo, ya que el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas niega su titularidad y, además, no paga los casi 400.000 euros que le reclaman las arcas raudense en concepto del coste de consolidar el paño gemelo. «Como no hemos llegado a un acuerdo, estamos preparando la demanda para reclamar el vencimiento sin causa de esos dineros que nosotros hemos aportado», adelantó Colinas.


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