Críticas a Justicia por no adecuar las salas de vistas

F.L.D.
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Fuentes de la Audiencia Provincial denuncian la dejadez de Justicia, a la que acusan de proponer medidas que no servirán para agilizar la vida en los juzgados

En la Audiencia solo una sala daría cabida a un juicio con más de un acusado. - Foto: Jesús J. Matías

La explicación de por qué en los edificios judiciales burgaleses se ha pasado de un ambiente de incertidumbre a la crispación no es muy difícil de entender. Se va acercando la hora de retomar la actividad y el Ministerio aún no ha indicado unas directrices claras ligadas a cada territorio ni tampoco se han dado pasos para adaptar los medios y las instalaciones al nuevo escenario que se avecina. Entrar en los juzgados de Reyes Católicos o en la Audiencia Provincial es adentrarse en un mar de dudas sin resolver. De ahí el enfado de jueces, fiscales, funcionarios, abogados y procuradores. No hay recursos técnicos, ni material de protección, ni tampoco visos de que la situación vaya a cambiar antes de que la maquinaria de Justicia esté engrasada. Y muchos se empiezan a cansar.
Algunas fuentes indican que en la Audiencia Provincial no dan crédito a la pasividad del Ministerio  que encabeza Juan Carlos Campo. «No han movido un dedo», aseguran desde este órgano. «Teníamos intención de retomar muchas causas en junio, especialmente las que fueran con preso, pero ahora mismo las salas no están habilitadas para dar cumplimiento a los protocolos fijados por el Consejo General del Poder Judicial», explica. De momento, nadie ha venido a Burgos a medir ni estudiar las instalaciones para, por ejemplo, poner mamparas y otros medios de separación para poder celebrar juicios.  
«Si en una vista están solo el abogado, el fiscal, el juez y el acusado, en principio, no habría problemas para poder garantizar la separación necesaria. La cuestión es resolver aquellos juicios con más de un procesado o que vengan de prisión acompañado por dos agentes», señalan las mismas fuentes. Cada juzgado o edificio tiene su propia realidad, ya no solo en la capital, sino en el resto de la provincia y esto es algo que han venido reiterando en las últimas semanas tanto los abogados como el mismo Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, el cual solicitó al Gobierno que, en base a un plan de desescalada conjunto, cada órgano regional tuviera cierta influencia, porque son los que más conocimiento tienen de los problemas de los territorios. 
Esta debería ser, en opinión de muchas voces dentro de la justicia en Burgos, la base sobre la que gire todo ese proceso de normalización. Por ejemplo, en los pasillos de los juzgados de Reyes Católicos no hay espacio para que los testigos o los peritos guarden las distancias aconsejadas por las autoridades sanitarias. En la Audiencia Provincial solo hay una sala grande en la que se podría celebrar un juicio con más de un acusado con las medidas de separación correctas. Ni que decir tiene que tampoco se ha avanzado en la colocación de mamparas en las oficinas, algo criticado duramente por los funcionarios, pues desde ayer tuvieron que incorporarse un 40% de las plantillas sin que el Ministerio les haya proporcionado recursos de protección. 
Algunos jueces califican de «absurdas» medidas de agilización propuestas por el Ministerio como la celebración de juicios por las tardes o habilitar agosto. «No soluciona nada que haya vistas además de las de la mañana. En la Audiencia, por ejemplo, no se estaba señalando en julio porque los principales testigos fundamentales son policías, guardias civiles y forenses. Todos ellos están de vacaciones. Lo mejor sería centrarnos en concretar medidas de seguridad para retomar lo urgente en junio y tenerlo todo preparado para trabajar más en septiembre», apuntan.  
Que todavía existen muchos flecos por concretar para una vuelta a la actividad medianamente normal se ve claramente con casos prácticos. Ayer tenía que haber comenzado el juicio por el asesinato machista de Silvia Plaza. Obviamente, y dadas las circunstancias, se suspendió, como mínimo, hasta septiembre. Al ser  una causa con jurado popular, la cuestión de la distancia se hace complicada. En una sala con unas mamparas se podría solucionar, pero no tanto en el lugar de deliberación.  Y en este caso, al menos, las personas que deben decidir sobre la culpabilidad del acusado ya están seleccionadas. La situación se dificultará cuando existan negativas por miedo a posibles contagios. Nada de esto se ha puesto encima de la mesa por ahora, ni si quiera la posibilidad de suspender este tipo de procesos cautelarmente hasta que pase la pandemia, como proponen algunos magistrados en Burgos. 
sin medios técnicos. Un capítulo aparte merece la escasez de recursos técnicos y tecnológicos que existen en las sedes judiciales para poder llevar a cabo algo tan complejo como la celebración de juicios de manera virtual, así como la declaración de testigos. Fuentes de la Audiencia opinan que esta propuesta solo se puede materializar en causas muy concretas, pero tiene muchas lagunas y supone mucha dificultad llevarla a efecto. 
Desde luego, es peor en unas salas donde la conexión falla cada vez que se realiza una multiconferencia. Los programas informáticos de las instalaciones judiciales no soportan una conexión con más de una persona, y eso es algo que en algunos juicios penales se da con frecuencia. Cabe resaltar que en un caso tan mediático como el de la Arandina, los sistemas de audio y vídeo dieron problemas durante una jornada y tuvieron que suspenderse algunas declaraciones. 
En la Audiencia Provincial de Burgos son partidarios de que los juicios sean presenciales, principalmente porque aporta las mayores garantías en las declaraciones: «No tiene mucho sentido una propuesta de este tipo. No hay ninguna seguridad de que la persona que testifica desde su casa no esté recibiendo instrucciones de otra persona o esté siendo coaccionada». Otra cosa muy distinta, matizan, es que para agilizar los tiempos de respuesta se celebren vistas por videoconferencia para resolver recursos.