Valdivielso, un paraíso también para los melocotones

A.C.
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El fruticultor Miguel Ángel Corrales Garmilla apuesta por esta variedad y por los exóticos paraguayos en 3,5 hectáreas repartidas entre cinco parcelas de Quecedo

Valdivielso, un paraíso también para los melocotones

A principios de los años sesenta, Agapito Corrales y Avelina Garmilla abandonaron el Valle de Valdivielso camino de la vecina Vizcaya con un hijo pequeño entre los brazos. Atrás quedaron su casa de Quecedo y sus fincas. Con un gran esfuerzo, al que también se sumaron sus hijos emprendieron un negocio de comercialización de fruta al por mayor. Pero hace unos años Miguel Ángel Corrales Garmilla decidió ir más allá y adentrarse profesionalmente en el mundo del cultivo de frutales. Tuvo claro que la mejor tierra para ello era la de sus antepasados y que las frutas en las que se iba a volcar eran las que ya se daban antaño en las tierras regadas por el Ebro y escoltadas por la Sierra de la Tesla. De ellas, una es especialmente llamativa, porque nadie la trabaja en Castilla y León de forma comercial, el melocotón. Y además le sumó otra más exótica aún, el paraguayo.

Su valentía y su proyecto han hecho que Corrales haya sido elegido finalista del Premio Surcos de Radio Televisión de Castilla y León en la categoría de Personaje. Compite con el ganadero salmantino ya fallecido, José Pinto, y África del Bosque, de Ávila. El miércoles se conocerá el ganador del premio, pero el emprendedor ya se siente afortunado, sobre todo, por la promoción de Valdivielso y de Las Merindades que conlleva esta nominación.

Su aventura comenzó hace poco más de una década. Su primera apuesta fue por los nogales, pero tras comprobar el rendimiento de los árboles desechó el proyecto porque solo alcanzan los 300 kilos cuando debían de dar de 1.500 a 2.000. Ahora se han quedado relegados a una parcela de forma experimental. La explotación agrícola Avelina Garmilla (Avegar), que fundó en septiembre de 2105, cuenta con cinco fincas que suman 3,5 hectáreas, varias ya dotadas o en fase de dotarse de riego mediante balsas. En ellas se cuentan 1.250 cerezos, la mayoría plantados recientemente después de compronar los buenos resultados de los primeros que plantó, 700 melocotoneros y paraguayos, 350 nogales y un centenar de manzanos.

Valdivielso, un paraíso también para los melocotonesValdivielso, un paraíso también para los melocotones - Foto:

Cada finca recibe el nombre de familiares, a los que este fruticultor quiere rendir homenaje con su proyecto. A la de melocotoneros le dan nombre sus tíos Abelardo Corrales y Maximina San Martín. Los árboles están muy unidos entre sí y la poda trata de evitar que crezcan en altura para hacer la recogida lo más cómoda posible y mejorar la calidad de la fruta. Sus melocotones son exquisitos e incluso pasaron las pruebas de calidad de dos grandes superficies que Corrales prefiere no identificar. Pero esta fruta tiene un enemigo en Valdivielso, las heladas tardías de primavera. «Nunca he tenido un año libre de heladas», recuerda el fruticultor, que aunque continuará con sus melocotones y paraguayos tiene más fe en los cerezos para lograr amortizar la inversión realizada y comenzar a lograr beneficios.

Debería de recoger 10.000 kilogramos de melocotón y paraguayo en cada cosecha, pero no supera los 3.500. Cuida con mimo sus frutales, pero la climatología no perdona. Su teoría es sencilla:«Los árboles se parecen a las personas que si se les cuida y atiende, normalmente dan fruto, pero si no, se secan de tristeza». Cada año, un podador especialista de Huesca libera a sus árboles de las ramas innecesarias. El presidente de la Asociación de Productores y Comerciantes de Las Caderechas, Juan José Gandía, también ha sido y es uno de sus maestros. Juntos están estudiando cubrir de cerezos de 2,5 a 3 hectáreas en Dobro.

Miguel Ángel Corrales tiene muchos proyectos en mente. Entre ellos el cultivo de calabaza, cebolla roja y tomates para aumentar la productividad de su explotación agrícola. La fruta de Valdivielso tiene un sabor y calibre con el que este profesional espera abrirse camino en la comarca y en Burgos, donde confía en encontrar consumidores que aprecien el producto local y la calidad.