"Dicen que cobrando un ERTE no van venir a pringar al campo"

ADRIÁN DEL CAMPO
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La viticultora Susana Carazo necesitaría 15 trabajadores para su explotación familiar, pero a día de hoy como mucho contará con doce

La viticultora Susana Carazo posa en uno de sus viñedos. - Foto: A. del Campo

Desde el principio de la crisis del coronavirus se ha venido advirtiendo de la falta de temporeros que iban a sufrir las viñas de la Ribera del Duero. Ahora, cuando en un margen de 15 días hay que completar la poda en verde antes de que la vegetación se endurezca y sea imposible trabajar, ya se está padeciendo esa escasez de jornaleros. La viticultora Susana Carazo necesitaría 15 trabajadores para su explotación familiar de 50 hectáreas, pero a día de hoy como mucho contará con doce. "Nosotros contratamos a través de una empresa de servicios y esta nos ha dicho que solo van a trabajar para las personas que han trabajado otros años, porque no pueden traer gente de otros países, entonces va a ser complicado", explica.

Ante la limitación de desplazamientos, el campo ribereño podría tirar de la gente de la comarca que actualmente está en paro o en un expediente de regulación por el cierre de varios sectores como la hostelería, sin embargo, a la hora de la verdad esta posibilidad se trunca. "Sé de personas que están paradas, pero dicen que no les compensa trabajar en el campo porque como les pagan el ERTE en hostelería, pues no van a venir aquí a pringar", admite Susana Carazo, para luego apuntar que ellos están dispuestos a dar flexibilidad con tal de tener a los temporeros que necesitan: "Aquí normalmente hacemos jornada de mañana, pero si hubiese gente que no pudiera en jornada de mañana y pudiera venir en jornada de tarde, podríamos adaptarnos, pero es que no quiere nadie".