Aranda invierte más con lo ahorrado que con lo presupuestado

Adrián del Campo
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En los dos últimos años la tendencia ha cambiado y las cuentas municipales ya habilitan mayores gastos que el remanente acumulado. El arreglo de calles es el principal destino

Las obras acometidas en el entorno de Moratín fue la principal inversión de los remanentes de 2017. - Foto: A. del Campo

Año tras año, la aprobación de los remanentes de tesorería tiene una gran importancia en el Ayuntamiento de Aranda de Duero. El debate que se genera alrededor de dónde invertir el dinero no ejecutado en el pasado ejercicio protagoniza varios titulares y no es para menos. En los últimos cinco años, la capital ribereña ha invertido casi cinco millones más a través de los remanentes que del capítulo de inversiones reales de los presupuestos municipales. Mientras que desde 2015 el superávit ha habilitado 16,6 millones de euros, las cuentas anuales han sumado 11,7 millones en inversiones reales, o lo que es lo mismo, un 29,4% menos.

La razón de la distancia entre ambas formas de aprobar gastos se debe en parte a que antes de 2016, Aranda venía de años en los que los presupuestos estaban prorrogados. A partir de ahí se fueron aprobando nuevas cuentas municipales y la capacidad inversora del Ayuntamiento creció con ello. En parte, esto se traduce en el giro a la situación de los dos últimos años. En 2018 y 2019 el Consistorio ya ha invertido más a través de los presupuestos que gracias a lo ahorrado (o no gastado) otros años. En total, en estos dos ejercicios, fueron 5,1 millones a través del superávit y 7,5 vía presupuestos.

El destino de los remanentes también ha sido muy variado a lo largo del último lustro. En los primeros años el pago de facturas se llevaba la mayoría del dinero. Así, en el sobrante de 2014 la mayor partida, de un millón de euros, fue para el pago de parte de la sanción por el caso Proincove, le siguió la inversión de 950.000 euros en la renovación de la estación de bombeo de aguas residuales y otros 538.000 para el pago de unas parcelas invadidas. El superávit de 2015 reservó, de nuevo, un millón de euros para el caso Proincove. A ello se sumaron como principales destinos 267.000 euros para el servicio de autobuses y 109.000 para planes de empleo.

La tendencia de lo abordado a través del remanente de tesorería cambió con el de 2016. El Ayuntamiento ya invirtió la mayor parte de los 3,27 millones de ese año en arreglos de calles. Línea que seguirá hasta la fecha. De esta forma, el superávit de 2016 se utilizó para la rehabilitación de aceras y calzadas, 650.000 euros para este fin. También se destinaron 318.00 euros para la Banca Pecho, hoy en plena ejecución. En la negociación sobre el destino de los remanentes, ese año ya se habló de la depuradora de La Calabaza o el edificio de El Molino, asuntos que siguen coleando y se han vuelto a tantear, el segundo con mayor éxito, en los últimos remanentes, los de 2018.

Uno de los superávits más altos fue el de 2017, que ascendió a 3,6 millones y sirvió para acometer grandes obras. Destacaron los 1,8 millones para la reforma de Moratín o los 800.000 euros para diferentes mejoras viarias en accesibilidad. En el último remanente, el de 2018, aprobado esta misma semana, el debate que acompaña a las partidas no faltó y urbanismo volvió a ser el principal foco de inversión, con 250.000 euros para arreglo de calles.


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