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La fiesta en Aranda, de plaza en plaza

I.M.L.
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El primer día de los festejos arandinos tuvo como banda sonora las más variadas partituras dispersas por todo el centro de la ciudad, convirtiéndolo en un festival de pop, rock y jotas

Sin carreras, solo bailes, pero la salida de los gigantes y cabezudos fue el inicio del programa festivo y los espectadores en la Plaza Mayor no fallaron para compartir esta tradición arandina. - Foto: Christian Castrillo

Un tímido cohete, que pasó desapercibido para la gran mayoría de los arandinos, suponía el inicio oficial ayer a las 12 en punto de las fiestas patronales de Aranda de Duero en honor a la Virgen de las Viñas. Muy lejos de la colorida y bulliciosa multitud que alfombra la Plaza Mayor en el tradicional cañonazo, sólo algunos paseantes y curiosos se quedaron observando el simbólico disparo pirotécnico. 

Ese arranque tímido no restó fuerza a las ganas de participar en los actos que se fueron desgranando a lo largo de toda la jornada, haciendo coincidir horarios en distintos escenarios para repartir al público y minimizar el riesgo de aglomeraciones. La primera prueba de fuego fue la actuación, que no desfile, de los gigantes y cabezudos al son de la Banda Municipal de Dulzainas y Tambores, que abrió su repertorio con el más que apropiado «Bailad, bailad gigantones / las fiestas de Aranda van a comenzar». Con el aforo en el acotado de sillas casi al completo, decenas de padres se aglomeraron en los laterales para ver danzar a la reina y el rey, la alcaidesa y el alcalde o asistir a una nueva lidia de Manolete al toro, que sacó risas debajo de las mascarillas. «Algunos de estos niños es la primera vez que ven bailar a los cabezudos, para ellos es muy llamativo», reconocía Santiago Bustillo, presidente de la Asociación de Gigantes y Cabezudos de Aranda.

Estilos para todos. Alejándose de la Plaza Mayor, el ambiente en las calles distaba mucho de ser como un primer sábado de fiestas pero los pañuelos de hierbas empezaban a dejarse ver y la gente paseaba y mitigaba el calor en las terrazas, donde era complicado encontrar una mesa libre sin tener que esperar. Para animar aún más el centro arandino, tres grupos locales estrenaron la multitud de conciertos que se van a ir desgranando durante las próximas jornadas en puntos dispersos para favorecer el reparto de público.

En la plaza de la Constitución, valiente con su guitarra Ennys hizo un repaso a sus canciones y versiones de temas del repertorio nacional más conocido, mientras sus sones llegaban a las terrazas que, llegando ya la hora del vermú, estaban repletas. Con algo menos de gente, pero con su particular carisma, Antaño Rock desde la plaza del Rollo no se olvidaron en su hora de concierto de ninguno de los clásicos de este estilo musical que llevan de apellido, con acento español.

La terna de este primer cartel matutino de conciertos lo completó Ana Rodrigo, ocupando el inicio de la plaza del Trigo donde, junto a himnos del indie nacional, compartió con un público entregado, tanto el estático como el que pasaba por allí, algunas de sus composiciones, como el single Antídoto, adelanto de lo que será su próximo EP, Impulso. 

Y para completar el repertorio antes de ir a comer, el grupo Alquería de la Escuela Municipal de Folclore ocupó el escenario de la Plaza Mayor, epicentro estos días de las actuaciones más destacadas, para volver a demostrar que las jotas no han pedido vigencia. Un público fiel se mostraba una vez más impactado por las coreografías tradicionales, el colorido de los trajes y las emocionadas sonrisas de los danzantes, que también echaban de menos poder actuar.

Las horas vespertinas quedaron desangeladas, contando solo con el concierto de la charanga de la peña El Jarro, que recordaba con sus piezas habituales que estos colectivos son parte imprescindible de las fiestas arandinas. A falta de la ofrenda de flores a la Virgen de las Viñas, que es uno de los actos más multitudinarios y emotivos de estos festejos, muchas peñas, colectivos y particulares acudieron a la ermita de la patrona durante toda la jornada para alfombrar de colores las escaleras de acceso al altar mayor, donde la imagen de la patrona arandina ya lucía las galas para presentarse hoy ante los arandinos en la misa de campaña que se celebra en este Día de la Función.

Ya en horario nocturno, mientras en el centro de la ciudad los bares y restaurantes acogían cenas de familias y grupos de amigos, el recinto ferial recibía a Carlos Goñi que, al frente de Revólver y ante un público de 4.000 personas todas sentadas hacía un repaso a sus canciones de toda la vida. El primero de los grandes conciertos que se van a ir desarrollando a lo largo de los días centrales de estas fiestas.