Suben un 11% las víctimas de violencia de género protegidas

FERNÁN LABAJO
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El Sistema de Seguimiento Integral de la Policía sumó 59 nuevos casos de maltrato y alcanzó los 587 el pasado año, cifra récord del último lustro. También se incrementaron las llamadas al 016

En los últimos años, las concentraciones feministas del 8 de marzo han sido masivas y han congregado a miles de burgaleses. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

El principal mensaje que las autoridades envían desde hace años a las mujeres maltratadas es que el primer paso que deben dar para salir de esa situación es denunciarlo. La premisa va calando poco a poco y cada vez son más las víctimas de violencia de género que, no sólo acuden a pedir ayuda, sino que llegan hasta las últimas consecuencias. Según el último boletín estadístico de la Secretaría de Estado de Seguridad de 2019, el Sistema de Seguimiento Integral sumó en la provincia de Burgos 59 nuevos casos machistas en los que fue necesaria la vigilancia policial, lo que representa una subida del 11%. Un incremento que hizo que el pasado ejercicio se cerrara con 587 asuntos activos, la cifra más alta del último lustro.

Asunto aparte son los niveles de riesgo de los casos en los que un juzgado decide imponer estas medidas de protección. Según los datos, son muy similares a los de años anteriores. En la mayoría de ellos no se aprecia un peligro o es bajo. No obstante, se han incrementado la vigilancia a mujeres con una exposición media, son 15 más (57), y también alta, en este caso suben de 2 a 6 víctimas. El 2019 concluyó sin que ninguno fuera extremo.

En función del riesgo varía la intervención de los efectivos de la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional y del Equipo de Mujer y Menor (EMUME) de la Guardia Civil. Son ellos los encargados de velar por la seguridad de las víctimas de violencia de género. Cuando hay un peligro extremo, el seguimiento se intensifica a lo largo de las 24 horas, mientras que si la calificación es baja o no apreciada, la protección se mantiene pero  se limita a llamadas y visitas periódicas. En todos estos casos, la colaboración entre los cuerpos, y también de las mujeres maltratadas, se antoja esencial, sobre todo a la hora de informar a las autoridades, por ejemplo, de un cambio de domicilio.

La protección a la víctima se completa con una vigilancia hacia el condenado una vez que el juzgado decreta medidas cautelares de alejamiento. Cabe recordar que, según la memoria del Ministerio Fiscal, seis de cada diez maltratadores se saltan las órdenes. De hecho, los quebrantamientos se han multiplicado por cuatro en los últimos cinco años. No es de extrañar, por tanto, que debido a algunas situaciones de gravedad y la reincidencia en algunos casos, tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional se vean obligados a actuar de oficio.

(Más información, en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)