El ITCL impulsa 100 proyectos industriales al año

G. Arce
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José María Vela y Javier Cobo Valeri, director general y presidente y fundador del ITCL, respectivamente. - Foto: Alberto Rodrigo

Fundado por los ingenieros industriales en 1989 y acreditado como centro tecnológico nacional en 2008, es un referente en realidad virtual, inteligencia artificial y movilidad

Treinta años después de su fundación en Burgos, el Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCL) desarrolla en su sede del polígono de Villalonquéjar un centenar de proyectos industriales cada año, algunos de ellos de dimensión internacional y vinculados a los campos más avanzados e innovadores. Esta actividad da empleo directo a 61 trabajadores, el 10% de ellos doctores en su materia y el resto ingenieros industriales y profesionales de alta cualificación. Factura 4 millones de euros al año, el 70% procedentes de contratos directos que se realizan con empresas, desde micropymes a grandes multinacionales de Burgos y el resto de España. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visita hoy sus instalaciones.
El ITCL es una fundación impulsada en 1989 por los colegios oficiales de ingenieros industriales de la región con una finalidad simple: aportar ayuda técnica avanzada a aquellas empresas o profesionales que buscan un nuevo desarrollo industrial, un crecimiento en sus negocios y que carecen del personal cualificado para llevarlo a cabo. «Mis compañeros y yo éramos bastante quijotes, solo queríamos ayudar a la sociedad, lo veíamos como una obligación...», recuerda Javier Cobo Valeri, fundador y presidente. La idea cuajó de tal manera que pocos años después surgió la replica entre los arquitectos y aparejadores, el Instituto de la Construcción  de Castilla y León; y el Centro de Innovación de Empresas que impulsó la Cámara con José María Yartu como presidente y otro en Extremadura.
Hace tres décadas, toda la actividad del centro se centraba en cursos formativos en la sede colegial de los ingenieros de la calle Madrid. Entonces estaban en marcha todas las certificaciones de calidad y sistemas de gestión.
El Instituto se creó en tiempos de José María Peña como alcalde, aunque fue durante el mandato de Valentín Niño cuando se cedieron en uso los terrenos que actualmente ocupa en Villalonquéjar. A principios de los 90 se levantó el primer edificio del complejo, que acogía lo que denominaron servicios tecnológicos de proximidad, aquellos perfiles profesionales y proyectos que pedían las empresas del entorno (laboratorios de soldadura, de ensayos no destructivos...).
A ese primer inmueble se sumaría un segundo en el 95, este ya ocupado por ordenadores y equipos de tecnología avanzadas.
La necesidad de avales para impulsar los nuevos proyectos obligó a hacerse con la propiedad de los terrenos. Así, en la etapa de Ángel Olivares como alcalde se realizó una permuta de este suelo por una nave que había comprado el Instituto. «Hemos tenido mucha ayuda del Ayuntamiento, de las dos cajas de ahorros y de los empresarios», recuerda Cobo Valeri.
En la comisión ejecutiva del ITCL, integrada por 22 miembros, está representada la industria local (Grupo Antolin, Grupo Cropu, Nicolás Correa...), cuya voz y voto son altamente valorados. Se acaba de aprobar, por primera vez, la incorporación de una empresa nacional: Avanza, la segunda mayor de transporte que opera en nuestro país.
Destacan entre los participantes de este órgano rector, Ángel Zamarriego, Juan Antonio Quintana y José María Ruiz Santos, directores en su día de la Cellophane, Firestone y Ubisa, respectivamente.
internacional. El ITCLarrancó su actividad dando servicios formativos a empresas de Burgos, algunas de Soria, Palencia y Valladolid. «Hoy, el grueso de nuestros proyectos en el ámbito tecnológico están fuera de Castilla y León y se centran en el sector de la automoción, la agroindustrial, movilidad y defensa», explica José María Vela, director general del ITCL. Concretamente, en la región desarrollan proyectos para la automoción, la agroindustria, la electrónica, el ferroviario y la salud; en Andalucía trabajan para los sectores aeronáutico y de defensa; en Madrid, en las tecnologías de movilidad, electrónica, defensa y salud; en Galicia, en la transformación de productos del mar; y también están presentes en Asturias, Cataluña y País Vasco.
Entre sus clientes: Grupo Antolín, Cobra, Sacyl Vallehermoso, Gonvarri, Ayesa, Fagor Electrónica, Televes o la Guardia Civil..., sin olvidar sus orígenes: las pymes.
El centro de Burgos es referente a nivel nacional en tecnologías de realidad virtual y realidad aumentada (simuladores para industria, manuales en 3D interactivos, proyectos de defensa); en electrónica  e inteligencia artificial (para automoción, transporte ferroviario, interfaces hombre-máquina, etc.) y en movilidad eléctrica.
futuro. El ITCLes una de las 5 fundaciones que subsisten de las 33 que se crearon en Castilla y León. El futuro inmediato se enfoca en el horizonte 2020-2022, potenciando líneas donde hoy es fuerte la institución. Vela destaca las tecnologías de fabricación inteligente, deep learning e inteligencia artificial, así como las tecnologías para la salud (con desarrollos validados en el Hospital Universitario de Burgos) «Allí donde pueda haber un dispositivo electrónico y una sensórica que mida determinadas variables, allí podemos entrar...».
El ITCL factura 4 millones anuales, aunque ha llegado a los 6. También hubo años, entre 2013 y 2016, en los que se desplomaron los presupuestos para I+D de las empresas «y hubo que retener mucho talento para poder recuperar rápido. Hoy la actividad ha vuelto a la normalidad». En este momento, el Instituto lidera tres proyectos europeos de I+D, dos en tecnologías de realidad virtual y uno en tecnologías energéticas. En el de simuladores de conducción avanzados, que cuenta con un presupuesto de 7,9 millones, lideran un equipo en el que están firmas como IBM, Delphi Alemania o las universidades de Coventry y Iowa.
En 2008 se acreditó como centro tecnológico nacional, lo que le ha abierto la posibilidad de entrar en una gran cantidad de proyectos de I+D y en los consorcios a nivel europeo. De hecho, diez años después ya se baraja la ubicación de una segunda sede en Madrid.
Tampoco dejan a un lado el Parque Tecnológico. Hace más de una década ya se confeccionó una maqueta virtual en la que se observaba cómo iba a ser la sede en el nuevo emplazamiento. Pero han pasado muchos años, y Vela «no descarta tener una ubicación física» si realmente el nuevo polígono puede atraer, como se espera, a empresas de tecnología media-alta.